(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

martes, 16 de octubre de 2012

The Ego Has Landed

Magalí se recuesta contra las almohadas que forman el respaldar del sillón, y mira fijo un punto lejano por encima de mi hombro.
-...y también aceptar que hay amores que se quedan con uno.
-Es que yo creo que si es amor, en serio, puro, no desaparece. No puede, Maga. Muta a otra cosa, pero no desaparece.
-Exacto. Y en parte tiene que ver con lo que me dice mi psicóloga: «el tema con Ramiro es que con él vos eras vos misma, y eso es muy fuerte».

Asiento, solo puedo asentir. La miro y recuerdo que lo que llevo alrededor del cuello era de ella; la cadenita parece pesar mil kilos. Como un yugo compartido.
__________

-No te ando siguiendo. ¿Vos decís que no vaya a pensar que él está enganchado?
Sonrío, porque ella me mira como quien se niega siquiera a contemplar la posibilidad de ciertas realidades.
-No. El otro día que salimos, en un momento que estaba medio picado, me dijo «Vos estás para dar fe de que yo me porto bien».
-¿Como que yo me iba a perseguir porque hubieran salido con...?
-No, no. No tiene que ver con vos. Tiene que ver con él. Porque en mi experiencia, la gente acostumbrada a fantasmear, no habla de estas situaciones. O sea: si estás acostumbrado a fantasmear, no te molesta que te vean con alguien, porque es inevitable. Pero no vas por la vida teniendo grandes conversaciones al respecto, porque es lo que es. A lo sumo se contestará alguna pregunta o comentario al respecto de quién te agarraste, con una risa y sin demasiado detalle, pero no se habla del tema porque no es nada, no tiene importancia alguna. Entonces, para mí ese comentario descolgado tiene mucha más importancia, me es mucho más significativo, que ver que te saluda con un beso. Lo que yo digo es que si él pensara que esto es nada, si no fuera importante para él, ni siquiera mencionaría la situación. 
La ficha nos cae a las dos.

Movió el vaso con brusquedad, mientras se reía sarcásticamente; un par de gotas de Gancia con Sprite cayeron sobre las sábanas violetas.
-Vos me decís eso, Eugenia, pero todo el mundo piensa lo contrario.
-No quieras correrme. ¿Qué «todo el mundo»? Si vos de nosotras no hablás con nadie.
__________

-¿Te das cuenta que cada vez que te pregunto sobre vos me hablás de otra persona? De ella, o de alguien más, no importa. Hablame de vos. ¿Dónde quedaste vos?

El tema, conmigo, es que siempre me esfuerzo por entender. No importa cuán difícil sea; puedo no saber qué contestar, pero siempre entiendo. Entonces, pienso, debo estar muy mal -muy fuera de foco, muy fuera de tema- que ni siquiera comprendo a qué se refiere.

La pregunta me da vueltas toda la semana.

No hay comentarios: