Consejo de señorita trabajadora de la noche: No hagas la pregunta si no te vas a bancar la respuesta o, su variante más arrabalera aun, si preguntás, bancate los vueltos.
Buenos consejos, al fin y al cabo.
Mi problema, porque para qué vamos a hablar en términos generales, es una especie de middle ground entre encontrar respuestas sin hacer preguntas y hacer preguntas sin saber exactamente qué es lo que ellas implican. Los Fotolog, o sea.
Obvio que esto va a tener sentido únicamente para mí (o quizás no, y eso asusta), pero creo que en algún momento ya he dicho que conmigo la CIDE (o la CIA. MI6, Mossad, todas) se perdió una gran espía. Si a eso le agregamos que mi trabajo consiste basicamente en estar 9 hs en una oficina en la que nadie entra, frente a una computadora con conexión a internet, sin nada para hacer, bueno. Y si a eso le agregamos que existen entes que usan el verbo «googlear» (sic) con mucha liberalidad en relación a sus nombres y los de su familiar, y lo dividimos por mi TOC (teniendo en cuenta que mi TOC > mi TDA), el resto es historia.
Claro, lo que pasa es que uno sigue al conejo blanco y cae/salta al pozo, pero de tan apurado que va no se detiene a pensar que del otro lado del espejo (OK, ya sé, mezclé los libros) puede haber cosas que no esperamos ni queremos ver/saber. Porque resulta que la gente tiene la mala costumbre de haber tenido una vida antes de que nosotros llegáramos, vida que la mayoría mantiene con o sin nuestro conocimiento y/o/u/e permiso.
Así es como uno termina enfrentándose al Fotolog de X, lo cual es más violento que Facebook porque de última 1) en Face también estamos nosotros y además 2) quién no agregó al Face a cualquieraquenadaqueverquecomentadesubicadamente, y es más cruel que un blog porque está hecho de ayudas audiovisuales. Luego de una cachetada tras otra (porque OOOOOBVIAMENTE este es el momento en que nuestra tendencia sadomasoquista entra en acción) uno termina cuestionando lo que [cree que] sabe de la otra persona (porque, ¿qué significa todo esto?) y, peor, lo que uno sabe de uno mismo (porque, ¿qué significa que todo esto me haga dudar de lo que creo saber de la otra persona?).
El templo de Apolo en Delfos, en ruinas.
Y luego de tener horas, horas de aislamiento junto a las fotos del delito, uno acaba sentada en el Mc de Güemes comiendo un conito para juntar coraje y haciendo todas las preguntas que no debería hacer. Happiness is a warm gun / bang bang shoot shoot.
En resumidas cuentas, claro ejemplo de clichés como less is more (cuanto menos creemos saber, mejor vemos a la otra persona y a nosotros mismos -- pero eso es tema para otro post), ignorance is bliss y fotologs are the devil. El último, de mi autoría.
Buenos consejos, al fin y al cabo.
Mi problema, porque para qué vamos a hablar en términos generales, es una especie de middle ground entre encontrar respuestas sin hacer preguntas y hacer preguntas sin saber exactamente qué es lo que ellas implican. Los Fotolog, o sea.
Obvio que esto va a tener sentido únicamente para mí (o quizás no, y eso asusta), pero creo que en algún momento ya he dicho que conmigo la CIDE (o la CIA. MI6, Mossad, todas) se perdió una gran espía. Si a eso le agregamos que mi trabajo consiste basicamente en estar 9 hs en una oficina en la que nadie entra, frente a una computadora con conexión a internet, sin nada para hacer, bueno. Y si a eso le agregamos que existen entes que usan el verbo «googlear» (sic) con mucha liberalidad en relación a sus nombres y los de su familiar, y lo dividimos por mi TOC (teniendo en cuenta que mi TOC > mi TDA), el resto es historia.
Claro, lo que pasa es que uno sigue al conejo blanco y cae/salta al pozo, pero de tan apurado que va no se detiene a pensar que del otro lado del espejo (OK, ya sé, mezclé los libros) puede haber cosas que no esperamos ni queremos ver/saber. Porque resulta que la gente tiene la mala costumbre de haber tenido una vida antes de que nosotros llegáramos, vida que la mayoría mantiene con o sin nuestro conocimiento y/o/u/e permiso.
Así es como uno termina enfrentándose al Fotolog de X, lo cual es más violento que Facebook porque de última 1) en Face también estamos nosotros y además 2) quién no agregó al Face a cualquieraquenadaqueverquecomentadesubicadamente, y es más cruel que un blog porque está hecho de ayudas audiovisuales. Luego de una cachetada tras otra (porque OOOOOBVIAMENTE este es el momento en que nuestra tendencia sadomasoquista entra en acción) uno termina cuestionando lo que [cree que] sabe de la otra persona (porque, ¿qué significa todo esto?) y, peor, lo que uno sabe de uno mismo (porque, ¿qué significa que todo esto me haga dudar de lo que creo saber de la otra persona?).
El templo de Apolo en Delfos, en ruinas.
Y luego de tener horas, horas de aislamiento junto a las fotos del delito, uno acaba sentada en el Mc de Güemes comiendo un conito para juntar coraje y haciendo todas las preguntas que no debería hacer. Happiness is a warm gun / bang bang shoot shoot.
En resumidas cuentas, claro ejemplo de clichés como less is more (cuanto menos creemos saber, mejor vemos a la otra persona y a nosotros mismos -- pero eso es tema para otro post), ignorance is bliss y fotologs are the devil. El último, de mi autoría.


No hay comentarios:
Publicar un comentario