(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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martes, 27 de diciembre de 2011

Poland

Ya sé, no me digás, tenés razón... La vida es una herida absurda.

Y es todo tan fugaz que es una curda, nada más, mi confesión. Contame tu condena, decime tu fracaso, ¿no ves la pena que me ha herido? Y hablame simplemente de aquel amor ausente tras un retazo del olvido. Ya sé que te lastimo, ya sé que te hago daño llorando mi sermón de vino, pero es el viejo amor que tiembla, bandoneón, y busca en el licor que aturde la curda que al final termine la función corriéndole un telón al corazón.

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