(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

lunes, 31 de octubre de 2011

Fiction

Quiero a alguien que busque excusas estúpidas para venir a hablarme la primera vez, y hasta me trate un poco mal. Que se sonroje si le hago quedar en evidencia, al menos al principio. Alguien con quien empiece a charlar de la vida y termine charlando sobre libros y bueyes perdidos (que me quiera acompañar a casa, cuidarme, for a change). Que comparta su música conmigo, y quiera escuchar la mía. Una persona de quien sepa que me tengo que cuidar, lo suficiente como para no quedarme quieta a su lado, pero que me haga sentir lo suficientemente segura como para hablar por horas que parezcan segundos, y no quiera irme.


Que encuentre razones para hacerme regalos sencillos, sin obligación y sin egoísmo. Alguien que no necesite excusas para sonreir cuando yo esté cerca, y que me busque cuando esté triste o tenga miedo, porque por alguna razón yo le hago bien; que, de a poco, me cuente los dolores de su vida. Que quiera estar cerca mío y escuchar mis historias, y hasta comer mi comida. Que sea valiente y avance (total, ¿cuál es la diferencia entre valentía y locura?) ; que respete cuando le diga que no, pero que mantenga su postura aun sin esperar nada a cambio, aun cuando piense que no podemos ser más diferentes. Que me llame desde donde pueda, que venga a horas ridículas de la noche y que, si no viene, me escriba de madrugada, para que me despierte sabiendo que en algún momento se acordó que yo existo. Que haga que no me importe nada más, porque confío, porque no hay razón (a pesar de todas las razones) para no hacerlo.


Que así, sin hacer nada, me haga feliz simplemente porque piensa -siente- que el mundo es un lugar un poco menos triste, lúgubre y solitario (un poco, solo un poco, mejor) porque existo, hasta que yo misma lo crea.

Y que luego de lograrlo, no cambie de idea.

No hay comentarios: