Hasta acá llegamos. Con este blog.
Por ahora, al menos. Pero la idea original, que era que fuera un espacio para expresarme libremente, está completamente frustrada. Más que nada porque en este momento no tengo nada positivo para decir(te). No puedo darme ese lujo. Porque mañana tengo que ir a trabajar, e ir a la colación, y ver a mi vieja a los ojos, y poner mi mejor cara de "la vida no me cambió en dos o tres segundos de dos o tres meses", para lo cual necesito mantenerme enojada. Necesito despotricar y exagerar, y ponerme en drama queen.
Entonces, no puedo decir nada positivo. Y si uno no tiene algo positivo para decir no debería decir nada.
Es una visión irreal de la situación, porque todavía mantengo todo lo que [te] dije. TODO. Quizás, algún día [te] escribiré la carta que debo [escribir]. Pero no puedo ponerme a pensar en eso. No puedo ponerme a recordar lo bueno; no en este momento.
Cada uno tiene sus mecanismos de defensa, este es el mío. Nadie más debería pagar por ello. Así que me voy por un rato.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario