(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Temperature

Al principio somos todos lindos. Lindos, simpáticos, buena onda; una versión mejorada de nosotros mismos. No es que no nos mostremos como somos: nos ganan las ganas y la ilusión y somos un poco perfectos por un rato, ¿cómo no serlo cuando hay alguien, alguien un poco perfecto, que piensa que somos bastante geniales?
El problema es cuando se baja un poco, cuando volvemos un poco a la rutina. Perdemos un poco el brillo. Quizás no se note, en términos generales, pero uno lo siente. Se siente más gris. Y ese es el punto exacto en el que se corre el riesgo de rendirse ante la impotencia de saberse tan imperfecto como antes y el miedo de no ser suficiente. No ser lo suficiente genial (no flashearte lo suficiente como para que creas que me querés un poquito). Porque las palabras se vuelven repetitivas y monótonas, y siempre es más difícil que se quiera a la persona con grietas y sombras que uno realmente es. Porque algunos vivimos compitiendo con nosotros mismos, perdiendo la mayoría de las veces, y si encima la competencia se amplía al resto del mundo es muy difícil no autosabotearse y darse por vencido desde el vamos (no porque no valga la pena, sino porque uno comienza a cuestionarse cuán acompañado realmente está). La otra persona lo nota y también retrocede un paso, y cuando menos se lo espera uno se encuentra inmerso en una carrera por bien quién huye más rápido.
Do I have to fight to keep you? 'Cause I'm not large with the butch.
-Willow a Tara, BtVS 6x07, Once More With Feeling.

Claro, después aparece ella con un termómetro nuevo en la mano y la mirás un poco como si fuera un fragmento de tu imaginación. Entonces la abrazás fuerte, para asegurarte de que esté ahí; no se esfuma.
Te permitís respirar un poco.


Un reflejo mágico ilumina sombras del alma,
donde brillar es despejar las dudas...

No hay comentarios: