(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

viernes, 22 de julio de 2011

Empathy

Un par de cosas al respecto de Harry Potter and the Deathly Hallows - part II (spoilers ahead, duh):

  • Severus Snape (L): Para todo lo que se comieron las películas respecto a la Verdadera Historia de Severus Snape (TM), y lo realmente obvio que era el rollo con Lilly y los Marauders, sus flashbacks post mortem estuvieron muy logrados y fueron lo mejor de la peli (sí, lloré - sue me).

  • En términos generales, me gustó. Quizás menos que la parte I, o que Azkaban, pero también existe la posibilidad de que yo haya estado más distraída que de costumbre.

  • La muerte de Voldemort me resultó casi tan anticlimática como la de Bellatrix. Y en cuanto a esto último, que haya sido Molly Weasley no resultó tan desubicado, pero la caracterización me pareció over the top. Hubo escenas descolgadas; quizás también hubo en las otras pelis, pero nunca me enteré ^^

  • Aunque sigo siento Team Charlie, debido a que las películas decidieron ignorar completamente al domador de dragones, la reflexión que me invadió los primeros 20' de película fue «Bill Weasley, no podés estar tan bueno». Eso, y otras cosas que no se pueden transcribir (y que pueden o no tener que ver con Clémence Poésy).

  • Dan y Bonnie tienen cero química. CERO. Me alegra que todos nos hayamos dado cuenta, productores y guionistas incluidos, y no hayan intentado forzarnos a comprar. Claro caso de less is more.

  • Maldito epílogo del averno. Totalmente innecesario en los libros, totalmente innecesario en la película. 1) WTF ALBUS SEVERUS - Tu viejo te odia; si te puso ese nombre, te odia; 2) Claro, está bien ir a Slytherin, particularmente cuando absolutamente TODO en los 7 libros indica que son seres deleznables y cobardes. Sigo pensando que lo único que podría haber redimido semejante muestra de prejuicio hubiera sido que Tonks fuera Slytherin -- eso hubiera demostrado que Snape no era una mera anomalía.

  • Y hablando de Tonks, sorprendentemente, no me molestó tanto lo de Remus y ella. Claro, tampoco me dolió su muerte: en las pelis es una mera adición a Lupin, un anexo, una nota al pie. Así que es casi apropiado que también se ignore a Charlie. Él no deja de ser un segundo Snape (ironía -- segundo, siempre segundo... there's a fic waiting to happen somewhere in there).

  • Sin embargo, lo más shockeante fue mi falta de reacción (léase «náuseas») a R/Hr. Puede ser que Rupert Grint me caiga mejor que Ron. O puede que el Ron de Rupert me caiga mejor que el del libro. En realidad, creo que en DH Pt. I bajaron un cambio con el pumpkin pie y pintaron la relación entre ellos de una forma más clara y no tan negativa. Y sin embargo, en algún momento hubo una mirada, un gesto, una reacción que indefectiblemente me hizo pensar: «Te compro una relación adolescente, pero dame tres años y dos séptimos de los Weasley empiezan a capturar wi fi, televisión satelital, señal para el celu, todo».

Conclusión: ODIO a James Potter. Sí, no sé qué tendrá que ver.



Y después la gente se pregunta cómo es que Snape es mi favorito...

jueves, 21 de julio de 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Porota tiene 96 años. Es la abuela de alguien, o eso oí decir por ahí. Es la madre de alguien, seguro: De la señora que lleva al perro a la peluquería, de la que lo llevó justo ayer.
Porota tiene 96 años y su médico dice que bien podría llegar a los 110, así que, sola en casa, ayer decidió remediar la situación.
Con una gilette y entre 6 y 8 Alprazolam.
Y yo sigo sin entenderlo.

- 5/10/2010.

martes, 12 de julio de 2011

Acción y reacción

Yo no sé si será que extraño mucho a Juani, y con él se daban este tipo de charlas, o es que la dolorosa experiencia reciente me ha hecho reflexionar sobre estos temas (ni hablar de las últimas lecturas), pero esta mañana me decidí a compartir esta gota de sabiduría con que me coronó la vida:

Si una mujer te dice «me estás tratando mal», claramente lo peor que podés hacer es contestarle «NO TE ESTOY TRATANDO MAL».

Ojo, esto es independientemente de si te estás comportando como HDP o sos una mera víctima de un ataque de Síndrome Pre/Pos/menstrual. Y, simplemente, porque esa respuesta no ayuda en ninguno de los dos casos. Si la estás tratando mal, es muy probable que no te des cuenta (quiero pensar) y por lo tanto asumas un rol de víctima que sólo enfurecerá más a la dama. Además, siempre queda la posibilidad de que no hayas hecho nada en ese momento preciso, pero sí hace una o dos (o diez) semanas. Y si sos una víctima de las circunstancias, ella igual no se va a dar cuenta, y tu respuesta - yet again - sólo la enfurecerá más.

¿Qué hacer, entonces? ¿Cuál es la respuesta correcta, o al menos la más viable? A mi entender, siempre hay dos opciones.

La primera es achicarse. Puede no parecer la opción más valiente, pero esta quizás sea la respuesta más inteligente. Meter marcha atrás y pedir disculpas por lo que sea, sin ironías ni sarcasmos, es cortar el tema de raíz y poner la tapa. Más aun: en los casos de histeria más extremos, esta estrategia puede redundar en una actitud espejo por parte de la dama, quien se irá al mazo sin más miramientos, pedirá disculpas hasta por haber nacido y se ofrecerá a compensar la situación de algún modo. Nothing is so strong as gentleness and nothing is so gentle as real strength (Ralph W. Sockman).

La segunda opción es diametralmente opuesta: mandar a la persona en cuestión a freír churros. Dado que esta estrategia no está exenta de riesgo, cabe la aclaración de que debe hacerse con ganas y convencimiento para que surta el efecto deseado. El principio rector de esta acción es la consabida máxima «la mejor defensa es el ataque», pues, ante menudo exabrupto, la dama en cuestión procederá a 1) callarse la boca, 2) reevaluar la situación, 3) dejarse de hinchar por un tiempo. Claro que esto no garantiza un punto final a la cuestión, pero por algo se empieza.

La idoneidad de cada opción estará siempre dada por varios factores, entre ellos la dama en cuestión, la situación y el lugar, y las ganas que uno tenga de arriesgar a quedarse solo, je. No tiene el mismo efecto pegar cuatro gritos e irse de casa ajena que del propio hogar, ni tampoco son iguales las consecuencias -- puede ser más shockeante, pero a final de cuentas uno siempre tiene que volver a su casa. No es lo mismo irse a dormir al sillón a las doce de la noche, cuando aun hay tiempo para taparse como es debido y llegar a conciliar el sueño, que a las 4 de la mañana, cuando lo único que se logra es postergar la humillante vuelta al lecho conyugal, pero con una renovada tortícolis producto del frío y la embroncada repetición ininterrumpida de «¿por qué cuernos me tengo que ir YO de mi propia cama?».

Básicamente, no hay salidas fáciles ni respuestas perfectas. Pero bueno, eso ya lo sabíamos.

You do have a choice. It may not be a choice you like, but it's still a choice.