(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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sábado, 29 de octubre de 2011

No soporto que la gente me diga que cambie la onda, que mejore el humor, whatever. Me enoja más que cualquier otra cosa. ¿No tengo derecho a sentirme mal? A quien no le guste mi cara, no tiene por qué mirarla; además, rara vez hablo de lo que me jode, o insulto, o me quejo, si no me tiran la lengua. Y lo peor: a quien le molesta que no hable, tiene un problema grave... ¿con qué necesidad tengo que ser un payaso todo el tiempo? ¿Qué, nací para divertir al resto del mundo?

Estaría bueno que recuerden que no saben nada de mi vida.

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