Yo no sé si será que extraño mucho a Juani, y con él se daban este tipo de charlas, o es que la dolorosa experiencia reciente me ha hecho reflexionar sobre estos temas (ni hablar de las últimas lecturas), pero esta mañana me decidí a compartir esta gota de sabiduría con que me coronó la vida:
Ojo, esto es independientemente de si te estás comportando como HDP o sos una mera víctima de un ataque de Síndrome Pre/Pos/menstrual. Y, simplemente, porque esa respuesta no ayuda en ninguno de los dos casos. Si la estás tratando mal, es muy probable que no te des cuenta (quiero pensar) y por lo tanto asumas un rol de víctima que sólo enfurecerá más a la dama. Además, siempre queda la posibilidad de que no hayas hecho nada en ese momento preciso, pero sí hace una o dos (o diez) semanas. Y si sos una víctima de las circunstancias, ella igual no se va a dar cuenta, y tu respuesta - yet again - sólo la enfurecerá más.
¿Qué hacer, entonces? ¿Cuál es la respuesta correcta, o al menos la más viable? A mi entender, siempre hay dos opciones.
La primera es achicarse. Puede no parecer la opción más valiente, pero esta quizás sea la respuesta más inteligente. Meter marcha atrás y pedir disculpas por lo que sea, sin ironías ni sarcasmos, es cortar el tema de raíz y poner la tapa. Más aun: en los casos de histeria más extremos, esta estrategia puede redundar en una actitud espejo por parte de la dama, quien se irá al mazo sin más miramientos, pedirá disculpas hasta por haber nacido y se ofrecerá a compensar la situación de algún modo. Nothing is so strong as gentleness and nothing is so gentle as real strength (Ralph W. Sockman).
La segunda opción es diametralmente opuesta: mandar a la persona en cuestión a freír churros. Dado que esta estrategia no está exenta de riesgo, cabe la aclaración de que debe hacerse con ganas y convencimiento para que surta el efecto deseado. El principio rector de esta acción es la consabida máxima «la mejor defensa es el ataque», pues, ante menudo exabrupto, la dama en cuestión procederá a 1) callarse la boca, 2) reevaluar la situación, 3) dejarse de hinchar por un tiempo. Claro que esto no garantiza un punto final a la cuestión, pero por algo se empieza.
La idoneidad de cada opción estará siempre dada por varios factores, entre ellos la dama en cuestión, la situación y el lugar, y las ganas que uno tenga de arriesgar a quedarse solo, je. No tiene el mismo efecto pegar cuatro gritos e irse de casa ajena que del propio hogar, ni tampoco son iguales las consecuencias -- puede ser más shockeante, pero a final de cuentas uno siempre tiene que volver a su casa. No es lo mismo irse a dormir al sillón a las doce de la noche, cuando aun hay tiempo para taparse como es debido y llegar a conciliar el sueño, que a las 4 de la mañana, cuando lo único que se logra es postergar la humillante vuelta al lecho conyugal, pero con una renovada tortícolis producto del frío y la embroncada repetición ininterrumpida de «¿por qué cuernos me tengo que ir YO de mi propia cama?».
Básicamente, no hay salidas fáciles ni respuestas perfectas. Pero bueno, eso ya lo sabíamos.
You do have a choice. It may not be a choice you like, but it's still a choice.
Si una mujer te dice «me estás tratando mal», claramente lo peor que podés hacer es contestarle «NO TE ESTOY TRATANDO MAL».
Ojo, esto es independientemente de si te estás comportando como HDP o sos una mera víctima de un ataque de Síndrome Pre/Pos/menstrual. Y, simplemente, porque esa respuesta no ayuda en ninguno de los dos casos. Si la estás tratando mal, es muy probable que no te des cuenta (quiero pensar) y por lo tanto asumas un rol de víctima que sólo enfurecerá más a la dama. Además, siempre queda la posibilidad de que no hayas hecho nada en ese momento preciso, pero sí hace una o dos (o diez) semanas. Y si sos una víctima de las circunstancias, ella igual no se va a dar cuenta, y tu respuesta - yet again - sólo la enfurecerá más.
¿Qué hacer, entonces? ¿Cuál es la respuesta correcta, o al menos la más viable? A mi entender, siempre hay dos opciones.
La primera es achicarse. Puede no parecer la opción más valiente, pero esta quizás sea la respuesta más inteligente. Meter marcha atrás y pedir disculpas por lo que sea, sin ironías ni sarcasmos, es cortar el tema de raíz y poner la tapa. Más aun: en los casos de histeria más extremos, esta estrategia puede redundar en una actitud espejo por parte de la dama, quien se irá al mazo sin más miramientos, pedirá disculpas hasta por haber nacido y se ofrecerá a compensar la situación de algún modo. Nothing is so strong as gentleness and nothing is so gentle as real strength (Ralph W. Sockman).
La segunda opción es diametralmente opuesta: mandar a la persona en cuestión a freír churros. Dado que esta estrategia no está exenta de riesgo, cabe la aclaración de que debe hacerse con ganas y convencimiento para que surta el efecto deseado. El principio rector de esta acción es la consabida máxima «la mejor defensa es el ataque», pues, ante menudo exabrupto, la dama en cuestión procederá a 1) callarse la boca, 2) reevaluar la situación, 3) dejarse de hinchar por un tiempo. Claro que esto no garantiza un punto final a la cuestión, pero por algo se empieza.
La idoneidad de cada opción estará siempre dada por varios factores, entre ellos la dama en cuestión, la situación y el lugar, y las ganas que uno tenga de arriesgar a quedarse solo, je. No tiene el mismo efecto pegar cuatro gritos e irse de casa ajena que del propio hogar, ni tampoco son iguales las consecuencias -- puede ser más shockeante, pero a final de cuentas uno siempre tiene que volver a su casa. No es lo mismo irse a dormir al sillón a las doce de la noche, cuando aun hay tiempo para taparse como es debido y llegar a conciliar el sueño, que a las 4 de la mañana, cuando lo único que se logra es postergar la humillante vuelta al lecho conyugal, pero con una renovada tortícolis producto del frío y la embroncada repetición ininterrumpida de «¿por qué cuernos me tengo que ir YO de mi propia cama?».
Básicamente, no hay salidas fáciles ni respuestas perfectas. Pero bueno, eso ya lo sabíamos.
You do have a choice. It may not be a choice you like, but it's still a choice.

No hay comentarios:
Publicar un comentario