(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Blechdel Test Reversed

Pía sonríe. Puedo escucharlo, aunque la calidad de la llamada sea muy mala y ella esté en la calle. Sé exactamente qué forma tiene su boca en este momento.

-Así que viajás a Estados Unidos. Porque va Lucía.
No pregunta. Lo dice, solamente, y el modo en que lo hace me horroriza.
-¡No! Es más, probablemente ni siquiera ande por ahí. Voy porque siempre quise y además se lo debo a mi amiga Camila. Y si paso por Florida es porque las chicas me rogaron que fuera y Manu, mi hermano, se puede pedir una semana más y trabajar desde ahí. ¡Voy con Manu! A ver si nos ubicamos...

Todo es más que cierto, y en realidad hasta dudo que quisiera ver a Lu en esas circunstancias (¿para qué revolver cuchillos y salar heridas que espero al menos hayan dejado de supurar?), pero no dejo de escuchar su misma voz con el mismo tono.

-Ah, te cambiaste a Movistar. ¿Porque Lucía tiene Movistar?
-No, gorda. Porque los chicos tienen, mis amigas de Buenos Aires tienen...
-Sí, pero te cobran la  larga distancia. Te cambiaste para hablar con Lucía.
-NO, gor. Yo ni sabía que la distancia no era gratis... ¬¬

De todo lo que perdí este último año -y perdí mucho, más de lo que ahora entiendo-, lo que más me duele es ya no tener su respeto.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Morpheus

Hace tres noches que sueño, me olvido qué, y luego algún detalle tonto me lo recuerda. Y después me vuelvo a olvidar, a menos que lo comparta -obvio-. 
El miércoles, un tweet me hizo recordar que la noche anterior había soñado con Pía y una paloma que la ensuciaba. Avisarle (también mediante tweets) me ayudó a recordar que eso realmente sucedió, en otro contexto y lugar, la primera vez que vinimos juntas a Mar del Plata, mientras sacábamos pasaje para volver a casa. No sé qué soñé esa noche, porque no lo compartí mientras lo recordaba, pero hoy me desperté con la imagen más clara de todas. 
Por supuesto, directo a Facebook: 


Y como si yo tengo que sufrir, el resto del mundo también, acá va la canción (que, OK, lo admito, ME GUSTA -aunque no soporte a Dom Monaghan, Megan Fox me parezca sobrevaluada, el video sea todo lo patológico que hay en el mundo y encima Rihanna esté desagradable en él-).


miércoles, 25 de julio de 2012

Switch

Mi primer celular fue un regalo de papá. Un regalo porque sí, porque él quería; no era mi cumple y yo no se lo había pedido -no me interesaba ese tipo de tecnología-. No sabíamos mucho de compañías telefónicas ni nada de eso, y con la poca difusión del servicio todo daba más o menos lo mismo, así que  fue Movistar.
(Todavía recuerdo a papá entrando a mi habitación en esa tarde gris, con la cajita entre las manos, un Nokia 1100 que no estoy segura de que realmente pudiéramos pagar)
Cuando me decidí a cambiarlo, fue -por supuesto- por una mujer. Me fastidiaba mucho tener que borrar sus mensajes, me daba algo de pudor ver mi celular al lado de su Sony w300 tan lindo y moderno, quería poder asignarle una canción especial y saber que era ella quien llamaba. También quería comunicarme más fácil, así que cambié de compañía; adquirí una línea Claro. Y lo nuestro fue siempre tan platónico que resultó una maldición (muy similar a la Maldición del Bambino) que se expandió a todas mis relaciones: desde entonces, toda persona con quien he tenido oportunidad real y concreta de vincularme sentimentalmente ha tenido -indefectiblemente- Movistar.
La semana pasada, por razones varias, me compré un equipo nuevo y cambié mi línea a esta última compañía. Mi suerte traicionera y yo estamos esperando que, por supuesto, ahora solo me busque la gente que tiene Personal.

Momento minita: cuando se iluminan, las teclas son de color rosa.

lunes, 14 de mayo de 2012

Recs

Una semana después de hablar con Franco (siete días de insomnio y llanto desconsolado, siete días de no comer, siete días de El Principito y August and Everything After), Pía decidió que yo necesitaba distraerme con una peli y me pasó -para que mirara sola en casa- He's Just Not That Into You.

Hace un mes y medio, L decidió que yo necesitaba ver [más] películas de género y me obligó a bajar The Truth About Jane.

Claramente, son dos sádicas hijas de puta. 

También son de lo mejor que me ha pasado en la vida.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Perfección

Kv es uno de esos personajes que terminan definiendo la vida de uno medio de casualidad y de costadete. Ya ni odio le tengo, solo lástima, por haber dejado escapar una mujer como Pía - que, claro está, siempre fue demasiado mujer para él. Sin embargo, este año he pensado mucho en él, en lo que significó en nuestras vidas y en las muchas lecciones que aprendimos de ese «experimento social fallido», como lo llamaría Meli.

Una de las ironías más grandes que encerraba la figura de Kv era su fanatismo por Ricardo Arjona, cantautor ampliamente rechazado (el adjetivo original era un poco más fuerte, pero bueno) por mí, por mis amigos y, particularmente, por Pía. Creo que, más allá de la broma ocasional, uno sólo puede comprender la seriedad de esta diferencia y el abismo que implica para seres tan estrechamente vinculados con la música como nosotros, cuando se encuentra con alguien tarareando sus melodías en la propia cama: sí, replanteo existencial obligado. En serio. Y, por oposición, sólo esta experiencia puede ayudar a disfrutar cabalmente la comunión que se alcanza al compartir la música que te llega al alma.


Eso fue lo que ocurrió el viernes 2 de diciembre. Tuvimos la oportunidad de disfrutar del dúo Flopa-Minimal en el Galpón de las Artes, un lugar chiquito, familiar, casi recluido. Y hablo en plural porque la experiencia fue compartida, y por eso también fue tan maravillosa.

No es secreto que, al menos, en mi caso, la música siempre llega en los momentos más indicados. Pasó con DLC, pasó con Peter Gabriel, y también pasó con Catupecu y P!ATD aunque yo no lo supiera en ese momento. Pasó con August and Everything After en el momento necesario y cómo explicar, si no, que este semestre me haya rehusado a escucharlo, como si hacerlo simbolizara la rendición incondicional del último bastión de algo que aun nadie dimensiona -- ni siquiera yo. Y me sucedió ese viernes, mientras se me escapaban las lágrimas a la mitad de «El Almaherida».

(No terminé de llorar nunca)

Después, ¿cómo explicar lo que sentí al cantar «soñando estrellas por la mañana y por las noches esperando al sol, y no hay calma, y mi alma no descansa nunca» o al escuchar «no quisiera tener que preguntar, pero son mis sueños los que vos te llevas a pasear»? No se puede, así que ni siquiera lo intentaré. Resultarán anecdóticas la cojera de Ariel y su reacción ante el pedido de «Compañera» («yo hoy la canto, pero vos en la semana te ponés las pilas»), que Flopa me haya tocado la pierna al pasar para ir al baño y mi reacción, digna de Minguito, al terminar el show («¡pará Pí, no sé cuanta plata tengo!» *saca mil papeles del bolsillo*). Y agradeceré infinitamente tener el video en línea aquí, para que nada se pierda, todo cobre nuevo significado una y otra vez, y yo pueda volver cada vez que necesite respirar.

Cosas que tenemos bien guardadas, archivadas, atesoradas...

sábado, 28 de marzo de 2009

Peter Gabriel y El Existencialismo Amateur Barato De Los Sábados Por La Noche


El 20 de Junio de 2008 fue una fecha especial. Bah, creo que fue 20, porque en realidad lo importante no es la fecha sino lo que sucedió. Ese día fuimos a ver a Dios Los Cría en GAP, después de mes y medio de "depresión" importante (va entre comillas porque todavía la dudo).

