Estaba revisando los blogs que leo y este post me hizo acordar a una tarde soleada de finales de 2008. Caminaba por Avenida Edison hacia la parada del colectivo luego de salir del trabajo, sintiéndome particularmente miserable, cuando me paró una señora de unos 50 años. Reconocí inmediatamente el folleto que tenía entre manos como material de difusión de una organización religiosa muy popular por el celo y la insistencia de sus fieles en compartir sus creencias, pero la mujer no me habló de religión. Me contó que su mamá, una señora mayor, a veces escribía cartas para la gente que estaba triste y me pidió permiso para entregarme una.
Seguí caminando con los ojos llenos de lágrimas y un nudo en la garganta, apretando con las dos manos una notita manuscrita que todavía releo cuando me siento particularmente miserable.

2 comentarios:
qué lindo post, Eu.
Me conmovió.
En algún post tuyo hablabas de parar por la calle a una desconocida e invitarla a tomar un helado. Cuando lo leí recordé inmediatamente esto, y sentí el mismo agradecimiento porque haya gente que se anime a dar más de sí.
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