Todos hemos escuchado alguna vez el viejo adagio que reza «las apariencias engañan», pero creo que últimamente solo encuentro ejemplos que son diametralmente opuestos, particularmente en lo que respecta a la sexualidad. Para mí, que toda la vida intenté otorgar el beneficio de la duda hasta el último instante, es bastante frustrante (simplemente porque en términos generales quienes son rápidos en juzgar, cuando resultan tener razón, también son rápidos en burlarse de quienes no). ¿Será que el refrán es, a final de cuentas, más sofisma que sabiduría? Quizás, solamente, en cuestiones como esta uno busca reafirmar su identidad ante tanto rechazo (que a veces es también un espejismo, una mera sensación) y termina adquiriendo un grupo de rasgos fenotípicos que de algún modo delatan.
Sea como sea, el punto es este: ojalá hubiera más gente con tanta inteligencia, valentía y clase como la de Jodie Foster.
Impresionante.

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