El jueves volvió mi gato, el que nunca debió haberse ido, el que podría haberme salvado de todas las malas decisiones de 2011. Nuestra relación es difícil explicar: todavía es bebito (bueno, tiene casi 3 años), así que a veces es mi hijo, pero muchas otras es mi hermano, mi amigo, mi compañero. Un igual.
Me había olvidado lo feo que es cerrar la puerta de casa y dejarlo solito y desvalido, aun sabiendo que hay gente que lo cuida, que está con él, que se preocupa y que lo quiere. Me había olvidado de cuánto ata (y eso que ya lo tengo medio dominado, ya aprendí a balancearlo), de cuánto demanda y también de cuánto sana. Me había olvidado lo lindo que es cuando viene a saludarme y se me acurruca, como si yo fuera alguien importante en el mundo. En su mundo. Y que eso sea suficiente.
Me había olvidado lo hermoso de necesitar a quien te necesita.
Me había olvidado lo feo que es cerrar la puerta de casa y dejarlo solito y desvalido, aun sabiendo que hay gente que lo cuida, que está con él, que se preocupa y que lo quiere. Me había olvidado de cuánto ata (y eso que ya lo tengo medio dominado, ya aprendí a balancearlo), de cuánto demanda y también de cuánto sana. Me había olvidado lo lindo que es cuando viene a saludarme y se me acurruca, como si yo fuera alguien importante en el mundo. En su mundo. Y que eso sea suficiente.
Me había olvidado lo hermoso de necesitar a quien te necesita.

El gato y su mascota

2 comentarios:
Ellos: el mejor animal del mundo.
El mío quedó en lo de mis viejos porque me dio pena sacarlo de su casa y traerlo a la mía.
Y uff, cómo lo extraño.
Cuando voy de visita me viene a buscar y yo lo hago centro de mi universo.
Cuando me mudé sola, mamá me prohibió que mi gata viniera conmigo. Después de un primer año muy complicado, mi hermana se apiadó de mí (claro, no sabía que todos mis años iban a ser muy complicados) y me regaló a Crisis.
Vivió conmigo 20 meses y lo llevé a lo de mis padres en diciembre de 2010. No lo pude traer enseguida y después de un par de meses ya no fue una opción. Creo que si hubieran sabido lo movidito que sería 2011, me lo mandaban con una estampilla en la cola. Finalmente, por causas de fuerza mayor, me lo volví a traer 12 meses después. Y resultó no solo el centro de mi universo, sino del de todos los demás, también. Ahora tengo el dpto. siempre lleno de gente, solo porque el señorito aprendió a comportarse como una criatura civilizada...
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