(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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martes, 17 de enero de 2012

«Gracias por secarme las lágrimas hoy», me dijo, y nunca entendió que yo me hubiera quedado a secarle las lágrimas para siempre, hasta que sólo tuviera razones para llorar de felicidad.

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