(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.
Mostrando entradas con la etiqueta Eu vs. el mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eu vs. el mundo. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de enero de 2016

Restless Heart Syndrome

Cuando lo pienso un poco, en noches oscuras y solitarias (básicamente todas mis noches), y soy lo suficientemente honesta conmigo como para admitir que la principal responsable de todo mi sufrimiento durante 2011 y 2012 fui yo misma, agradezco con lágrimas en los ojos que, de las dos, haya sido ella quien logró ser feliz. Que mi torpeza y mi egoísmo no le hayan impedido avanzar ni le hayan arruinado la vida; que, aunque se me haga un nudo en la garganta al decirlo, haya encontrado a alguien con quien desee compartir la vida y que pueda hacerlo libremente.

Yo todavía doy vueltas, todavía me faltan cinco para el peso, todavía espero una llamada telefónica desde un número desconocido, una caricia en un momento y un lugar inesperados; una demostración de afecto aun si incómoda, la sensación de libertad que perdí entre negativas y golpes en la mano, un elogio mentiroso que igualmente sea sincero.

(Nunca fui linda, pero la belleza es subjetiva y uno siempre necesita que alguien lo vea hermoso y se lo diga).

martes, 15 de diciembre de 2015

13/2015

Qué tristeza habernos convertido en este país de facciones fanatizadas con cerebros de adorno, clones analfabetos completamente imposibilitados de hacer algo más que repetir información falsa y tendenciosa que otros ya han digerido (mal, con mala fe) por nosotros. Individuos irascibles con la bronca a flor de piel, sacando lo peor unos de otros con cada teléfono descompuesto, con cada chicana. Con más ganas de ver al otro humillado y hundido en la peor de las suertes que de que a uno le vaya bien (porque, claramente, el malestar del otro y el bienestar de uno son dos extremos irreconciliables).

No sirve buscar responsables. No importa quién empezó, como bien saben los buenos padres. Atrás quedaron los días de la legendaria solidaridad y sociabilidad argentina. Solo nos queda un grupo de individuos que ni siquiera es grupo; un conjunto de gente que no se cansa de considerar toda otredad como infradotada.

Qué tristeza ser parte de todo eso. Qué tristeza seguir siendo cuarenta millones de provincianos que no nos cansamos de comprar buzones. Qué tristeza relegar nuestras convicciones o, peor aún, permitir que nos manipulen en nombre de ellas. Qué tristeza tener tantas ganas de creer en algo que se termina creyendo en cualquier cosa. Qué tristeza la falta de autocrítica. Qué tristeza no zafar (o zafar solo ocasionalmente, cuando la adrenalina nos permite una pausa para ir a las fuentes). Qué tristeza todos los que alimentamos a la bestia en uno u otro momento.

Cuánta vergüenza, propia y ajena.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Sunburn

2011 y 2012 fueron años un poco de, por qué no decirlo, mierda. Sin embargo, no puedo evitar añorar recordar esta sensación de «bronceado metafísico» (sé que alguien -quizás yo misma- lo [d]escribió antes que yo), de sensibilidad ampliada; sentir (a una persona, un evento, la vida) en todo el cuerpo... de la misma manera en que uno siente en todos lados la ropa que roza la piel quemada.

Quería pasar la tarde en casa tranquila, trabajando, quizás escuchando algo de música. En cambio, YouTube me sugirió «Famous Blue Raincoat» y desde entonces lo único que hago es lagrimear un poco o desear cantar canciones de amor a voz de cuello. Todo muy bipolar, muy intenso, muy 2011.
No, no estoy en condiciones de analizar si vivir la vida de esa manera es particularmente saludable, pero no importa. Extraño un poco esa clase de pasión. Me gusta, me despierta, me motiva. Hace que todo valga la pena, o que las cosas triviales no la valgan.

Hay algunas cosas sobre las que vengo pensando, que tengo atragantadas. La más recurrente probablemente sea que quizás amar es no dejar nunca de extrañar a una persona, independientemente de cómo o en calidad de qué se la extrañe.

lunes, 30 de junio de 2014

Los días como hoy, no tengo paz. No la encuentro. Los días como hoy nada me viene bien, tampoco. No importa lo que haga el resto del mundo, me va a caer mal, voy a estar en desacuerdo.
Los días como hoy son los más introspectivos. Y duelen. Extraño. Muchas cosas que no sé por qué extraño, muchas que no debería extrañar. Me pregunto cosas, que en días como hoy entiendo menos que antes. Siento un puño invisible que contiene mi corazón y lo aprieta. Los días como hoy no soy feliz, y estoy lo más lejos posible de serlo. Necesito exorcizar esto (lo que quiera que sea) y lo escribo, para no pensar más. No hacerlo no es una opción, es un riesgo demasiado alto. No hacerlo es llegar a conclusiones que me humillan, y me avergüenzan, y me agobian, y me duelen. Que me acercan al filo del abismo, uno en el que no me puedo dar el lujo de (re)caer.
Los días como hoy, quizás, me enseñan más acerca de mí, aunque me gustaría pensar que no. Me ponen cara a cara con las muchas limitaciones de mi persona, en especial con mi falta de visión. No sé muy bien cuándo, cómo, por qué, me convertí en esta persona tan egoísta. Quizás tiene que ver con extrañar demasiado, de más: verse enfrentado a la ausencia del otro tanto tiempo que el otro, de algún modo, desaparece (aunque siga existiendo, feliz, mejor, sin uno). Y cuando vuelve, ya no es, ya no está, ya no cuenta. Peor, cuenta para mal. Todo cuenta para mal.
Se vive la felicidad del otro como fracaso propio.
Inevitable.
Porque si el otro está bien, feliz, mejor, sin uno, entonces resulta que el fracaso anterior no tiene que ver con una imposibilidad del otro de querer, por ejemplo. Tiene que ver con uno, que no pudo. No pudo miles de cosas.

La culpa es de uno cuando no enamora...


(Cuesta abajo, no hay freno. La culpa es de uno cuando no enamora, y claro. ¿Cómo no? ¿Cómo no, cuando uno es tan miserable que no puede alegrarse de que el otro haya encontrado esa paz que uno perdió permanentemente?)

... A solas con su suerte, que no es mucha.

miércoles, 18 de junio de 2014

Morbid

No sé muy bien qué hacer con la gente que necesita siempre salirse con la suya, porque mi sentido de la libertad y la justicia (y quién sabe qué más) es demasiado fuerte.
Si querés seguir jugando a que tenés algún tipo de papel (algún tipo de importancia) en mi vida, es problema tuyo; yo seguiré deseando que llegue el final del cuatrimestre para, en el mejor de los casos, no tener que verte nunca más. Lo que sí, apreciaría que se me trate un poco menos como un animal de circo (mirá, aquella es la idiota a la que enamoré); no disfruto tenerte (a vos, a tus amigos, a tu novia, a quien sea) respirándome en la nuca (mirando desde la esquina, desde la pantalla de tu celular, desde la computadora de tu casa, desde donde sea) todo el condenado tiempo.

(Condenado; sí, esa es la palabra).

martes, 29 de abril de 2014

La Mala Educación

Es difícil hacer cosas en las que uno no cree. Mejor dicho, es difícil hacer cosas en las que uno cree, de las que está convencido, pero que implican ir en contra de lo que le ha sido enseñado o, incluso, de lo que uno cree. Priorizar, digamos. Privilegiar. Males menores por bienes mayores. Y no es que crea que el fin justifica los medios; en muchos casos el medio es el fin. En muchos otros no, y a veces es necesario dejar de lado una ley, un imperativo menor, por uno mayor. 
Como estar bien, vivir en paz, dejar el pasado en el pasado, cerrar historias de modo saludable. No mandar señales equivocadas a quien inadvertidamente te las manda a vos. Ni a nadie.
Aunque nada de eso sea gratis.

(PD: ¿Hay algo que sea gratis, en esta vida? Claro que no).

miércoles, 23 de abril de 2014

Side

Hay muchas cosas que están mal con esta canción. La... soberbia, a falta de mejor término, de querer enseñarle a alguien sobre sí mismo, la autoconcepción de superioridad moral que eso implica.

Sin embargo, estoy enamorada. Estoy enamorada de esta canción, del concepto, de Fran Healy, de Fran Healy siendo yo, y (aunque me pese, muchísimo) de la noción de tragedia, héroe romántico, amor no correspondido y accidentes ferroviarios metafísicos. Estoy enamorada de tocar, cantar, gritar, llorar esta canción. Quizás porque, a la distancia, estoy un poco enamorada del brillo etéreo de ese dolor tan profundo que no sé si alguna vez va a desaparecer por completo. Y estoy enamorada de la química, que nunca deja de maravillarme. Del saber qué va a hacer el otro, del poder hablar por horas sin aburrirme. Claro, sin aburrirME.



Hay cosas que me maravillan un poco más aun. Me maravilla que haya alguien dispuesto a depositar su corazón en mis manos (y juro que se siente exactamente así). A confiar. A amar. Alguien cuyas manos dormidas me buscan entre sueños, por lo que no necesito pasarme noches enteras despierta mirando, admirando y, sí, sufriendo. Y me maravilla no sentirme atada, impotente (helpless, hopeless), al maravillarme por estas cosas.

Entonces, mirando ojos chinos y bucles negros, entiendo un poco mejor lo que es estar enamorada.

(Entiendo, como cachetada del pasado, a qué se refería Fito con eso del amor después del amor).

(Y eso no es poco).

martes, 28 de enero de 2014

Solitude

En 2008, Marina y yo nos reencontramos en nuestro Tandil natal. Hablamos, un poco más de lo que habíamos charlado por mail, pero tampoco tanto. En ese momento ella estaba de novia (conviviendo, ninguna de las dos lo hubiera imaginado jamás) con Lucas. Interesante promedio de idas y venidas, ahí, con alguna visita mía al pequeño departamento que compartían en Parque Centenario.
Creo que allí fue donde escuché por primera vez (o quizás donde lo entendí, o lo que me hizo entenderlo algún tiempo después) el concepto de espacio propio, personal, en la pareja. 
Marina lo predica, a falta de mejor término, siempre. Me lo repitió la última vez que nos vimos: «Ni se te ocurra mudarte con alguien sin tener pensado en cuál va a ser el espacio personal de cada una». Asentí, como siempre, por costumbre y convicción. Por haberlo pensado, ya. 
De chica pensaba que me encantaba pasar tiempo sola. Digo pensaba porque no sé cuánto tiempo realmente sola habré pasado en un tres ambientes donde vivían siete (en algún momento, nueve) personas. No sé tampoco cuánto de esa percepción estaba teñida por esa particular situación habitacional. Sí sé que en 2008 estar sola (realmente sola) me pegó fuerte, pero creo que eso tuvo más que ver con una sensación de abandono, desamparo y desposesión que poco tiene que ver con la soledad en el sentido más básico. Lo mismo me sucedió en 2011.
Pero ahora.
Ahora puedo decir que recuerdo bien o entiendo bien las palabras de Marina. Eso es mérito de M., y digo mérito porque es algo, de hecho, bueno. Una soledad que no angustia, que no desespera. La amo por eso, aunque a veces el monoambiente se haga aun más chico de lo que es.
Y espero con ansias el día de tener un lugar con espacios propios, que sea de las dos.

jueves, 2 de enero de 2014

Me preocupa que las cosas pierdan ese brillo que tienen cuando nuevas, que no vuelve bajo ninguna circunstancia.

Me preocupa que otras cosas no pierdan ese filo que tienen en el primer golpe, la primera cachetada (meta)física.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Bravery

Pauli se va a trabajar un año en Guinea Ecuatorial, África. Como traductora. En un trabajo que me ofrecieron y ni siquiera consideré.

Pauli vive con los padres y no tiene trabajo, ni está en una relación. No tiene que preocuparse por poner un noviazgo en stand-by, ni por hacer una mudanza intraprovincial en dos semanas, ni por conseguir un buen trabajo o un buen alquiler al regresar. Mejor dicho: esas preocupaciones son las mismas que tiene ahora, su situación no cambia.

Y no, esto que siento no es ni envidia ni necesidad de autoconvencimiento. Es...

Tristeza por las oportunidades que no son tales.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Vuelo del Cóndor

Les cuento, ayer fue San Sebastián:



Gracias, Torrico. Valió la pena el casi infarto.

(Sí, hay días que me paso de chongo; mil perdones, ya continuamos con la programación habitual).

martes, 19 de noviembre de 2013

Ten Years

En términos generales, y por muchas razones que no vienen al caso (algunas más válidas que otras), Malena Pichot no es santo de mi devoción. Sin embargo, para mí cumpleaños de este año Sol me pasó el siguiente video, que tiene algunas cosas interesantes (y por interesantes quiero decir ciertas):



Si hay algo que me encanta, es haber perdido ese filtro (que no estoy segura de haber tenido jamás) que hace que uno dé vueltas innecesariamente; si hay algo que me agota es tratar con gente que se enrosca y complica y da vueltas y posterga innecesariamente cosas inevitables.
Si hay momento en que siento que me pesa la diferencia de edad, es ese.

Adolf

Tengo la suerte de tener amigos muy buenos y muy sabios, que a menudo tienen las palabras justas que necesito escuchar. 

Cuando uno no toma la decisión, la decisión lo toma a uno.

Hay situaciones para las que no hay salida fácil. Pero todas tienen salida.
Y si uno no apura para el lado hacia el que sabe que tiene que ir (y uno siempre sabe para dónde tiene que ir, aunque sea difícil), puede terminar en la menos deseable de las direcciones.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cupcake, pt. X

Dos horas antes, hablo con Flor. Le cuento que no tengo ganas, que estoy cansada, que ya no siento que cada encuentro me sea tan beneficioso. Me dice que tenga paciencia, porque es Flor, y porque a veces se ocupa de recordarme las cosas que ya sé que tengo que hacer.

-Me pasó algo. De una u otra forma, encontré un borrador de un mail que le escribí a Lu hace como diez meses, justo antes de conocer a M. ¿Te acordás que te conté que la última vez que la vi en plan de amistad la acompañé a la guardia porque estaba enferma, y después resultó que se había agarrado sinusitis por-...?
-Sí, sí.
-Bueno, después de eso, le escribí un mail que nunca llegué a mandarle, porque antes me enteré de todo lo otro... Las mentiras, los cuernos, todo. Pero ese mail, aunque ya le decía que no quería estar con ella, lo escribí con amor... con preocupación. Le puse un montón de cosas, ahí. Y el otro día lo encontré de casualidad, y lo leí.
-¿Y...?
-Y... fue un alivio. Me hizo bien. Porque me di cuenta que ya no siento nada de eso, y es liberador. O sea, pensá que nunca más me la volví a cruzar. Y a pesar de que cuando le dije que no la quería ver más lo dije en serio, de que todo lo que me enteré después me desdibujó totalmente quién era, y de que ya no estaba enganchada con ella porque si no no hubiera podido, no me hubiera metido con nadie más, siempre me quedó esa duda. Ese miedo a que la experiencia con ella me arruinara la vida, me marcara tanto que me arruinara la manera de relacionarme con otras personas, eso que vos me marcaste una de las primeras veces que vine. Miedo de no poder estar bien con M., de dejar que eso influyera. Miedo de ver a Lu y que se me cayera el mundo. Me la crucé, una vez. La vi de lejos un sábado en la facu y, aunque no me movió nada, preferí no cruzármela. Creo que ella también, que me vió y se fue de donde estaba para no tener que saludarnos. Por la razón que sea. Y yo me hice la tonta, también, por precaución. Es que durante tanto tiempo la amé tanto... Verla ese mediodía, aunque fuera de lejos, fue bueno. Sirvió para darme cuenta. Y leer el mail ese, darme cuenta de que ya no siento todo eso... o sea, por supuesto que aun mantengo muchas de las cosas que escribí... sigo pensando que una persona en esa situación necesita ayuda y siempre estoy dispuesta a dar una mano, pero ahora puedo darme cuenta y sentir que eso no tiene nada que ver conmigo... que no es mi lugar y tampoco lo deseo. Porque no es el tipo de ámbito, de gente, con el que quiero involucrarme, siquiera estar en contacto. Entonces me hizo bien.
-Porque necesitabas hacer un cierre. Porque ustedes tampoco nunca tuvieron una conversación...
-Claro. Es que no hubiera sido posible, y tampoco... no sé. Siento que nunca estuvimos en el mismo plano. Ahora, sabiendo todo lo que sé (que tampoco fue fácil de digerir), siento que el único tiempo en que las dos vivimos la misma realidad fueron esos dos, tres meses, desde que nos conocimos hasta que empezamos a estar... una, dos semanas después de eso. Y listo. Entonces, ¿cierre de qué? Si pasó tanto tiempo, y para las dos fue todo tan distinto. Creo que este fue un cierre de mí, conmigo misma. 
-Bueno, bien. Yo te iba a decir... ¿qué te parece si le damos un cierre también a este espacio? Nos vemos una vez más, en dos semanas, a modo de cierre. Porque creo que si bien uno siempre tiene cosas en las que trabajar, tenés las herramientas como para resolverlas bien.
-Creo que justo hoy le dije exactamente lo mismo a una de mis amigas. 

Pieces of You

Hay canciones que no necesariamente me parecen las obras maestras más grandes de la humanidad, pero que al final del día (por muchas razones diferentes) tienen demasiado sabor a mi vida como para no amarlas.


Aunque no te haya hecho bien...

martes, 3 de septiembre de 2013

Suerte

Gisela tiene esas cosas, que me hacen quererla de más aun cuando todo el mundo piense que es otra minita cualquiera: superficial, fácil, más ella estando ebria que sobria (algo que jamás podré respetar).
Tiene esas cosas.
Buen día, mi vida, mientras pienso cómo llegué acá

Y de buscar el origen de esa frase que a veces repito como mantra, llego a Don Osvaldo Pugliese, a quien admiro sin saberlo. Leo, casi de casualidad, que en 1936 se afilió al Partido Comunista Argentino, y eso le valió la cárcel tanto durante el gobierno de Perón como el de la mal llamada Revolución Libertadora.
Entonces vuelve, de la nada, del olvido, de otra vida, y me siento feliz de volver a ser aunque sea por unos segundos esa que tomaba millones de notas en las clases de Teoría de las Relaciones Internacionales y Política Exterior Argentina.



jueves, 4 de julio de 2013

Comfort

(Déjenme que les cuente. Estoy muerta de miedo).

M:- Me saque un 6.50. COMAN PUTOS.
Yo:- felicitaciones, linda, una menos.
M:- Tres menos.
Y:- Sip. Bien hecho.
M:- Estas bien?
Y:- No, no sé por qué, pero no. Me levanté enroscada, ya se me va a pasar.
M:- Que paso.
Y:- nada, supongo que me tiene mal lo del finde, lo de mis viejos... entonces todo me afecta el séptuple.
M:- Me imagino. Pero hubo algo que te afecto entonces.
Y:- No, no sé. O sea, si hubo algo que me afectó, en el momento no me di cuenta. Porque estoy super angustiada y no tengo la más mínima idea de por qué. Creo que me levanté así. Por ahí habré soñado con algo que no recuerdo. No sé.
M:- No te pongas mal. Va a estar todo bien con tus viejos. Lo tenes a manu como prueba viviente.
Y:- Sí, eso ya lo sé. Lo sabía antes de que Manu hablara. No conocés a mis viejos, son los mejores del mundo. Por ahí es por eso. Porque sé cómo van a reaccionar.
M:- Culpa.
Y:- Y sé que van a sufrir un montón. Sí. Culpa.
M:- Y estas segura que queres decirles?
Y:- No, obvio que no quiero. O sea, linda, esto es como sentirse preparado. Uno nunca quiere, y uno nunca está preparado. Y uno nunca deja de tener miedo, y yo estoy francamente aterrorizada.

(No le digo que también me da miedo hablar y que al día siguiente no estemos más juntas, aunque alguna vez lo haya insinuado -mi fantasía es que yo les digo a mis viejos e instantáneamente me dejás-, porque recuerdo esto, y no dudo que aun esa situación horrible me hubiera gustado compartir con ellos).

lunes, 17 de junio de 2013

Independiente acaba de perder el partido más importante de su historia, cuando lo veo. Desbloqueo el teléfono y pienso que es Sofí, agradeciéndome que sus primos futbolísticos hayan sido condenados al infierno por el club de mis amores. Pero no. 

No te vayas más. Ya te extraño. Te amo.

No es muy fácil manejar todo lo que me pasa cuando lo leo, enfrente de mis viejos y mis hermanos, pero de alguna manera me las arreglo para contestar.

Te amo, linda. No me voy más sin vos.

Y lo escribo sin darme cuenta, pero con honestidad, en gran parte porque ya no disfruto viajar y la distancia que eso nos significa.
----
Crisis nos recibe en la oscuridad, maullando lastimeramente. Lo saludo, le doy un beso, pero en seguida me doy vuelta y la abrazo. 

Te extrañé un poquito.

Algo me choca la pierna y ella se agacha.

No te pongas mal, bichito. A vos también te extrañó.

Me río, porque la amo y lo amo y me encanta que se amen, también.

Eso, Crisis, a vos también te extrañé. No me voy más.

No me mira, simplemente lo levanta.

No le creas, Crisis, te está mintiendo.

Y estoy a punto de corregirla, de defenderme, cuando me doy cuenta.
Tiene razón.

Me queda un viaje sola, el más importante de todos. El de patear el tablero.

Que algo cambie, para no cambiar jamás.

martes, 4 de junio de 2013

Finals

Matt:- And in the roar of dust and diesel I stood and watched her walk away / I could have caught up with her easy enough but something must have made me stay. Frase que escuché en «Tunnel of Love». Fuck. Let's call it "closure".
Yo:- Ah, closure. The Holy Grail of relationships.

(No importa que no guste, que nos guste, que no le guste, que no te guste, que no me guste. Te vi, me viste, te vi verme. Y te evité, o me evitaste, o nos evitamos, quizás, porque es mejor así; porque no tengo ni idea de quién sos, aunque vos vayas a saber siempre quién soy yo; porque esto es más desinterés que molestia, porque ya no queda nada, excepto eso que siempre nos va a hacer una presencia latente, a mí en tu vida y a vos en la mía: una piedra en el zapato, un nudo en el hombro, un dolorcito en el cuello, una silueta que pasa por el rabillo de tu ojo. Una remera a rayas horizontales que veo abajo, por encima de la baranda de la escalera).  

miércoles, 29 de mayo de 2013

Diferencias estructurales en los ingresos, y otras cuestiones que no sé cómo manejar en términos de pareja.

En otras noticias no relacionadas: qué bueno que empecé terapia cuando empecé terapia.