(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

sábado, 14 de abril de 2012

Delusion

Me cruzo, se cruza por mi memoria una oración que me regaló casi con el último beso.
Duele querer así a alguien y saber que no existe futuro para nosotras porque el destino nos va a separar en septiembre.
Y me es imposible leerlo (así, con Thom Yorke en el fondo, casi amenazante: Slide your hand, jump off the end) y no sentir que quizás, quizás podríamos encontrarle una solución a todo esto. Que ya no me mire como pidiendo permiso (o perdón) para existir, que ya no detecte su ubicación exacta cada vez que entra dentro de un radio de diez cuadras alrededor mío, que no quiera teletransportarme al Tíbet cada vez que me toca pasar cerca de ella.
Tener permiso para dejar de ser la persona que no soy, para permitirme no estar tan enojada, ya no sentir que necesito defenderme de alguien a quien ni siquiera conozco, y cómo le podés permitir que me haga sentir así. Con todos los extras: que Gon deje de mirarme con lástima, que Karu esté menos enojada (consigo misma), que Flor me rete menos, que Pau este menos cansada, que Mati putée menos. Volver a tener eso que me gustaba más que cualquier otra cosa en el mundo, en el único lugar que sentía mío de toda esta ciudad (in)feliz, donde nos conocimos.

Hasta que recuerdo.

¿Qué futuro? ¿De qué futuro me estás hablando?

Entonces me doy cuenta de que mis preguntas no van a tener respuesta, nunca, y que pensar en soluciones es imposible, porque esa palabra significa algo diferente para cada una.

Creo que ya ni siquiera siento tanto. Es, simplemente, todo lo que me cuesta soltarme (como si eso fuera decir que no vale la pena, cuando sí lo vale, siempre lo vale, siempre lo va a valer, y decir lo contrario sería la peor traición a mí misma que puedo imaginar).

All dead all dead
All the dreams we had
And I wonder why I still live on

No hay comentarios: