English to(night)day, just cause I feel like it. Truth be told, I don't feel like much right now.
Let's just repeat, ok? Let's go with the mantra: Solamente necesito dormir.
So sad, right now. So lost. Tired of pretending I'm not tired, and that this will go away (and what the Hell is 'this' supposed to be, really?).
I'll be fine, tomorrow. Well-rested and warm all over. But tonight... well, tonight I just want to go back to whatever hole somebody dug me out of and forget I ever came here.
There is a post coming on Regina Spektor, for my sis. And on The Little Prince, for that matter. Right now I just had to...
You have tamed me
Now you must take me
Goddamnit. Reduced to a freaking Robbie Williams song. I think I left my dignity somewhere back in high school.
So sad... so sad... so sad...
miércoles, 20 de agosto de 2008
lunes, 11 de agosto de 2008
Sin resentimientos, eh!
Tres cosas importantes:
1) Odio Internet. Justo hoy sacan TODOS los canales que pasan las Olimpíadas??? Están jugando las leonas!!!! Maldito capitalismo consumista... ellos y yo...
ETA: me retracto. Bendita seas, terra TV...
2) Feliz cumple Manolín!!!!
3) Ayer entraba en el cole por Avda. Champagnat, cuando algo me llamó la atención. En un paredón de unos 10 mts x 2 de alto, varias pintadas, todas con el mismo mensaje: "Cobos traidor", "Cobos gorila", "Cobos te vendiste"...
No importa cuál sea mi pensamiento político. Nadie puede convencerme que esas pintadas ayudan a la democracia...
1) Odio Internet. Justo hoy sacan TODOS los canales que pasan las Olimpíadas??? Están jugando las leonas!!!! Maldito capitalismo consumista... ellos y yo...
ETA: me retracto. Bendita seas, terra TV...
2) Feliz cumple Manolín!!!!
3) Ayer entraba en el cole por Avda. Champagnat, cuando algo me llamó la atención. En un paredón de unos 10 mts x 2 de alto, varias pintadas, todas con el mismo mensaje: "Cobos traidor", "Cobos gorila", "Cobos te vendiste"...
No importa cuál sea mi pensamiento político. Nadie puede convencerme que esas pintadas ayudan a la democracia...
viernes, 8 de agosto de 2008
Aviso de interes publico
Me ha sido informado en el día de la fecha que aparentemente la palabra ciclisis(TM) es propiedad exclusiva de Pía; no importa que exista alguien más que la haya utilizado mucho antes de que ella la creara.
Así que aprovecho esta oportunidad para agradecer su generosidad y mencionar que la palabra se utiliza en la URL de este blog con su total permiso.
(Claro, las preguntas a ella también, eh! Me avisan y les paso el número de cel o la dirección de mail)
Así que aprovecho esta oportunidad para agradecer su generosidad y mencionar que la palabra se utiliza en la URL de este blog con su total permiso.
(Claro, las preguntas a ella también, eh! Me avisan y les paso el número de cel o la dirección de mail)
Godzilla Soundtrack

Hoy tengo ganas de escribir, y temas atrasados no me faltan. En lugar de dedicarle todo un post a "razones por las que AMO no ser hombre" (el #1 tiene nombre y apellido y está chateando conmigo en este momento :D), preferí hacer un comentario en cuanto a este album que me gusta mucho.
Podría hacer una larga reflexión en cuanto a qué se espera de la banda de sonido de una película, qué espero yo, etc, etc, pero la verdad en este momento eso no me parece demasiado importante.
Godzilla es, después de todo, una película pasatista que solo recuerdo porque fue la primera que fui a ver a Cinecenter (con los Alonsitos... mirá si seríamos chicos que Leo corrió entre los bancos toda la película). El CD es uno de los pocos originales que tengo gracias a Micky, que lo compró pensando que iba a tener más hip hop del que tiene y luego desistió y me lo regaló.
Como banda de sonido, y por defecto "compilado", su mayor virtud es que tiene algo para cada uno con artistas bastante conocidos.
Quien busque clásicos encontrará la versión de "Heroes" de David Bowie por The Wallflowers (mejor que la original, pero mi opinión es subjetiva: amo a Jakob Dylan), y a Puff Daddy con la pista de "Kashmir" de Led Zeppelin en "Come With Me" (cuadrito, va para el cuadrito). Ben Folds Five ofrece lo melódico, Jamiroquai hace lo suyo, Rage Against The Machine y Days Of The New le dan fuerza, Silverchair se tira a lo que años después llamaremos 'emo' (que manía de ponerle nombre diferente a estilos que vienen de siempre)...
Es, en todo sentido, un album ecléctico ¿Cómo se explica si no que un track como "Undercover" de Joey DeLuxe (que me transporta a los policiales negros del '50) conviva pacificamente con la remasterización de "Brain Stew" de Green Day? Pero no solo eso. Cada artista hace algo diferente a "lo de siempre", pero manteniendo su estilo. El mejor ejemplo quizás sea "A320" de Foo Fighters, que está más cerca de "Walking After You" (madre mía, ¡qué canción! se merece su propio post) que de "Best Of You" (o "Monkey Wrench", para hablar de algo correlativo en el tiempo a este track). "Walk The Sky" de Fuel es otro, mucho más melódico en su estilo que el [magistral] "Hemorraghe (In My Hands)".
Pero lo más interesante del album sea quizás que, a pesar de estas diferencias en estilo y la consecuente desconexión que uno puede suponer a primera vista, hay continuidad. No me di cuenta la primera vez que lo escuché; me pareció un buen album y nunca supe por qué. Sin embargo el hilo conductor está ahí: en las escaladas permanentes (re: Kashmir), en los violines (sí, son mi debilidad, ¿y qué? -- diría que me voy a casar con un violinista pero el 50% de los que conozco son una porquería), en las escaladas de los violines. Un lujo.
Sí, el CD es pasatista. Es una banda de sonido; si quieren un album concepto mejor escuchamos Poe, si quieren profundidad lírica vamos con Radiohead, para novedad musical recomiendo a George, etc. Este es un album que disfruto y me animo a recomendar porque no creo que haya alguien que no rescate al menos uno o dos temas de su preferencia, y todavía no se lleve alguna banda "nueva" para investigar...
Y un párrafo especial para el track que más me llamó la atención: "Macy Day Parade" de Michael Penn (que no tiene que ver con la canción de Green Day del mismo nombre). Es, en apariencia, una canción chata sin mucho brillo. Es lenta, es acústica (lata), él no es un gran vocalista, la letra no es demasiado poética... no termina de cerrar qué tipo de canción es. Y sin embargo... el riff se te mete debajo de la piel, la banda termina agregando detalles que hacen que la canción se vuelva interesante, y Michael Penn la canta de forma que no queda mucha duda que es una canción de amor de esas que dicen más de lo que *dicen*...
So never mind you, never mind
Do you cultivate an appetite?
For the only hand to bite
In the garden of delight...
Por ahí soy yo, que me gustan las canciones de amor cantadas con un poquito de "bronca" (no es ese el sentimiento, pero no se si existe forma de explicarlo sin extenderme cuatro o cinco horas). Re: Matt Nathanson, Howie Day. Pero ellos son para varios posts cada uno...
Maria Contreras
Diario La Nación: Sobreponerse al "síndrome de los lunes", una lucha
Paula (uno de esos reencuentros de los últimos tiempos que no tiene precio -- para todo lo demás existe Mastercard) me mandó por mail el link del artículo, y la verdad es que no pude hacer más que reírme de mí misma.
Esto de mudarme sola, dejar de ser un parásito, blah blah blah, me ha traído (como bien me advirtió Pía en su momento, como me confirmó Romi no hace mucho) entre otras cosas la ventaja (o no) de descubrir muchas cosas nuevas (o no, de nuevo) en cuanto a mí misma. Esta, creo, fue una de las más sorprendentes: me encantan los lunes.
No soy ajena al malhumor de tener que ir a trabajar, pero los lunes (por la mañana, sobre todo) es para mí el mejor día de la semana. Los lunes me permito disfrutar del solcito que entra por la ventana del directorio, a pesar de que está MUY frío por el fin de semana con el calefactor apagado. Los lunes charlamos de lo que hicimos el fin de semana, aunque no hayamos hecho más que dormir por estar tan cansados. Los lunes tengo ganas de escribir, de escuchar, de hacer... aunque se que probablemente tenga que esperar hasta el sábado para ser un poco más dueña de mi tiempo.
Quizás tiene que ver con el sentirse más descansada. Quizás todo cambie una vez que "los melones se acomoden en la carreta". Mientras tanto, hoy es viernes a la noche. Y casi estoy contenta de que solo falten dos días y medio para el lunes.
Paula (uno de esos reencuentros de los últimos tiempos que no tiene precio -- para todo lo demás existe Mastercard) me mandó por mail el link del artículo, y la verdad es que no pude hacer más que reírme de mí misma.
Esto de mudarme sola, dejar de ser un parásito, blah blah blah, me ha traído (como bien me advirtió Pía en su momento, como me confirmó Romi no hace mucho) entre otras cosas la ventaja (o no) de descubrir muchas cosas nuevas (o no, de nuevo) en cuanto a mí misma. Esta, creo, fue una de las más sorprendentes: me encantan los lunes.
No soy ajena al malhumor de tener que ir a trabajar, pero los lunes (por la mañana, sobre todo) es para mí el mejor día de la semana. Los lunes me permito disfrutar del solcito que entra por la ventana del directorio, a pesar de que está MUY frío por el fin de semana con el calefactor apagado. Los lunes charlamos de lo que hicimos el fin de semana, aunque no hayamos hecho más que dormir por estar tan cansados. Los lunes tengo ganas de escribir, de escuchar, de hacer... aunque se que probablemente tenga que esperar hasta el sábado para ser un poco más dueña de mi tiempo.
Quizás tiene que ver con el sentirse más descansada. Quizás todo cambie una vez que "los melones se acomoden en la carreta". Mientras tanto, hoy es viernes a la noche. Y casi estoy contenta de que solo falten dos días y medio para el lunes.
Introduccion a las infelicidades de mi caracter
Hoy un fue un día bárbaro. Básicamente en el trabajo me destruyeron de forma tal (entre piqueteros, ingenieros en seguridad e higiene y tripulantes embarcados) que para las tres de la tarde no tenía más ganas de hacer nada. Así que me puse a grabar algunos videos para la flia. en el celular, junto a mis compañeros de trabajo (mañana voy a casa).
Conclusión: la contadora bailando "La capa"... ¡Qué manera de reírnos! Si alguien se pregunta cómo es que uno sobrevive diez horas trabajando en las condiciones que trabajamos, estos videos son la respuesta: sacrificando cordura en favor de la risa.
Y aún así...
Hace un tiempo ya que vengo con esta canción en la cabeza. Un bodrio, ya sé. La conozco nomás por la propaganda del taxista... jejeje. Pero me va y me viene todo el tiempo, porque a veces... a veces.
Si, me conflictúa esto de (a veces) desear no ver nunca más a gente a la que indefectiblemente amo (para mí, el amor en su forma más pura y completa no admite pretérito).
Me pregunto qué significa...
Y después la tengo a mi adorada hermana que me linkea (pst, la lengua es un elemento vivo… “¡Queda!”) cosas como esta. Y duermo (algo) más tranquila.
Conclusión: la contadora bailando "La capa"... ¡Qué manera de reírnos! Si alguien se pregunta cómo es que uno sobrevive diez horas trabajando en las condiciones que trabajamos, estos videos son la respuesta: sacrificando cordura en favor de la risa.
Y aún así...
Hace un tiempo ya que vengo con esta canción en la cabeza. Un bodrio, ya sé. La conozco nomás por la propaganda del taxista... jejeje. Pero me va y me viene todo el tiempo, porque a veces... a veces.
Si, me conflictúa esto de (a veces) desear no ver nunca más a gente a la que indefectiblemente amo (para mí, el amor en su forma más pura y completa no admite pretérito).
Me pregunto qué significa...
Y después la tengo a mi adorada hermana que me linkea (pst, la lengua es un elemento vivo… “¡Queda!”) cosas como esta. Y duermo (algo) más tranquila.
lunes, 4 de agosto de 2008
Gente colgando de las puntas
Un par de cosas de la reunión de ayer me pegaron bastante. Freddy nos contó que tiene un amigo que dice que hay tres tipos de personas: los necios, los inteligentes y los sabios. Los necios nunca aprenden, los inteligentes aprenden de sus errores. Los sabios aprenden de los errores de los demás.
Esto me proveyó la respuesta (o el retruque) a la afirmación de siempre de "si no cometo errores, ¿cómo voy a aprender?", pero eso es tema para otro post. En el momento me quedé muy contenta con la reflexión, hasta que Gabriela cortó en seco con un "No" rotundo.
"Hay una sola clase de personas" dijo, "todos somos en algún momento necios, inteligentes y sabios".
La soledad, la distancia, me han ayudado a descubrir algo que los científicos han probado: en las situaciones de stress, nos volvemos como niños pequeños. Poco a poco, a medida que pasa el tiempo y el cansancio merma la paciencia y la resistencia, voy notando cómo mis reacciones se vuelven básicas y viscerales. Ponerme de malhumor hasta llorar de cansancio, o llegar al punto de la sobreexitación (esa que hace que no puedas dormir por más que estés muerto, porque la cabeza te sigue corriendo)... Y la necesidad de contacto humano, esa que hace que el tener en brazos a un bebé prematuro marque la diferencia entre si sobrevive o no. Ese contacto que es, al fin, una manifestación de afecto.
No soy solo yo. Cada vez que lo menciono, encuentro a más y más personas que admiten que les sucede lo mismo.
Sin embargo...
Pensaba, ayer, el sábado, el viernes... los días se me juntan. Pensaba, que creo que hay dos cosas que todos necesitamos y sorprendentemente el afecto, el amor, no es una de ellas. Que no se malentienda: sí, es necesario y vital para nuestra vida, pero me parece que el 99% de nosotros tenemos al menos una persona que sabemos que nos ama. Por supuesto que no me refiero al amor romántico. Ese hace que el mundo gire; ese amor, correspondido, hace que nuestra vida sea plena. Pero creo que se puede vivir y ser feliz (conviviendo con ese vacío, llenándolo de otras formas) sin él. De nuevo, tema para otro post, y en realidad no estoy muy segura de lo que estoy escribiendo porque lo que quiero decir no apunta a eso.
La idea es que si bien el saberse amado (de la forma que sea) marca la diferencia en la vida de una persona, a veces no es suficiente. Y acá entran las dos cosas que creo todos necesitamos o anhelamos. Me refiero a nosotros que nos sabemos bienamados y aún seguimos encerrándonos en nuestras habitaciones, tapados hasta la cabeza conmiscerándonos por el desastre que es nuestra vida. ¿Qué hace la diferencia?
Sentirnos necesitados, sentirnos comprendidos.
Es verdad, ambas cosas derivan del ser y sabernos amados, pero esto no las garantiza. El sentirnos necesitados nos mueve a la acción, nos da un motivo para seguir cuando ya no podemos. Nos da una responsabilidad a la que no podemos (no queremos) renunciar.
El sentirnos comprendidos es, quizás, un acto de fé en la otra persona. De reconocimiento. De tolerancia. Implica saber que el otro no sabe cuánto sufrimos, cuánto nos duele, cuánto nos cuesta. En ese sentido, no se si es posible entender cabalmente al otro. Mejor dicho, no lo es: amiga, tenés toda la razón del mundo. Pero también implica saber que el otro también sufre, también le duele, también le cuesta. Y en ese sentido, el otro (que en ese momento nos está escuchando, haciendo el aguante porque comprende que lo que está pasando es grande, es importante) puede desarrollar empatía hasta condolerse con nosotros, en la misma magnitud que nosotros sentimos (y aún más. generalmente los que ven las cosas de afuera las ven más claras y en la dimensión correcta).
Todo depende del otro, todo depende de uno. A veces, en algún sentido, uno y el otro son el mismo. A veces nuestras vidas están entrelazadas en una ciclisis que no entendemos pero que es.
La reflexión no está completa, pero tampoco se supone que lo esté: mi mente finita no alcanza a comprender lo que intuye. Esto es, al fin, parte de un mail que no estoy escribiendo para alguien que es, y nunca ha sido, yo misma.
Esto me proveyó la respuesta (o el retruque) a la afirmación de siempre de "si no cometo errores, ¿cómo voy a aprender?", pero eso es tema para otro post. En el momento me quedé muy contenta con la reflexión, hasta que Gabriela cortó en seco con un "No" rotundo.
"Hay una sola clase de personas" dijo, "todos somos en algún momento necios, inteligentes y sabios".
La soledad, la distancia, me han ayudado a descubrir algo que los científicos han probado: en las situaciones de stress, nos volvemos como niños pequeños. Poco a poco, a medida que pasa el tiempo y el cansancio merma la paciencia y la resistencia, voy notando cómo mis reacciones se vuelven básicas y viscerales. Ponerme de malhumor hasta llorar de cansancio, o llegar al punto de la sobreexitación (esa que hace que no puedas dormir por más que estés muerto, porque la cabeza te sigue corriendo)... Y la necesidad de contacto humano, esa que hace que el tener en brazos a un bebé prematuro marque la diferencia entre si sobrevive o no. Ese contacto que es, al fin, una manifestación de afecto.
No soy solo yo. Cada vez que lo menciono, encuentro a más y más personas que admiten que les sucede lo mismo.
Sin embargo...
Pensaba, ayer, el sábado, el viernes... los días se me juntan. Pensaba, que creo que hay dos cosas que todos necesitamos y sorprendentemente el afecto, el amor, no es una de ellas. Que no se malentienda: sí, es necesario y vital para nuestra vida, pero me parece que el 99% de nosotros tenemos al menos una persona que sabemos que nos ama. Por supuesto que no me refiero al amor romántico. Ese hace que el mundo gire; ese amor, correspondido, hace que nuestra vida sea plena. Pero creo que se puede vivir y ser feliz (conviviendo con ese vacío, llenándolo de otras formas) sin él. De nuevo, tema para otro post, y en realidad no estoy muy segura de lo que estoy escribiendo porque lo que quiero decir no apunta a eso.
La idea es que si bien el saberse amado (de la forma que sea) marca la diferencia en la vida de una persona, a veces no es suficiente. Y acá entran las dos cosas que creo todos necesitamos o anhelamos. Me refiero a nosotros que nos sabemos bienamados y aún seguimos encerrándonos en nuestras habitaciones, tapados hasta la cabeza conmiscerándonos por el desastre que es nuestra vida. ¿Qué hace la diferencia?
Sentirnos necesitados, sentirnos comprendidos.
Es verdad, ambas cosas derivan del ser y sabernos amados, pero esto no las garantiza. El sentirnos necesitados nos mueve a la acción, nos da un motivo para seguir cuando ya no podemos. Nos da una responsabilidad a la que no podemos (no queremos) renunciar.
El sentirnos comprendidos es, quizás, un acto de fé en la otra persona. De reconocimiento. De tolerancia. Implica saber que el otro no sabe cuánto sufrimos, cuánto nos duele, cuánto nos cuesta. En ese sentido, no se si es posible entender cabalmente al otro. Mejor dicho, no lo es: amiga, tenés toda la razón del mundo. Pero también implica saber que el otro también sufre, también le duele, también le cuesta. Y en ese sentido, el otro (que en ese momento nos está escuchando, haciendo el aguante porque comprende que lo que está pasando es grande, es importante) puede desarrollar empatía hasta condolerse con nosotros, en la misma magnitud que nosotros sentimos (y aún más. generalmente los que ven las cosas de afuera las ven más claras y en la dimensión correcta).
Todo depende del otro, todo depende de uno. A veces, en algún sentido, uno y el otro son el mismo. A veces nuestras vidas están entrelazadas en una ciclisis que no entendemos pero que es.
La reflexión no está completa, pero tampoco se supone que lo esté: mi mente finita no alcanza a comprender lo que intuye. Esto es, al fin, parte de un mail que no estoy escribiendo para alguien que es, y nunca ha sido, yo misma.
sábado, 2 de agosto de 2008
El punto es...
Tengo una relación conflictiva (o conflictuada) con muchas cosas. La música no es una excepción. Paso unas 10 horitas en el trabajo (en realidad son nueve y media, pero contando el tiempo que paso disfrutando de las bondades del transporte serían cerca de once... parto la diferencia y hago precio), en una oficina grande y vacía en el lugar más apartado del establecimiento, que es mi mejor aliada y mi mayor debilidad.
Básicamente, tengo toda la tranquilidad del mundo en un lugar que es caótico por naturaleza (por la naturaleza de los que lo ocupan!!!) y eso es muy bueno; cuatro años trabajando en un lugar donde no vuela una mosca arruinaron mi capacidad de concentración bajo presión cuando hay ruido y desorden. Pero para alguien que vive sola y sin TV por cable (:P), y sigue sin tener más vida social que un par de mates el día que Gui está un poco más libre (o cuando Maga me adopta como refugiada y me infunde un poco de vida), también es un asco. A menudo me escapo a la oficina de al lado y tomo unos mates con los chicos de mi sector (mis jefes); hasta me he convertido en experta en preparar el mate! Sin embargo uno no se puede pasar 9,5 horas tomando mate, y cuando tengo que ponerme a trabajar en serio me quedo sola con mi única compañía: la música.
La música y yo, repito, tenemos una relación peculiar. De más chica por ahí me enorgullecía ser selectiva. Me gustaba todo tipo de música (bueno, casi todo), pero la consigna era "toda buena". Con el tiempo supongo que descubrí que en cierta forma la música es (al menos para mí) un medio para algo más, y la consigna cambió a algo así como "toda buena y/o toda significativa".
Y creo que esta dicotomía se refleja en el hecho de que aún no he encontrado a alguien con quien no tenga música en común. Esta bien, eso no es ningún logro; contrario al pensamiento general es difícil no tener nada en común con alguien. Pero bueno, estoy hablando de poder disfrutar de la 1812 con Otero Madre, ir a ver a Dios Los Cría con Martín y después coparnos escuchando la 100, saltar un buen punchi con Manu, que Ro me copie un par de albums de Los Redondos en la compu, Isla Fischer con Florcita, estudiar con Alanis en lo de Marina (en otra vida, que todavía es mía), ver el DVD de Zeppelin en lo de Pía mientras me cuenta sobre los Brit Awards (esas fuimos nosotras, no?), inventarle letras al pop con Sil y después mandar una samba con ella y Guada; bailar reggaeton con Jor y acordarme de ella cuando lo escucho en lo de Gui o en el trabajo, Willie Nelson y hasta Counting Crows en lo de Romi, ver a Sarah McLachlan con mami y Al, pero gritar hasta desmayarme con Juani y los Dolls o 3EB, tenerle más (algo) de respeto a mi tío por haber sido quien me dió a Fito y a Charly, amar (más, si se puede) a los viejos por Phil Collins, Crosby Stills Nash & Young y Creedence... no poder sacarme el tango de la cabeza cada vez que voy a Buenos Aires y sentir que parte de la música se fue con Pavarotti (o mejor, parte de Pavarotti se fue con la música y se quedará ahí para siempre), pero llorar de emoción cruda y visceral con alguien como Jesse Lacey...
Qué se yo, no soy tan ecléctica como me creo pero me creo más diversificada que algunos. Todo esto venía a que paso mucho de mi día escuchando música que me llega ("and the four right chords can make me cry" escribió alguien como Stephan Jenkins, y más de una vez lagrimeo entre barcos, tripulantes y más y más números) y de una u otra forma siempre me encuentro lamentándome (por mí y) por aquellos con quienes no puedo compartirla.
Este blog tiene muchos y ningún propósito. Dar a cada quien el reconocimiento musical que se merece, devolver algo de lo que he recibido, es uno de ellos. Puede parecer una pavada; puede parecer una muestra de inmadurez. Creo que he pasado los últimos tres meses acusando una adolescencia de madurez que he descubierto no es tal. Hacerse grande, tomar responsabilidades sobre uno mismo, amar y dejarse amar, abrazar el sentimiento (aunque sea el dolor o la angustia) porque es el precio de saberse y sentirse vivo... crecer, en una palabra, y seguir siendo capaz de disfrutar de lo que antes nos hacía felices (y digo 'felices' porque no hablo de lo que solo nos hace bien momentáneamente), de asombrarse con las mismas cosas que nos asombraban de chicos (tanto con cosas que tenemos como con las que todavía no nos han tocado pero que vemos en otros), de esperar (to hope against hope, y ahí vamos de nuevo)... eso es madurar.
¿Y qué importa si el resto no entiende bien qué es lo que estamos haciendo, y por qué? ¿Qué con el mundo, si al final de mi vida son esas cosas, estas cosas que son tan mías como sentarme tres horas a escribir un mail o cantar a voz de cuello hasta que los vecinos se quejen, las que van llenando de forma permanente el vacío ineludible con que la mayoría de nosotros llegamos a la post adolescencia? Me refiero, nuevamente, no a lo que me hace sentir bien un par de horas un sábado de madrugada...
Últimamente mis días transcurren como un ciclo de estados de ánimo: amo y odio a todo y todos, me animo, me desafío y me rindo más veces de las que puedo contar. Y siempre hay una canción que me ayuda a no anestesiarme; una que me da respuestas, o me ayuda a describir lo que siento, o simplemente me hace sentir comprendida (a modo de coda, el 27/6 Matt Nathanson se convirtió en una de mis almas gemelas que andan repartidas por el mundo en cualquier lugar donde no estoy).
Hay gente a la que amo que la ha pasado y la está pasando mucho peor que yo en este momento. No se cómo ayudar; pero cada vez que escucho una de estas canciones que me hace tan bien pienso en ella y en cuánto las necesitan.
Para ellos, quizás, escribo a veces.
Básicamente, tengo toda la tranquilidad del mundo en un lugar que es caótico por naturaleza (por la naturaleza de los que lo ocupan!!!) y eso es muy bueno; cuatro años trabajando en un lugar donde no vuela una mosca arruinaron mi capacidad de concentración bajo presión cuando hay ruido y desorden. Pero para alguien que vive sola y sin TV por cable (:P), y sigue sin tener más vida social que un par de mates el día que Gui está un poco más libre (o cuando Maga me adopta como refugiada y me infunde un poco de vida), también es un asco. A menudo me escapo a la oficina de al lado y tomo unos mates con los chicos de mi sector (mis jefes); hasta me he convertido en experta en preparar el mate! Sin embargo uno no se puede pasar 9,5 horas tomando mate, y cuando tengo que ponerme a trabajar en serio me quedo sola con mi única compañía: la música.
La música y yo, repito, tenemos una relación peculiar. De más chica por ahí me enorgullecía ser selectiva. Me gustaba todo tipo de música (bueno, casi todo), pero la consigna era "toda buena". Con el tiempo supongo que descubrí que en cierta forma la música es (al menos para mí) un medio para algo más, y la consigna cambió a algo así como "toda buena y/o toda significativa".
Y creo que esta dicotomía se refleja en el hecho de que aún no he encontrado a alguien con quien no tenga música en común. Esta bien, eso no es ningún logro; contrario al pensamiento general es difícil no tener nada en común con alguien. Pero bueno, estoy hablando de poder disfrutar de la 1812 con Otero Madre, ir a ver a Dios Los Cría con Martín y después coparnos escuchando la 100, saltar un buen punchi con Manu, que Ro me copie un par de albums de Los Redondos en la compu, Isla Fischer con Florcita, estudiar con Alanis en lo de Marina (en otra vida, que todavía es mía), ver el DVD de Zeppelin en lo de Pía mientras me cuenta sobre los Brit Awards (esas fuimos nosotras, no?), inventarle letras al pop con Sil y después mandar una samba con ella y Guada; bailar reggaeton con Jor y acordarme de ella cuando lo escucho en lo de Gui o en el trabajo, Willie Nelson y hasta Counting Crows en lo de Romi, ver a Sarah McLachlan con mami y Al, pero gritar hasta desmayarme con Juani y los Dolls o 3EB, tenerle más (algo) de respeto a mi tío por haber sido quien me dió a Fito y a Charly, amar (más, si se puede) a los viejos por Phil Collins, Crosby Stills Nash & Young y Creedence... no poder sacarme el tango de la cabeza cada vez que voy a Buenos Aires y sentir que parte de la música se fue con Pavarotti (o mejor, parte de Pavarotti se fue con la música y se quedará ahí para siempre), pero llorar de emoción cruda y visceral con alguien como Jesse Lacey...
Qué se yo, no soy tan ecléctica como me creo pero me creo más diversificada que algunos. Todo esto venía a que paso mucho de mi día escuchando música que me llega ("and the four right chords can make me cry" escribió alguien como Stephan Jenkins, y más de una vez lagrimeo entre barcos, tripulantes y más y más números) y de una u otra forma siempre me encuentro lamentándome (por mí y) por aquellos con quienes no puedo compartirla.
Este blog tiene muchos y ningún propósito. Dar a cada quien el reconocimiento musical que se merece, devolver algo de lo que he recibido, es uno de ellos. Puede parecer una pavada; puede parecer una muestra de inmadurez. Creo que he pasado los últimos tres meses acusando una adolescencia de madurez que he descubierto no es tal. Hacerse grande, tomar responsabilidades sobre uno mismo, amar y dejarse amar, abrazar el sentimiento (aunque sea el dolor o la angustia) porque es el precio de saberse y sentirse vivo... crecer, en una palabra, y seguir siendo capaz de disfrutar de lo que antes nos hacía felices (y digo 'felices' porque no hablo de lo que solo nos hace bien momentáneamente), de asombrarse con las mismas cosas que nos asombraban de chicos (tanto con cosas que tenemos como con las que todavía no nos han tocado pero que vemos en otros), de esperar (to hope against hope, y ahí vamos de nuevo)... eso es madurar.
¿Y qué importa si el resto no entiende bien qué es lo que estamos haciendo, y por qué? ¿Qué con el mundo, si al final de mi vida son esas cosas, estas cosas que son tan mías como sentarme tres horas a escribir un mail o cantar a voz de cuello hasta que los vecinos se quejen, las que van llenando de forma permanente el vacío ineludible con que la mayoría de nosotros llegamos a la post adolescencia? Me refiero, nuevamente, no a lo que me hace sentir bien un par de horas un sábado de madrugada...
Últimamente mis días transcurren como un ciclo de estados de ánimo: amo y odio a todo y todos, me animo, me desafío y me rindo más veces de las que puedo contar. Y siempre hay una canción que me ayuda a no anestesiarme; una que me da respuestas, o me ayuda a describir lo que siento, o simplemente me hace sentir comprendida (a modo de coda, el 27/6 Matt Nathanson se convirtió en una de mis almas gemelas que andan repartidas por el mundo en cualquier lugar donde no estoy).
Hay gente a la que amo que la ha pasado y la está pasando mucho peor que yo en este momento. No se cómo ayudar; pero cada vez que escucho una de estas canciones que me hace tan bien pienso en ella y en cuánto las necesitan.
Para ellos, quizás, escribo a veces.
Me vs. Desiciones vs. Internet
Para una persona que de una forma o de otra siempre ha rehuido de la toma de decisiones fría y abrupta como yo, Internet representa algo así como el último desafío. Uno pensaría que no, con todo eso de la hipertextualidad y el sin fin de vínculos que hacen que uno termine en los lugares insospechados. Claro, navegar - a priori - no presenta las mayores dificultades para una mente agotada en busca de un poco de descerebramiento. Pero "la Internés" ofrece, al fin y al cabo, mucho más que eso -- ahí es cuando empiezan los problemas y mi reclamo.
¿Cómo se supone que tome una decisión informada en cuanto a dónde alojar mi blog? - ???
Quiero decir, acabo de pasar tres horas de mi vida (tres horas irrecuperables, de esas que no vuelven ni nadie puede pagarte) intentando dilucidar si Blogspot es lo mismo que Blogger, si Metroflog es mejor que Fotolog, cuál me sirve más de lo que me limita, y si realmente vale la pena pseudo-abandonar mi muy útil pero poco utilizado LJ por este intento de abrazar la lengua castellana.
Y ni siquiera voy a ponerme a renegar en cuanto a las muchas decisiones que se supone que uno tome una vez que ya decidió (que se resignó a "lo que venga" y tiró el dado, digamos) dónde es que nunca va a actualizar. ¿Nombre de usuario? ¿Dirección? ¿Título, descripción, perfil...? ¡Si yo solamente quería colgar una foto de Heath Ledger haciendo de El Guasón o cargar a los pecho fríos hinchas del rojo que perdieron con nosotros el Torneo de Invierno!
Bienvenidos, gentes. No pregunten por qué el nombre de la página. No pregunten por qué la URL. Alguna vez voy a mandar alguna frase en inglés: aguantenselá :D La traductora no traduce (pero si quieren, el CTT seguro les hace módico precio :P). Comenten mucho, si quieren, y digan lo que piensan. La censura la dejo para los políticos que se la dan de "progre" y los medios de comunicación "abanderados de la democracia".
(Y si preguntan lo que se les ocurre preguntar, sea lo que sea, seguro respondo. Después de todo y por más que nos lo neguemos aún a nosotros mismos, no hay nada que los seres humanos amemos más que el hablar de nosotros mismos.)
¿Cómo se supone que tome una decisión informada en cuanto a dónde alojar mi blog? - ???
Quiero decir, acabo de pasar tres horas de mi vida (tres horas irrecuperables, de esas que no vuelven ni nadie puede pagarte) intentando dilucidar si Blogspot es lo mismo que Blogger, si Metroflog es mejor que Fotolog, cuál me sirve más de lo que me limita, y si realmente vale la pena pseudo-abandonar mi muy útil pero poco utilizado LJ por este intento de abrazar la lengua castellana.
Y ni siquiera voy a ponerme a renegar en cuanto a las muchas decisiones que se supone que uno tome una vez que ya decidió (que se resignó a "lo que venga" y tiró el dado, digamos) dónde es que nunca va a actualizar. ¿Nombre de usuario? ¿Dirección? ¿Título, descripción, perfil...? ¡Si yo solamente quería colgar una foto de Heath Ledger haciendo de El Guasón o cargar a los pecho fríos hinchas del rojo que perdieron con nosotros el Torneo de Invierno!
Bienvenidos, gentes. No pregunten por qué el nombre de la página. No pregunten por qué la URL. Alguna vez voy a mandar alguna frase en inglés: aguantenselá :D La traductora no traduce (pero si quieren, el CTT seguro les hace módico precio :P). Comenten mucho, si quieren, y digan lo que piensan. La censura la dejo para los políticos que se la dan de "progre" y los medios de comunicación "abanderados de la democracia".
(Y si preguntan lo que se les ocurre preguntar, sea lo que sea, seguro respondo. Después de todo y por más que nos lo neguemos aún a nosotros mismos, no hay nada que los seres humanos amemos más que el hablar de nosotros mismos.)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
