(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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miércoles, 2 de mayo de 2012

Tomo II

Vos estás para estar con alguien bien

A veces las cosas vienen de quien menos las esperamos. A veces las palabras más lindas, más dulces, más claras, vienen de alguien a quien recién conocés, que es un poco vos, pero no. A veces vienen de la persona que te acaba de preguntar –medio en broma, medio en serio- si te vas a llevar eso que le es más preciado que cualquier otra cosa. A veces quien se supone que debería resentirte te regala un poco de paz en una tarde de otoño. 

Entonces, me río un poquito más. Me creo que vivo en un terrón de azúcar de un café de la calle Medrano, o que me quedé en el volumen perdido de mi Whitman, que algún día conseguirá el dueño de ese puesto en la feria de libros usados de plaza Italia; tirito un poquito en una esquina de Neuquén o bostezo en un futón siete pisos arriba de la avenida Moreno. Y la luz es tan fuerte que no hay lugar para sombras, y sale el sol en plena noche porteña. 

Come, September.

 
So come, pick me up: I’ve landed.

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