(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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sábado, 26 de septiembre de 2015

Sunburn

2011 y 2012 fueron años un poco de, por qué no decirlo, mierda. Sin embargo, no puedo evitar añorar recordar esta sensación de «bronceado metafísico» (sé que alguien -quizás yo misma- lo [d]escribió antes que yo), de sensibilidad ampliada; sentir (a una persona, un evento, la vida) en todo el cuerpo... de la misma manera en que uno siente en todos lados la ropa que roza la piel quemada.

Quería pasar la tarde en casa tranquila, trabajando, quizás escuchando algo de música. En cambio, YouTube me sugirió «Famous Blue Raincoat» y desde entonces lo único que hago es lagrimear un poco o desear cantar canciones de amor a voz de cuello. Todo muy bipolar, muy intenso, muy 2011.
No, no estoy en condiciones de analizar si vivir la vida de esa manera es particularmente saludable, pero no importa. Extraño un poco esa clase de pasión. Me gusta, me despierta, me motiva. Hace que todo valga la pena, o que las cosas triviales no la valgan.

Hay algunas cosas sobre las que vengo pensando, que tengo atragantadas. La más recurrente probablemente sea que quizás amar es no dejar nunca de extrañar a una persona, independientemente de cómo o en calidad de qué se la extrañe.

miércoles, 27 de mayo de 2015

A veces extraño mucho este blog.

La mayoría de las veces agradezco no tener demasiado que escribir.

(Y que las esporádicas ganas se pasen rapidísimo).

miércoles, 12 de junio de 2013

lunes, 20 de mayo de 2013

Anubis' Gates

John empieza a tuitear bajo la consigna #alternatetimeline. Me maravillo de las cosas que se cree capaz de hacer, con un mero cambio de circunstancias. Vuelve el recuerdo de anoche, y un uno nunca sabe que rechazo, quizás por veraz. Pienso en eso y en el ejercicio que ya no puedo hacer (¿qué hubiera pasado si...?). Puedo trazar el camino a los momentos definitorios de mi vida, pero no puedo proyectar ficciones a partir de cambios hipotéticos, vueltas de tuerca. 
No puedo, en parte porque todo es incierto. En parte, por la profunda convicción de que todo es como debe ser, siempre. 

(No dejo que me bese; la empujo de la cama, le explico y la mando a la casa. Nunca más se viola el espacio personal. Seguimos siendo amigas, pero poniendo distancia; se eleva por encima de las circunstancias, me hundo en la soledad, con desesperada certeza. Conoce a la chica más maravillosa del mundo, y sabe reconocerla. Feliz, comienza a salir con mi actual novia. Perdemos contacto, irremediablemente).

miércoles, 24 de abril de 2013

En Negativo

Anoche no estaba de humor ni para apagar la luz, así que dormí con todo prendido: las luces, la compu, el televisor.
En mis sueños, todo estaba oscuro. Eso es lo que más recuerdo.

jueves, 21 de febrero de 2013

Anoche vi un fantasma, o quizás tuve un deja vu muy lejano. 

Como sea, sigo rara.

Necesito vacaciones. 

(Y ya que estamos, que mi novia tenga vacaciones también. Y sobre todo, que sus padres tengan vacaciones)

Independence

...porque cuando vivís solo, no hay rutina en la que esconderse, porque la rutina es la soledad, y el vacío, y el convivir con uno, que a veces está muy bueno, pero en los momentos de crisis existencial es lo peor que te puede pasar, porque te obliga a pensar y terminás analizando y sobreanalizando todo una y mil veces.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nevermore

Creo que el primer libro que me compré, en toda mi vida, fue un Obras Completas de Edgar Allan Poe (que de completas no tuvo nada y cuya traducción es más bien mediocre -claro, en comparación con la traducción de Cortázar de The Murders In The Rue Morgue todo palidece-). Sigue siendo uno de mis escritores favoritos, y no recuerdo conocer a nadie que lo haya leído y no lo ame.

