(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

sábado, 28 de marzo de 2009

Fireworks In The Beach

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido nunca,
pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

- "1964", Jorge Luis Borges


Supongo que ninguno de nosotros pensó que hoy iba a estar donde está, como está. En mi defensa diré que nunca pensé estar; no soy (nunca fui) capaz de ver más allá del corto plazo. Muchas veces me preguntaron dónde me veía en cinco años, y hoy me preguntaste algo al respecto... me sorprende darme cuenta que casi te contesto.

Buenos Aires es eso, tiene eso. No sé muy bien qué, sin embargo lo tiene. Hace algún tiempo me era imposible pisar Capital sin tararear tango hasta que me iba; tampoco podía entrar a MDP sin "Vendaval", pero ya no canto fuera de Venezuela.

Año Nuevo estuvo bien, aunque fue surreal. Esta vez fue diferente. Esta vez hubo subte y plaza y Burger y caminar a la sombra de los bancos. Y fue como antes, y fue como nunca. Cruzamos mal todas las calles, ni me dí cuenta cuando llegamos a la 9 de Julio: era feriado, la ciudad estaba vacía. Era nuestra. Quizás era la compañía, la situación, surreal a su propia manera, pero podría haberme quedado viviendo ahí toda la vida. Podría haber seguido siendo feliz con los 58 cambios de subte hasta llegar a Tribunales, y los pasillos de Once a Miserere. Mi mente finita del interior hubiera seguido contenta de considerar que la ciudad llega y se va con el subte y se puede recorrer toda caminando sin demasiado problema. Me hubiera contentado con seguir tirada en la plaza intentando descifrar el daleth de la puerta de la sinagoga.

Sin embargo, esa no es Buenos Aires; es una ilusión óptica. Quizás mi felicidad se limite no a un lugar sino a un estado: "ocio". Y aunque esto es debatible y objetable, y finalmente erróneo, todas las posibilidades desembocan en la idea que capital es un arma de un solo filo: el que me lastimaría. Al fin y al cabo, 2007 también fue MDP esto y lo otro, y "vamos a hacer peña todas las semanas", y "vamos a tener cepillos de dientes en todas las casas!" (y te juro que te odio un poquito cuando me doy cuenta que todas esas cosas las dijiste vos, vos, y solamente vos), y bue. Hoy considero lo inconsiderable. Eso que el año pasado fue rebelión pura y clara para hacerte reaccionar, eso que en el verano fue un juego para provocarte. Patear el tablero, tirar todo por la ventana.

Y te doy vela en este entierro, te doy todas las velas. Y sí, esta vez tenés razón en que después te pido perdón; esta vez lo amerita. Quiero dejar de hablar de vos y no pensar más en esto de ésta forma. Pero algo me está regalando fuegos artificiales allá afuera, como no los había visto desde las fiestas (desde hace más, en realidad, porque hace mucho que no salgo cuando dan las 12), y estoy en una posición inmejorable para verlos, y estoy sentada escribiendo. Porque aunque son hermosos, no puedo evitar pensar en cómo sería estar en medio de ellos, donde sólo se huele la pólvora y se escucha el ruido, y no se ven los colores ni las formas.

No hay comentarios: