No sé qué es más difícil: tomar una decisión o ajustarse a ella.
Se toma la decisión, se actúa, se absorbe el impacto de la reacción, y luego queda uno solo con los posibles escenarios alternativos a la realidad, en donde las cosas nunca son tan malas ni tan finales y todo tiempo pasado fue mejor. Y la conciencia aprieta, despierta, punzante, dolorosa, pero a menudo falla en informar que todas esas vías opcionales jamás fueron una opción y, en cambio, se abraza al remordimiento, a las hipótesis, a lo que nunca fue y nunca será.
Se cambia un sufrimiento inútil por otro.

2 comentarios:
Hola eu.
Te quería decir que te estoy leyendo.
Hola =)
Nobleza obliga, debo advertirte que estoy en uno de esos momentos en que no sé si seguir con este blog o colgarlo y empezar de cero (en cuyo caso notificaría, supongo). De todos modos, mientras me decido, sentite libre de comentar todo lo que te parezca y también de huir en defensa propia cuando lo creas conveniente!
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