(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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martes, 19 de noviembre de 2013

Ten Years

En términos generales, y por muchas razones que no vienen al caso (algunas más válidas que otras), Malena Pichot no es santo de mi devoción. Sin embargo, para mí cumpleaños de este año Sol me pasó el siguiente video, que tiene algunas cosas interesantes (y por interesantes quiero decir ciertas):



Si hay algo que me encanta, es haber perdido ese filtro (que no estoy segura de haber tenido jamás) que hace que uno dé vueltas innecesariamente; si hay algo que me agota es tratar con gente que se enrosca y complica y da vueltas y posterga innecesariamente cosas inevitables.
Si hay momento en que siento que me pesa la diferencia de edad, es ese.

lunes, 21 de enero de 2013

Todos necesitamos un mimo alguna vez, aunque no necesariamente venga de quien tanto anhelamos o en la forma que nosotros queremos. 

(Sol, mimo para vos; el mail llega pronto, ¡lo prometo! -pero antes esto, porque lo importante es importante y las urgencias por lo general son urgentes-)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Dijo Florcha: "¡Y decile que venga!"
Dijo Vico: "Me gusta esta nueva actitud".
Dijo Karen: "¿¿¿Limpiaste el baño???"
Dijo Ale: "Te vas. Te vas de mi casa. Traicionaste el estatuto de Wanker Magnet y Fag Magnet, ¿te das cuenta?"
Dijo Pauli: *Golpe en la frente* "¿No viste que se me estaba bajando el escote? Uf, no me servís así".
Dijo Juancito: "¡Aaaaah, pero esta mina se las busca!"
Dijo Luli: "Sos una porquería, vos antes me apoyabas en estas. Igual te banco".
Dijo L: "Te voy a sacar el celular".
Dijo Mati: "♥_♥"
Dijo Crisis: *Se frota contra la media*
Dijo Ani: "Yo que vos tendría cuidado. Andá preparando las botellas de agua".
Dijo Estefy: "Awwwwwwwwwwwwwww *mil iconitos ininteligibles*".
Dijo Elías: "Me imaginé que algo así había detrás, jajaja".
Dijo Flore: "Yo cuando vi que no me contestabas los mensajes..."
Dijo Sol: "Convengamos que sos Bad Luck Brian en pinta. Algo bien tenés que haber hecho esta vez".

(Seguro, Sol, pero ¿tanto? Todavía estoy preguntándome qué...) 

viernes, 19 de octubre de 2012

Correspondence

17 de octubre de 2012.
(...)
Ando rara, creo que se nota. En las publicaciones, en lo corta que estoy. No sé, estoy introspectiva. Lo que pongo en esta entrada es real, todo real: tengo esa pregunta en la cabeza, y todavía la estoy digiriendo.
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(...)
Leí esa entrada hace unos dias y me quede con la misma pregunta, mas que nada con la pregunta lo anterior a La pregunta: ¿Te das cuenta que cada vez que te pregunto sobre vos me hablás de otra persona? Aunque yo creo que eso tiene una explicacion. No se si es la mas errada o la mas acertada, pero es la unica que tengo (...) Me di cuenta que tengo un poquito de cada persona, literal totalmente literal. Yo creo que las personas somos papeles en blanco o libros en blanco, como mas quieras; que se van llenando, pintando de miles de formas distintas, con gestos, frases, con enseñanzas, con peleas, con momentos lindos. Y es estupido arrepentirse de haber conocido a alguien o haber pasado por tal y tal cosa. 

(Y yo pienso en esta canción -if you're not sorry for who you are, why are you sorry for where you've been?- y digo «Quizás; quizás también funciona al revés»)

Quizas por eso algunas personas tenemos que recordar quienes fueron las personas que nos dejaron algo, antes de buscar quienes somos. Porque somos un collage, un collage sin fin. Asi como tambien somos parte del collage de otras personas. Es como un todo completo, pero dentro del todo uno cada uno por su lado, sin dejar de pertenecer a eso, no se si me entendes. Asi que a la pregunta, yo la vi asi, yo estoy aca, con vida pasada y por delante. Yo no quede en ningun lado, yo quede aca y quedo mañana, con un poco de todo y por lo que queda adelante. Para mí lo duro de los cambios queda atras y su esencia para siempre. Somos como los grillos que cambian su piel cada tanto, pero no del todo. Siempre queda algo. Y esa pregunta es incluso algo que a vos y tambien un poco a mi me deja pensando, pero para bien. Porque tu antigua vos quedo donde seguramente se tuvo que quedar, pero vos estas aca y eso es lo que importa. Una nueva o no tan nueva vos que merece darse una oportunidad.
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18 de octubre de 2012.
(...)
Estoy de acuerdo con lo que escribís respecto a ser partes de otros, en alguna medida. Estaba buscando algo que pensé haber escrito al respecto, y encontré esto, que nada que ver pero es vuelta a lo mismo.
(Aunque, a decir verdad, encontrarla me brindó algo de alivio; sentirme yo, identificarme conmigo)
Y no quiero seguir siendo la misma persona para siempre; no esta, al menos. Más allá de eso, voy a mi punto inicial: claro que somos partes de otro, pero en algún momento tiene que surgir nuestra individualidad, porque si no vamos rebotando de una cosa a la otra, de una persona a la otra. ¿Viste la película Novia Fugitiva (Runaway Bride), con Julia Roberts? El personaje de ella es una mina de la que todos se enamoran, simplemente porque ella se acomoda al resto. Sus gustos siempre se acomodan a los del resto.

-Put this coat on. It's cold.
-Don't pretend to be a nice person.
-I was the only person in there defending you.
-You humiliated me!
-No, Maggie, I defended you. Humiliating you is what everyone else did in there. That is the theme of the party tonight.
-No. It was under control. Now they all feel sorry for me.
-They should. They're about to see you hang yourself again.
-What do you keep--
-Tell me something. Do you really care about Mount Everest?
-It's fun. It's high.
-Sexual practices of locusts?
-Every one of those times I was being supportive.
-Not supportive! You weren't being supportive! You were scared! You were scared then, you're scared now. You are the most lost woman--
-Lost?
-Yes, lost. You're so-- You're so lost, you don't even know what kind of eggs you like. Yes. Yes!
-What?
-That's right. With the priest, you wanted scrambled. With the Dead Head, it was fried. With the bug guy, it was poached. Now it's like, "Oh, egg whites only. Thank you very much."
-That is called changing your mind.
-No, that's called not having a mind of your own. Maggie, what are you doing?


Y puede que en la película funcione, pero en la vida real no, y a nadie le cae bien alguien así, te lo puedo asegurar. No es sano. En algún momento tiene que surgir la individualidad. Y creo que lo de la psicóloga me pegó tan mal porque odio pensar en haberme perdido yo. Porque yo me caía bien, ¿entendés? No tiene que ver con gustos y actividades, porque hay cosas que me gusta compartir y otras que tengo bien definidas... Creo que es más profundo. Me gusta ser una persona no conflictiva, pero también quiero ser yo misma (aunque no voy a cometer el error de pensar que ser caprichosa y mal llevada es reafirmar mi persona). Y es posible que la esencia se mantenga, pero si yo no sé cuál es la esencia, estoy en problemas, creo. Si no sé a dónde quiero ir, no importa qué camino tome. ¿No, Alicia?
Alice came to a fork in the road.
"Which road do I take?", she asked.
"Where do you want to go?", responded the Cheshire cat.
"I don't know", answered Alice.
"Then", said the cat, "it doesn't matter".

martes, 9 de octubre de 2012

Take This Rock And Roll Refugee

A Sol le gustan las historias felices, o por lo menos las espera, y ni bien tuve un par de minutos para pensar en lo que me había sucedido me acordé de ella.

El viernes pasado fui a ver -por segunda vez- a Tan Biónica @ GAP. Aclaro que es por segunda vez porque la primera fue durante ese tiempo oscuro de mi vida que se dio a llamar verano de 2012, y sobre ese recital escribí en el otro blog. Básteme decir que ese recital terminó con Obsesionario en LA Mayor, Arruinarse, algunas lágrimas y una difonía de un par de días.
Esta vez, llegábamos con menos dramatismo. A la compañía habitual (Flore, la hermana de Paula, a quien aparentemente no puedo ser más diferente excepto cuando nos sentamos a hablar o cuando suena la música, o los sábados después de la una de la mañana) se sumó Orne, lo cual garantizaba un poco menos de frenesí, y veníamos con menos carga emotiva. Estaba anunciado para las 20, por lo que -contando con la experiencia del show anterior- fuimos alrededor de 20:30. Nos ubicamos, como siempre, sobre la derecha del escenario y nos dedicamos a hacer tiempo escuchando la lista de temas que alguien relacionado a la banda habría preparado para la ocasión (digo alguien relacionado a la banda porque era inequívocamente la misma lista de temas que en enero pasado).
Habríamos pasado 30 minutos (comiendo Macucas, quejándonos del poco ánimo que le ponía el «piberío biónico», siguiendo la telenovela de la parejita  que teníamos cerca -aparentemente él le había dicho a ella «lo peor que podés decirle a una mujer», vaya uno a saber qué- y haciendo el pasito de Thom Yorke -el convulsivo, no el de Lotus Flower-) cuando la vi. Todavía no entiendo cómo pude reconocerla, pues mi capacidad para relacionar lo que veo en las fotos con la realidad es nula. Pero ahí estaba, hermosa (y cualquiera que me conozca o me lea sabrá que no uso ese adjetivo con ligereza). Ya la había visto en junio pasado, una noche que Ale decidió encontrarme novia por catálogo sin demasiado éxito, y me había parecido increíble que existiera una criatura tan etérea y tan real al mismo tiempo. Alejo se había quedado tan embobado como yo, mirando sus fotos de perfil hasta encontrar un par de comentarios de Supergirl. Ese fue el momento en que desistí sin siquiera haber comenzado nada; después de todo, contra Supergirl siempre me tocó perder (aunque el resto del mundo quizás piense lo contrario).
Sin embargo, la tenía ahí. Dio dos pasos entre la gente -lo suficiente como para que yo me volviera hacía mis amigas, sin creer mi suerte, las abrazara y les dijera «chicas, ahí viene el amor de mi vida»- y se detuvo justo detrás mío. La acompañaban dos amigas, pero no tuve reparo en darme vuelta para mirarla un poco mejor: rubia, ojos celestes, buena boca. Camisa negra, tatuaje en el brazo, una leyenda que no pude identificar. Recordaba haberle visto alguna foto con lentes de aviador y una guitarra, lo cual se condecía bastante con la actitud rocker que parecía exudar. Andrógina, muy, cosa que nunca me ha llamado la atención (si hubiera tenido el pelo corto a L le hubiera encantado), y sin embargo la tenía ahí y era hermosa y estaba justo atrás mío.
Pensé en mil maneras diferentes de hablarle, y dejé de prestarle atención a mis amigas. Tiempo, no había tiempo, no tenía tiempo. Pero el reino de la música es mágico y misterioso, y algunos artistas y algunas melodías lo potencian aun más; justo cuando comenzaba a resignarme, lo escuché: Take me out tonight, where there's music and there's people and they're young and alive. Reacción de fangirl, con gritito de sorpresa y todo, sonrisa irónica (¿justo esta canción?), y oración a Morrissey.

And if a double-decker bus crashes into us
To die by your side is such a heavenly way to die
And if a ten-ton truck kills the both of us
To die by your side... Well, the pleasure - the privilege is mine.

Entonces, lo impensado. Miré por el rabillo de mi ojo y la vi. Ella, ahí, hermosa, justo detrás mío, bailaba. Estaba bailando. También. También estaba bailando. Conmigo. 
Abrí la boca para hacer algo más que sonreírle; quise preguntarle el nombre (que ya sabía, pero ¿cómo podía justificarlo?), el teléfono (que hubiera podido conseguir igualmente sin mucho esfuerzo), qué iba a hacer después del show, si quería casarse conmigo. Llené los pulmones de aire y justo cuando pasaba por mis cuerdas vocales, Tan Biónica comenzó a tocar. La miré nuevamente: el momento había pasado, y no solamente eso. Ella también había pasado, hacia el frente del escenario, empujada por la multitud.
Pasé el resto del recital intentando encontrarla de nuevo. 

Cuando finalmente concluyó, quise quedarme un rato en el mismo lugar -mientras el resto de la gente salía- esperando encontrarla. No era la única: una de sus amigas martillaba furiosamente las teclas de su BlackBerry, obviamente intentando ubicarla. Después de varios minutos, decidí que todo era inútil. Me puse la campera y nos dirigimos hacia la salida, atiborrada de gente. La suerte seguía sin acompañarnos: afuera llovía como si fuera un segundo diluvio. Mis amigas y yo nos miramos y el plan fue claro: cruzar a la parada de colectivos, pero tomar un taxi si podíamos encontrar uno. 
-Somos pobres, pero no tanto- recuerdo haber dicho, sin prestar demasiada atención.
Nos paramos en la esquina, a esperar con desánimo mientras nos caían las gotas frías e impiadosas. Lo último de mi esperanza se esfumó al ver que ya casi no quedaba gente en la salida. Giré sobre los talones y me dediqué a desear con más fuerza que viniera alguno de los colectivos que podía dejarnos bien.
-Cualquiera menos el 54- dijo Flore, y por supuesto que ese fue el primero en llegar. 
Me di vuelta para comentar nuestra suerte tragicómica, y no pude creer lo que veían mis ojos.
-Chicas,- dije casi susurrando -ahí viene el amor de mi vida.
Casi como una visión, escoltada por sus amigas, cruzaba la calle. Hermosa.
Caminó hasta donde nos encontrábamos y se detuvo justo detrás mío. Hermosa.
Pensé en mil maneras diferentes de hablarle, y dejé de prestarle atención a mis amigas. Tiempo, no había tiempo, no tenía tiempo. Necesitaba una excusa, algo.
Pero. La mochila roja que ella llevaba estaba abierta.

martes, 2 de octubre de 2012

Insight

¿Sabés cuál es la sensación? Siento que me marchito, eso siento. Que con cada bajón después de ponerle ganas me marchito un poco más; me vuelvo menos atractiva, más triste, más miserable, más patética,más común, más devaluada, más indefensa, más impotente, más estúpida, más débil, más irrelevante.
Tengo el recuerdo clarito de su cabeza sobre mi hombro desnudo mientras me susurraba. Tenés que tenerte más confianza. Lo dijo con sinceridad y hasta dulzura; tanto que no me pareció oportuno arruinar el momento haciéndole saber que toda mi autoestima se había ido a la basura con cada uno de sus sistemáticos rechazos, negativas y desprecios, y que de eso nacía mi necesidad de escucharla decir cosas positivas sobre mí.
Ella me había quitado la fe en mí misma; necesitaba que fuera ella -pues yo sola no podía ser- quien sanara la herida.

(Eso nunca sucedió)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Pins and Needles

Tengo un temita. Bueno, en realidad tengo varios, pero hay un par que son populares y recurrentes.

Tema 1. Mi hermano y yo tenemos un problema que él desconoce: nos gustan las mismas mujeres. A ver, es menos patológico de lo que quizás suena. Cuando tenía dieciocho, se puso de novio con mi amiga a quien amo profundamente. Cuando se mudó a Buenos Aires medio que perdí el rastro de con quién salía y con quién no, pero se casó y yo desarrollé un enamoramiento platónico importante hacia mi cuñada (a quien prácticamente conocí el día del civil) y -más aun- supe instantáneamente que él había salido un tiempo con la testigo por mi propia reacción hacia ella (así se conocieron mi hermano y mi cuñada).

En fin. Una vez le preguntaron qué clase de chicas le gustaban, y él contestó sin dudar: «Las que están locas». Y así somos, che. Nos gustan las locas. Sin embargo, cabe aclarar que a pesar de la evidencia contraria (hasta mi hermano diría que yo me he ido al carajo con eso), nos gustan las locas lindas, no dañiñas. ¿Se entiende la diferencia?

El viernes a la noche salí a cenar con Orne y una loca linda. No nos conocíamos más que de vista, pero pegamos onda inmediatamente. En las tres o cuatro cuadras que hicimos solas (la pasé a buscar por el trabajo) hasta el lugar de la cena (Kerry Keel, VAYAN) charlamos como si nos conociéramos de toda la vida y nos reímos mucho. Al llegar al bar, ella misma le hizo un par de comentarios al respecto a Ornella (quien últimamente me hace gancho hasta con el semáforo de la esquina de su casa). Por supuesto que, al terminar de cenar, la acompañé hasta el hotel. Volvimos charlando de cómo el fin de semana anterior las dos habíamos estado en Villa Gesell (que en invierno está vacío) y no nos cruzamos. Ambas habíamos ido con amigas; en mi caso, a acompañar a Pau a la casa de tatuajes.

