(Hay gente que la tiene tan clara que hasta en broma da en el clavo)
-Al conocer sus tesoros despertó mi idea fija, y al final cambiamos oro por baratijas.
-Oro por baratijas, ¡qué abuso, qué trueque tan desigual! Después del canje, Don Rodrigo guardó en un enorme cofre lo que había obtenido: montañas... de baratijas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario