Me mira como si se diera cuenta de que si me sigue preguntando se me va a caer una lágrima. Me mira como si supiera lo mal que lo vengo pasando estas tardes, como si supiera que hay algo ahí, algo de que hablar. Y ella odia hablar, y a mí me da pánico agregar a sus argumentos, a las razones que se apilan en la lista de contras que puede ser estar conmigo.
Me mira, y ahí me doy cuenta. Me mira con ternura. Me mira conociéndome, sabiendo que me enrosco, que veo fantasmas, que a veces, cuando me fuerza a adivinar, adivino mal, y me sonríe entendiendo que a veces me es inevitable.
Me mira con amor.
Ese es el momento en que le termino de creer todas las veces que dijo que me amaba.

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