Es injusto que algunas heridas importen mas que todo lo otro que vino por la misma mano, que sean relevantes y sigan doliendo aun una vez muerto (literal o figurativamente) quien las infligió.
Injusto para quienes las padecemos, como una especie de legado posmortem, una herencia maldita (una deuda que te hipoteca el futuro) que llega justo cuando pensábamos que nos habíamos librado de la pesadilla.
(Nunca fui una persona rencorosa, pero no es rencor si la herida es nueva, si la persona en cuestión se las arregla para encontrar la forma de seguirte lastimando, ¿no?)
Soon I'll grow up and I won't even flinch at your name

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