Es por eso que armar una serie alrededor de un asesino serial obsesionado con Poe (The Following) sea quizás una de las mejores ideas que jamás hayan surgido en la industria de la televisión. Claro, después hay que ver qué se hace con ella...

(Igual creo que el artículo malinterpreta bastante de la serie -no se supone que veamos a través de los ojos de Carroll-, del mismo modo que la serie malinterpreta a Poe -porque al fin y al cabo, Hardy también le erra al no señalar la falacia-) 

Ask an English Professor: How Ridiculous Is The Following’s Edgar Allan Poe Obsession? by Gwynne Watkins

viernes, 1 de febrero de 2013

All-in-one

El día que vuelva a tener una computadora de escritorio voy a sentarme a escribir la novela esa que mi cabeza ya escribió hace un par de años.

Relativity

Hay veces que diez años son diez minutos.

Hay veces que diez años son diez años.

Y hay veces que diez años son diez mil años.


Hasta ahora, jamás me he encontrado a una mujer que no pretenda -directa o indirectamente, consciente o inconscientemente- ser como su madre. Sin importar cuánto la ame o la odie, la admire o la desprecie, cuán diferente piense que quiere ser.

(Y por lo general, quienes se parecen más son quienes no quieren ser como sus madres)

Si no, fijate si tus propias elecciones y decisiones -ahora y en términos de proyectos a futuro- no te llevan a eso.

jueves, 24 de enero de 2013

Bang

Al final, resulta que Revolver no solo es un discazo, sino que a veces es un discazo para despechados y otros especímenes con el corazón roto, un poquito in your face, bitch. Si no, escúchense «And Your Bird Can Sing». 


You tell me that you've got everything you want
And your bird can sing
But you don't get me, you don't get me

(Igual, les cuento, últimamente voy por la vida tarareando las canciones más melosas al mejor estilo «Here, There & Everywhere», lo cual es un horror; creo que me están arruinando)

Lo cual me recuerda: otro día les cuento mi trauma con los Beatles.

viernes, 4 de enero de 2013

Soy de las que piensan que uno se debería enamorar de la persona con quien está, sin querer cambiarla -o mejor dicho, que querer cambiarla no es amar-, y sin embargo también creo que tampoco es amar no impulsar al otro a superarse, a no conformarse con quien es (particularmente cuando «quien se es» es fuente de angustia existencial).

Imposible no pensar en eso al escuchar la canción que sigue. Imposible no proyectar, o retrotraerse. O -lo que sea-.


No me grites si te digo que me quiero alejar,
Si con vos
Conocí el placer de odiarme por pensar
Que el amor te iba a cambiar.


En otras noticias no relacionadas: linda banda, Rayos Láser. Los escucho y en cierta forma me hacen acordar a Árbol, en sus buenas épocas (y eso es un cumplido), o a Leo García. Pero copado. Ah! El disco se puede bajar gratis, y el 26 de enero están en Arenabeach gratis junto a Massacre y Dread Mar I. No sé, digo nomás.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La cantidad de borradores a medio empezar (ni siquiera terminar) que tengo de estos días es increíble.
Flotar, esa es la sensación. Mi cerebro flota. No está mal.
Necesito dormir mucho. No creo poder.
Quizás.

Quizás ya esté dormida. Eso explicaría todo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Hopscotch

Karen cumplió años y se mudó conmigo. Temporariamente, fruto de la necesidad impuesta por una ciudad que rechaza a la gente que llega para quedarse como si fuera un órgano no compatible -uno rara vez deja de ser visitante, por acá-, pero se mudó y nos cambió la vida. Karen empezó a leer [más, ponele], se espabiló bastante, aprendió a vivir según las reglas de la Melecueva (y así pasamos varias noches durmiendo en el piso mientras nuestras camas eran ocupadas por gente que recién conocíamos). Yo empecé a ir a la playa, a hablar de mis cosas, a salir un poco [bastante] más. En el medio, mi cumpleaños. Y Karen aprendió a regalar libros.

-Me tenés que decir cuál querés.
-Hmm... Juan dijo que se iba a poner con Hesse, así que vos podés quedar a cargo de Rayuela.

Pero el libro nunca llegó, porque ante todo Karu es un cuelgue, y yo tenía ganas de leerlo, pero no tantas. Mentira. Las ganas no faltaban, nunca faltan, pero el miedo siempre fue mayor. Miedo a que un libro, un estúpido libro, terminara de romperme, de quebrar la frágil estabilidad que tanto había costado conseguir.
(Miedo a recordar que ella solo había leído a Cortázar y yo solo a Borges, y eso tendría que haberme dado la pauta)
Miedo a convertirme en un estereotipo, ¿o no es el libro de cabecera de toda torta que se precie?
(Y me acuerdo de Mai diciendo «Vos, como torta, la verdad...» y mi necesidad reprimida de aclararle «torta, lo que se dice torta...», y mi silencio porque lo que ella piense me importa demasiado -e instantáneamente recuerdo al Jefe de Mantenimiento, «¿Cómo que estás "aprobada"? Decime que la mandaste al carajo, vos no necesitás aprobación de nadie», y lo quiero aun más, como al hermano mayor que no tengo-, aunque en realidad me interese mucho más lo que piensa su hermana)

Entonces entramos en la librería un sábado por la tarde, un poco muertas de frío las tres, buscando «Guardapolvos» para Gonzalo porque hay demasiado tiempo entre pelis, y lo veo. No me doy cuenta, pero lo levanto buscando el precio. Sí, eso hago, y cuando reacciono lo dejo como si quemara, intentando disimular (No, nunca leí Rayuela, no me juzgues). La visita dura poco; no importa, me deja pensando.

Tengo que hablar con Karen. Creo que ya estoy lista para ese salto en particular.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Me voy un par de días y a todo el mundo se le ocurre actualizar el blog, y bastante. 
Me reconozco en la pachorra de un viernes por la noche adentro, pero no en el cuelgue radical de los últimos días. Me reconozco en los arranques y espero algún día también reconocerme en estos segundos que últimamente me tomo para recapacitar, frenarme, bajar un cambio; recordar que no hay dos circunstancias iguales y las historias son siempre diferentes.
Me reconozco en mi silencio virtual. Y, por suerte, a veces también me reconozco parte en las palabras de alguien más.
Siempre es bueno cuando eso sucede.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ringu

L es la única persona en el mundo a la que a veces le pasan cosas tan raras como a mí. Creo que por eso no me sorprendió cuando a las 3 a.m. me entró al teléfono un mail suyo (enviado a las 00:26, tan loca no está) contándome exactamente esto.

A lo cual: La gente todavía no entiende que si querés el teléfono de alguien, se lo tenés que pedir. Es la única opción (Filosofía según el Jefe de Mantenimiento, paginas 2 - 3). Si no, quedás como idiota, regalada, arrastrada o pervertida; elijan el apelativo que más les guste. Está bien que hay que demostrar interés, ¡pero hay límites, caramba!

viernes, 19 de octubre de 2012

De chica estaba convencidísima de que se podía saber perfectamente cómo trata un hombre a su novia o esposa con solo ver la forma en que habla de su madre, cómo se dirige a ella y cómo la trata, en general. 

Sigo pensando que es una gran idea, que no solo se aplica a los hombres.

(Solo desearía recordarla más seguido, particularmente en los momentos y las situaciones en que importa)

lunes, 15 de octubre de 2012

Survival of the Fittest

Ayer a la noche comenzó la tercera temporada de The Walking Dead (el capítulo puede bajarse desde aquí), serie que me gusta bastante porque los zombies son mis monstruos favoritos por muchas razones diferentes. Sin embargo, cualquiera que haya visto una película de zombies sabe que lo que más miedo da no son los muertos vivos, sino los sobrevivientes. Se los aseguro. Y las características que muestran los grupos de sobrevivientes en estas situaciones (grupos heterogéneos armados y a menudo violentos viviendo bajo su propia ley sin demasiado respeto por el otro) son totalmente aplicables a muchas otras circunstancias.

Hubo un tiempo en que charlábamos sobre qué haríamos en este caso. Supongo que hacer fuerte en el departamento de Lapa ya no es una idea demasiado viable.
Bueno, quizás no aplica a muuuuuchas circunstancias, pero hay una a la que sí.
Cuando hace 15 días viajé a Tandil, mamá me recibió al son de «tengo que hablar con vos». Yo temblé, recordé la última vez que había ido y me preparé para la paliza de mi vida por haber mancillado el hogar familiar. Pues no: nos sentamos en la cocina y muy seriamente me preguntó qué sabía yo de las tormentas solares. Siendo la persona más desinformada del mundo (¿quién es Felix Baumgartner? Recién hoy me entero), le dije la verdad («nada, mami»). Acto seguido, búsqueda en Google y esta página. ¿Tremendista? Seguro. ¿Exagerada? Por supuesto. Pero los documentos que cita son muy interesantes, y la información objetiva es información objetiva.

(Además, ¿alguna vez leyeron una descripción más parecida a un apocalipsis zombie?)

Así que después de decirme que me dejara de pavadas (porque, por supuesto, le hice exactamente el mismo comentario que incluí en el paréntesis anterior -je-), me dijo que la meta familiar a corto plazo es que cada miembro de nuestra familia tenga lista su mochila de 72 hs y me mostró su listado de sugerencias. 
¿Les dije que no estoy hablando en chiste? Esto pasó de verdad en serio O_O
Ante lo que ahora supongo son sus sonrisas escépticas voy a hacer dos aclaraciones: 1. En mi casa siempre nos tomamos las metas familiares muy en serio (más que nada porque mamá es seguidora como perro 'e sulky), y 2. siempre se le puso especial énfasis a las cuestiones relacionadas con el almacenamiento (cosa que literalmente nos dio de comer en muchos momentos de zozobra económica y financiera). Y agrego un tercer punto: más allá del chiste, la realidad es que una mochila de 72 hs. puede ser muy útil ante muchas circunstancias diversas (ahora sí, hablando en serio). Pienso en Haití, en Chile, en las inundaciones en Santa Fe y en el centro de la Provincia de Buenos Aires. Pienso en que vivo en una ciudad con mar. Pienso en que muchas veces no pienso en todas las posibilidades.
Pienso en que mi mamá siempre supo sobornarme muy bien con su consabido «Haceme caso; siempre que me has hecho caso te ha ido bien, ¿o no?». Irrefutable.

Es por ello, porque necesito algo con qué entretenerme, porque acabo de terminar de ver la premiere de The Walking Dead y porque en teoría hay actividad irregular pronosticada para mañana martes, que me puse manos a la obra. No va a pasar nada; esa es la verdad. No va a pasar nada mañana, y ojalá nunca en mi vida necesite siquiera tocar la mochila. Pero mientras tanto encuentro motivación para lavar bien la bañadera (no voy a guardar agua en un lugar sucio) y me entretengo contándole a todo el mundo que estoy preparando mi equipo de supervivencia para un apocalipsis zombie (hey, es casi lo mismo, y suena mucho más cool).
Así que esta es mi lista para la mochila =D

Alimentos
Sopa quick - Mate cocido (por si se puede calentar agua)
Lata atún - Lata jardinera - Lata fruta
Leche en sobrecitos (cortesía de la empresa de transportes Aguila Dorada Bis)
Aceite / vinagre en sobrecitos (cortesía de toda la comida de cafetería que he almorzado estos años)
Sal / azúcar en sobrecitos
Frutigran - Serranitas (porque es lo que hay en casa) - Frutas secas
Jugo
Chocolate (Cadbury, por si me cruzo con algún sobreviviente celíaco)
Comida Crisis (¿Qué? No pensaban que lo iba a dejar solo y desamparado para que lo hagan pantuflas, ¿no?)

Agua (total, es lo único que tengo en la heladera)
Bolsa de dormir + manta

Higiene personal
Toalla de mano grandecita (un toallón ocupa demasiado espacio; si puedo lo meto con la bolsa de formir y la manta)
Jabón - Shampoo / Crema
Papel higiénico - Toallitas - Desodorante

Botiquín
Ibuprofeno 600 x2  - Amoxidal - Sertal - Migral - Aspirinas
Mentisan (genial para absolutamente todo, en especial para hacer masajes -pero esa es otra historia-)
Vitaminas
Alcohol en gel - Pervinox (ventajas de trabajar en una institución de salud: muestras gratis)
Algodón
Barbijos (sí, con lo de la gripe porcina mamá nos hizo y dio barbijos esterilizados -¡les dije que en casa estas cosas se toman en serio!-)

Artículos varios
Bolsas de nylon
Fósforos - Encendedor - Velas
Esponja / de acero? - Lavandina? - Guantes látex

Pinza - Destornillador pequeño - Cinta aisladora (¿mirá si justo encontramos el único cable con electricidad y no tenemos con qué manejarlo? -ya sé, me pasé de chongo-)


Equipo de rancho (sí, en algún momento de mi vida fui scout)
Tupper cuadrado / plato plástico (si fuera de loza sería mejor)
Vaso plástico 
Jarrito lata (por si hay oportunidad de calentar líquido)
Tenedor, cuchillo y cuchara - Abrelatas - Colador pequeño
Repasador

Documentación
Lapices de escribir - Papel
Acta nacimiento - DNI librito - Pasaporte
Dinero
Libreta Crisis (bueno, che, NO ME JUZGUEN)
Mapa ciudad (si fuera Tandil, bueno, pero no conozco tanto MDP)

Muda de ropa (mi lista es específica, así que imaginen lo que quieran aplicado a ustedes)

En cuanto pueda, compro una mochila decente y cambio esta que con seguridad se va a desfondar a los dos metros. Pero cualquier cosa, ya saben: en casa tengo inclusive un par de latas extra (arvejas, palmitos, etc.) por cualquier cosa. Lo único, les encargo subir por la escalera los nueve pisos.
Mi única duda es ¿incluiré la estaca de madera que tengo guardada de mis épocas de fan de Buffy? =P Después de todo, tengo que pensar por dos...

La infaltable mascota. O, un par de medias de abrigo y carne para el estofado.
(Chiste, al que se acerque le corto los dedos) 

Y para diluir más aun, una película GENIAL sobre un episodio similar, fallido: Blast From The Past, con Brendan Fraser, Alicia Silverstone, Christopher Walken y Sissy Spacek. De nada.

jueves, 4 de octubre de 2012

Over and Done

Hagamos un juego. Juguemos a algo. Juguemos a la normalidad, esa que es tan elusiva, tan difusa, tan utópica, tan ficticia. Tan rechazada, a veces, como si existiera (pienso: quizás ese solo rechazo le da vida).
Juguemos a esa normalidad supuesta que es la paz; la ausencia de conflicto, también utópica. Como no se puede, la ausencia de conflictos graves. Juguemos a que el mayor de los problemas es que mañana también tengo que venir a trabajar. Juguemos a que nos comunicamos, nos entendemos, porque decimos lo que hay que decir y no damos nada por sabido. Y porque escuchamos. Juguemos a que sos un premio, y yo también, y lo reconocemos como la rara ocurrencia que es. Juguemos a no reprimir, pero en las cosas básicas: a decir lo que queramos decir, sentir lo que queramos sentir, hacer lo que queramos hacer. Juguemos a hacer que las cosas sean más simples entre nosotras. Juguemos a no tener miedo.
(Juguemos a que confiás en mí lo suficiente como para que pueda callar tus miedos; juguemos a que importo lo suficiente como para que quieras callar los míos)
Juguemos a que nos hacemos bien, y a hacernos bien. Juguemos a intentar explicarle al mundo por qué nos queremos, y a querernos. Juguemos a ser felices, y a querer serlo.
Juguemos a recordar, juguemos a olvidar, juguemos a empezar de una vez por todas.

Y si no, dejemos de jugar.

They call them rogues,
they travel fast and alone:
One hundred foot faces of
God's good ocean gone wrong.
What they call love is a risk,
'Cause you always get hit
out of nowhere by some wave
and end up on your own.