Y he aquí el tema 2. Tatuajes y piercings (porque lo prometido es deuda, Sol). Cuando nos conocimos, Pau tenía -creo- tres (o cuatro, pero solo recuerdo tres) tatuajes y dos piercings (uno en la lengua, otro en la panza). Desde el vamos, al surgir el tema, le comenté mi postura tradicional, que sigo manteniendo: no. 
Mi primer problema con los tatuajes es que no les encuentro sentido. Estéticamente, no me resultan agradables. Objetivamente, la gente de Brothers TattooGesell es genial. Son artistas increíbles. Pero el color de la tinta cambia, y el verde que toma es simplemente desagradable (asqueroso, esa es la palabra que suelo usar). La piel se estira y se arruga, y en muchos casos los bordes bien definidos se difuminan. Horrible. Y no empecemos a querer argumentar que tienen un sentido que va más allá de lo estético, porque ahí es cuando me rebelo. No, chicos, no. Si algo significa tanto para vos, demostralo, vivilo. Es la máxima de la escritura «show, don't tell» aplicada a la vida. ¿Extrañás a tu primo político en cuarta generación? No te tatúes las iniciales en una letra que ni se entiende en un lugar donde además no se ven; viví de modo que lo honres. ¿Superaste tu trauma? Claro, sí, que te hayas marcado permanentemente con algo que te lo va a recordar toda la vida me lo demuestra con total claridad. ¿Amás a tu novia? Tratá de no estampillarla contra la pared cada vez que podés, en vez de ponerte ese dibujo horrible que encima seguro vas a tener que borrar de algún modo cuando te deje por haberle metido los cuernos. Porque ese es mi segundo problema: más de la mitad de los tatuajes terminan borrados o cubiertos, simplemente porque somos seres dinámicos (ni hablar si el tatuaje está mal hecho o es en algún idioma que no conocés y después de hacértelo te enterás que no dice lo que pensabas -ahem, Pau, ahem-). Lo que hoy nos es terriblemente significativo quizás mañana sea algo de lo que nos riamos o que simplemente haya perdido sentido. Y está perfecto que así sea; es genial que superemos cuestiones o cambiemos de parecer en ciertas cosas, pero los tatuajes son para siempre. Esa es la joda. Lo cual se constituye en mi tercer problema: un tatuaje te ata. Se queda con vos. Lo elegís y no podés desdecirte. Y va más allá de eso: se borra, pero no desaparece. Queda ahí, y lo tenés que retocar, y cada vez gastás más dinero en él, y cada vez te duele más el retoque. Es como una mala relación en la que intentás, una y otra vez, cada vez con más ahínco y sacrificio, pero siempre te terminás peleando. Hasta que te cansás y decidís que no va más. Pero el tatuaje no hace las valijas y se muda de nuevo a lo de sus viejos; a él no podés no atenderle las llamadas. Se queda ahí, feo, arrugado, borroneado (y volvemos a mi primer problema). A menos que decidas (con más dinero y más dolor) eliminarlo. Y si lo vas a terminar eliminando, ¿para qué hacerte algo permanente?
En fin. De los piercings ni hablo porque me la sale la facha de adentro. ¿Un piercing? Bueno. ¿Hacerte mil? ¿En lugares hiper dolorosos que no ves ni vos y solo recordás cuando te golpeás? Me parece una conducta autodestructiva tan obvia (e idiota) que ya ni es graciosa. En serio. Los prejuicios nunca son buenos, pero la verdad es que cuantas más perforaciones tengas, más me voy a preguntar cuál es tu trauma de la infancia.

Y si lo vas a hacer, bueno. Por lo menos hacelo con inteligencia. Esperá las vacaciones, andá hasta Gesell; pasá por el Mc, pedí un cortado y lleváselo a Demian (por ahí te pasa como a mí y te regala un aro para que te perfores la panza -sí, sí, ya voy-): Avenida 3, n.º 510, Galería La Recova al fondo.
Que te tatúe Seba.

Una rama de cerezo. Porque Pau ama la cultura japonesa (y porque necesitaba tapar el tatuaje que se hizo a los 15 que, sospechamos, decía «VENDO MOTO»).

jueves, 30 de agosto de 2012

China Shop

Siempre me llevé bien con las personas más chicas, y disfruto mucho la interacción con ellas. Las amigas de mi hermana, siete años menor, siempre fueron mis amigas también. De hecho, la mayoría de mis amigas cercanas son menores que mi hermana. Hablamos mucho, compartimos mucho... soy muy bocona y tengo postura tomada sobre casi todo, por lo que no tengo problema en expresar mi opinión. Jamás lo tuve y jamás lo tendré.
Hasta ahora, en cuestiones relacionadas a la sexualidad.
No disfruto la presión de tener que ser cautelosa (yo, que soy un elefante en una cristalería).