Qué ganas de aprender. A sacarme la mochila, o quizás a ponérmela y salir a patear. A ver el mundo, a verlo con colores brillantes, o quizás solo con luces y sombras; a iluminar la oscuridad. A crear lazos que aten, pero no duelan. A recorrer y recorrerme y recorrerte y que nada importe porque todo importa.
A que el tiempo no sea.
Enseñame.

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