El show fue increíble. La banda soporte, Río de Lava, era bastante buena (el sonido obviamente una porquería, como es requisito para todas las bandas soporte del mundo) y el lugar se llenó. Salté, grité, bailé hasta el hartazgo, y no se muy bien qué (quizás el desgaste, quizás las endorfinas por la actividad, quizás el "basta de mariconeadas" del Pato después de 'Todavía No') me hizo un click en la cabeza. Fue, a fin de cuentas, una especie de cachetazo existencial que resultó necesario para que me tragara el orgullo y pidiera la ayuda que necesitaba (gracias Martín).

Esto de los recitales, conciertos, shows en vivo, entonces, tiene siempre para mi una cuota de life-altering -- probablemente porque las ocasiones son contadas, pero siempre porque todo es personal para mí, entonces entran en juego practicamente todos los aspectos de mi vida.

Ir a ver a Gabriel el 22 empezó mucho antes de que supiera que alguna vez lo iba a poder ver en vivo. Creo que todo surgió una mañana que leí parte de la letra de "Black" de Pearl Jam (creo que es ese el tema). Me gustó, lo bajé. Y después bajé distintas versiones. Y después me di cuenta que Aaron de Staind es un genio haciendo covers, y bajé todos los que encontré. Y después me di cuenta que me encanta escuchar buenos covers, así que esa fue la palabra que ingresé en Ares. Covers.

Así fue como llegó a mis manos la versión de "In Your Eyes" de Darren Hayes, acústica en piano, altamente recomendable. Y así fue como bajé la canción original. Claro que ya la había escuchado, claro que ya sabía quién era Gabriel ("Mientras estaba Phil Collins, Genesis sonaba a él, pero cuando está Gabriel suena a Gabriel" fue la reflexión trasnochada en Alsina 10). Pero no SABIA quién era Gabriel.

Dado que ese fue el período durante el cual el manotazo de ahogado era pedirle recomendaciones musicales a Pía (?), de alguna forma terminé preguntándole si tenía algún CD... y ella terminó prestándome los 3 DVDs ("Secret World", "Growing Up" y "Still Growing Up"). Cómo llegaron a mis manos y cómo volvieron es una historia en sí misma, que importa pero no es relevante en éste momento. Lo que sí importa es que vi Secret World y me encantó... me encantó, y me fascinó como show.

Dos días después de que Pí se fuera de MDP y un día antes de que tomara el avión a Vermont, me enteré que el 20 de Marzo (esa era la fecha original) venía Gabriel a Argentina... y no lo pude creer. No pensé que tuviera sentido avisarle en ese momento, pero sí lo hice la primera vez que hablamos y desde entonces quedó la idea de ir. Fue touch-and-go para las dos en algún momento, de formas distintas (no hubiera podido ir sin que Marina me regalara las entradas), pero el plan era ese.

Las preliminares del caso quedan para charlas de café (malta :P), basteme decir que el 22 me encontró en el 166 de Morón a Liniers con las pocas monedas que teníamos. Arrastré a Manu hasta el Amalfitani (creo que Juli nunca le va a perdonar que no le haya dicho de mi ofrecimiento de una entrada) mientras contestaba los sms de Pía que estaba pasada de ansiedad. Francamente en ningún momento pensé que íbamos a poder vernos, mucho menos después de que obviamente ingresó al estadio cinco segundos antes de que nosotros llegáramos (...). Pero yo sabía dónde estaban sus asientos así que nos ubicamos sobre la valla del campo y vía un par de sms pertinentes, para mi sorpresa pudimos charlar unos 20 minutos.

Nuestras ubicaciones resultaron excelentes, la verdad. Bien sobre la valla, a la izquierda de la torre, podía ver a Gabriel (que se ubicó sobre ese lado del escenario) justo enfrente mío. Por supuesto que a mi alrededor tenía a varios cuarentones en musculosa y bastante sudados (uno transpiraba nicotina, se los juro), pero bueno, era previsible. El show estaba anunciado para las 21.30 y por suerte a las 21 subió la banda soporte (digo por suerte porque yo ya no aguantaba massssssssssss).

The Black Swan Effect resultó ser una muy buena banda al mejor estilo alternativo. Buenos músicos (batería, guitarra y bajo, y el cantante haciendo base también), vocalista decente, me hicieron acordar a todas esas bandas que aparecieron haciendo el soundtrack de la primer temporada de BtVS (cómo cambió nuestras vidas! *sigh*): Sprung Monkey es la que me viene a la mente, pero yo diría que es un balance entre Nickel y Far... una especie de Four Star Mary menos pop (todo eso es bueno :P). En realidad, para ser sincera, me hizo acordar a Radiohead... pero no me animo a hacer una comparación tan hereje. En fin. Pí me dijo que uno de los integrantes es el hijo de Ron Wood de los Rolling Stones, y que otro era músico de Gabriel antes. Lo único criticable (que no fuera el sonido, ver párrafo 2) es la monotonía de las letras, pero ojo, puede ser que yo haya escuchado mal! (jejeje, párrafo 2). El CD de cuatro canciones estaba a la venta en el stand de merchandising... si me hubiera acordado, me hubiera gastado los últimos pesos que tenía en eso.

La presentación duró hasta 21.30, por media hora más nos bombardearon con propagandas de todo tipo, tamaño y color en cuanto a lo obsoleto de la Ley de Radiodifusión. El proyecto que la reemplazaría está impulsado por Presidencia de la Nación, así que llámenme arbitraria pero ya tienen mi voto... en contra.

A las 22 en punto salió a escena Peter Gabriel, junto a su banda (Melanie, Tony, David, Angie, Ged y Richard). Tocaron 22 canciones, se quedaron con nosotros hasta las 00.30, y supongo que fue una especie de reconocimiento a las 35.000 personas que saltamos y cantamos y aplaudimos en cada segundo, porque 4 días antes, en Caracas, solo tocaron 19 :P (todo bien, venezolanos, justo hoy estamos de punta, pero bue)
Los temas fueron (de acuerdo a la Rolling Stone, porque mi memoria apesta): Zaar, The Rhythm of the Heat, On The Air, Intruder, Steam, Blood of Eden, Games Without Frontiers, No Self Control, Mother of Violence (solo de Melanie), Darkness, The Tower That Ate People, San Jacinto, Big Time, Secret World, Solsbury Hill, Sledgehammer, Signal to Noise, y los encores: In Your Eyes, Red Rain, Father, Son y Biko.

De más está decir que aunque el armado del show no tiene nada que ver con las épocas de antaño (los años no vienen solos, la crisis mundial supongo que tampoco), la presentación fue excelente. Y estaba pensando en escribir que aunque 'Steam' fue inolvidable, el punto máximo para mí fue la seguidilla de 'Secret World-Solsbury Hill-Sledgehammer', pero la verdad es que una vez que Melanie cantó 'Mother Of Violence' el show fue en alza... increíble. Increíble.

Claro que me hubiera encantado escuchar 'Don't Give Up' (o "no te des por vencido!", como gritó el flaco que teníamos atrás nuestro :D), pero sin Paula Cole (sin Kate Bush, je) no es lo mismo. Así que quedé más que feliz, y creo que hasta Manu lo disfrutó más de lo que él creía (puede que en algún momento le haya gritado a Gabriel "capo de la vida" y "gracias a vos"... -.-"). Super valió la pena la hora y cuarto de espera para viajar hasta Morón a las 2 a.m. mientras tarareaba "El amor es más fuerte" (Pueden robaaarte el corazón, c... ups, dónde estamos de nuevo?) y después tomar el 269.

Y sí, momento existencial decisivo que me tuvo pensando en hacer el mismo quiebre que hace nueve meses hasta el jueves al mediodía. Pero bueno, las situaciones son diferentes ahora. Espero.

viernes, 8 de agosto de 2008

Aviso de interes publico

Me ha sido informado en el día de la fecha que aparentemente la palabra ciclisis(TM) es propiedad exclusiva de Pía; no importa que exista alguien más que la haya utilizado mucho antes de que ella la creara.

Así que aprovecho esta oportunidad para agradecer su generosidad y mencionar que la palabra se utiliza en la URL de este blog con su total permiso.

(Claro, las preguntas a ella también, eh! Me avisan y les paso el número de cel o la dirección de mail)

Maria Contreras

Diario La Nación: Sobreponerse al "síndrome de los lunes", una lucha

Paula (uno de esos reencuentros de los últimos tiempos que no tiene precio -- para todo lo demás existe Mastercard) me mandó por mail el link del artículo, y la verdad es que no pude hacer más que reírme de mí misma.

Esto de mudarme sola, dejar de ser un parásito, blah blah blah, me ha traído (como bien me advirtió Pía en su momento, como me confirmó Romi no hace mucho) entre otras cosas la ventaja (o no) de descubrir muchas cosas nuevas (o no, de nuevo) en cuanto a mí misma. Esta, creo, fue una de las más sorprendentes: me encantan los lunes.

No soy ajena al malhumor de tener que ir a trabajar, pero los lunes (por la mañana, sobre todo) es para mí el mejor día de la semana. Los lunes me permito disfrutar del solcito que entra por la ventana del directorio, a pesar de que está MUY frío por el fin de semana con el calefactor apagado. Los lunes charlamos de lo que hicimos el fin de semana, aunque no hayamos hecho más que dormir por estar tan cansados. Los lunes tengo ganas de escribir, de escuchar, de hacer... aunque se que probablemente tenga que esperar hasta el sábado para ser un poco más dueña de mi tiempo.

Quizás tiene que ver con el sentirse más descansada. Quizás todo cambie una vez que "los melones se acomoden en la carreta". Mientras tanto, hoy es viernes a la noche. Y casi estoy contenta de que solo falten dos días y medio para el lunes.

sábado, 2 de agosto de 2008

El punto es...

Tengo una relación conflictiva (o conflictuada) con muchas cosas. La música no es una excepción. Paso unas 10 horitas en el trabajo (en realidad son nueve y media, pero contando el tiempo que paso disfrutando de las bondades del transporte serían cerca de once... parto la diferencia y hago precio), en una oficina grande y vacía en el lugar más apartado del establecimiento, que es mi mejor aliada y mi mayor debilidad.

Básicamente, tengo toda la tranquilidad del mundo en un lugar que es caótico por naturaleza (por la naturaleza de los que lo ocupan!!!) y eso es muy bueno; cuatro años trabajando en un lugar donde no vuela una mosca arruinaron mi capacidad de concentración bajo presión cuando hay ruido y desorden. Pero para alguien que vive sola y sin TV por cable (:P), y sigue sin tener más vida social que un par de mates el día que Gui está un poco más libre (o cuando Maga me adopta como refugiada y me infunde un poco de vida), también es un asco. A menudo me escapo a la oficina de al lado y tomo unos mates con los chicos de mi sector (mis jefes); hasta me he convertido en experta en preparar el mate! Sin embargo uno no se puede pasar 9,5 horas tomando mate, y cuando tengo que ponerme a trabajar en serio me quedo sola con mi única compañía: la música.

La música y yo, repito, tenemos una relación peculiar. De más chica por ahí me enorgullecía ser selectiva. Me gustaba todo tipo de música (bueno, casi todo), pero la consigna era "toda buena". Con el tiempo supongo que descubrí que en cierta forma la música es (al menos para mí) un medio para algo más, y la consigna cambió a algo así como "toda buena y/o toda significativa".

Y creo que esta dicotomía se refleja en el hecho de que aún no he encontrado a alguien con quien no tenga música en común. Esta bien, eso no es ningún logro; contrario al pensamiento general es difícil no tener nada en común con alguien. Pero bueno, estoy hablando de poder disfrutar de la 1812 con Otero Madre, ir a ver a Dios Los Cría con Martín y después coparnos escuchando la 100, saltar un buen punchi con Manu, que Ro me copie un par de albums de Los Redondos en la compu, Isla Fischer con Florcita, estudiar con Alanis en lo de Marina (en otra vida, que todavía es mía), ver el DVD de Zeppelin en lo de Pía mientras me cuenta sobre los Brit Awards (esas fuimos nosotras, no?), inventarle letras al pop con Sil y después mandar una samba con ella y Guada; bailar reggaeton con Jor y acordarme de ella cuando lo escucho en lo de Gui o en el trabajo, Willie Nelson y hasta Counting Crows en lo de Romi, ver a Sarah McLachlan con mami y Al, pero gritar hasta desmayarme con Juani y los Dolls o 3EB, tenerle más (algo) de respeto a mi tío por haber sido quien me dió a Fito y a Charly, amar (más, si se puede) a los viejos por Phil Collins, Crosby Stills Nash & Young y Creedence... no poder sacarme el tango de la cabeza cada vez que voy a Buenos Aires y sentir que parte de la música se fue con Pavarotti (o mejor, parte de Pavarotti se fue con la música y se quedará ahí para siempre), pero llorar de emoción cruda y visceral con alguien como Jesse Lacey...

Qué se yo, no soy tan ecléctica como me creo pero me creo más diversificada que algunos. Todo esto venía a que paso mucho de mi día escuchando música que me llega ("and the four right chords can make me cry" escribió alguien como Stephan Jenkins, y más de una vez lagrimeo entre barcos, tripulantes y más y más números) y de una u otra forma siempre me encuentro lamentándome (por mí y) por aquellos con quienes no puedo compartirla.

Este blog tiene muchos y ningún propósito. Dar a cada quien el reconocimiento musical que se merece, devolver algo de lo que he recibido, es uno de ellos. Puede parecer una pavada; puede parecer una muestra de inmadurez. Creo que he pasado los últimos tres meses acusando una adolescencia de madurez que he descubierto no es tal. Hacerse grande, tomar responsabilidades sobre uno mismo, amar y dejarse amar, abrazar el sentimiento (aunque sea el dolor o la angustia) porque es el precio de saberse y sentirse vivo... crecer, en una palabra, y seguir siendo capaz de disfrutar de lo que antes nos hacía felices (y digo 'felices' porque no hablo de lo que solo nos hace bien momentáneamente), de asombrarse con las mismas cosas que nos asombraban de chicos (tanto con cosas que tenemos como con las que todavía no nos han tocado pero que vemos en otros), de esperar (to hope against hope, y ahí vamos de nuevo)... eso es madurar.

¿Y qué importa si el resto no entiende bien qué es lo que estamos haciendo, y por qué? ¿Qué con el mundo, si al final de mi vida son esas cosas, estas cosas que son tan mías como sentarme tres horas a escribir un mail o cantar a voz de cuello hasta que los vecinos se quejen, las que van llenando de forma permanente el vacío ineludible con que la mayoría de nosotros llegamos a la post adolescencia? Me refiero, nuevamente, no a lo que me hace sentir bien un par de horas un sábado de madrugada...

Últimamente mis días transcurren como un ciclo de estados de ánimo: amo y odio a todo y todos, me animo, me desafío y me rindo más veces de las que puedo contar. Y siempre hay una canción que me ayuda a no anestesiarme; una que me da respuestas, o me ayuda a describir lo que siento, o simplemente me hace sentir comprendida (a modo de coda, el 27/6 Matt Nathanson se convirtió en una de mis almas gemelas que andan repartidas por el mundo en cualquier lugar donde no estoy).

Hay gente a la que amo que la ha pasado y la está pasando mucho peor que yo en este momento. No se cómo ayudar; pero cada vez que escucho una de estas canciones que me hace tan bien pienso en ella y en cuánto las necesitan.

Para ellos, quizás, escribo a veces.