(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Lo miró: los ojos rasgados, entreabiertos pero brillantes; la boca amplia, los dientes blancos... le pareció ver hoyuelos. Le sonrió mientras se mordía el labio, y no pudo evitar acordarse.

Cómo me gustás cuando estás en gracioso conmigo.

(«Las chicas buenas no se resisten a que las quieran bien.»)

No hay comentarios: