Ayer pensaba en un amigo que está pasando por un momento realmente oscuro de su vida, y me dí cuenta.
Siento mucha lástima (y quizás algo más también) por la chica de 20 años que alguna vez fui, que hubiera sido la mejor esposa y madre del mundo, y ya no existe. No hay nadie que la haya conocido, no hay nadie que la recuerde.
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