(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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sábado, 28 de marzo de 2009

Peter Gabriel y El Existencialismo Amateur Barato De Los Sábados Por La Noche


El 20 de Junio de 2008 fue una fecha especial. Bah, creo que fue 20, porque en realidad lo importante no es la fecha sino lo que sucedió. Ese día fuimos a ver a Dios Los Cría en GAP, después de mes y medio de "depresión" importante (va entre comillas porque todavía la dudo).

El show fue increíble. La banda soporte, Río de Lava, era bastante buena (el sonido obviamente una porquería, como es requisito para todas las bandas soporte del mundo) y el lugar se llenó. Salté, grité, bailé hasta el hartazgo, y no se muy bien qué (quizás el desgaste, quizás las endorfinas por la actividad, quizás el "basta de mariconeadas" del Pato después de 'Todavía No') me hizo un click en la cabeza. Fue, a fin de cuentas, una especie de cachetazo existencial que resultó necesario para que me tragara el orgullo y pidiera la ayuda que necesitaba (gracias Martín).

Esto de los recitales, conciertos, shows en vivo, entonces, tiene siempre para mi una cuota de life-altering -- probablemente porque las ocasiones son contadas, pero siempre porque todo es personal para mí, entonces entran en juego practicamente todos los aspectos de mi vida.

Ir a ver a Gabriel el 22 empezó mucho antes de que supiera que alguna vez lo iba a poder ver en vivo. Creo que todo surgió una mañana que leí parte de la letra de "Black" de Pearl Jam (creo que es ese el tema). Me gustó, lo bajé. Y después bajé distintas versiones. Y después me di cuenta que Aaron de Staind es un genio haciendo covers, y bajé todos los que encontré. Y después me di cuenta que me encanta escuchar buenos covers, así que esa fue la palabra que ingresé en Ares. Covers.

Así fue como llegó a mis manos la versión de "In Your Eyes" de Darren Hayes, acústica en piano, altamente recomendable. Y así fue como bajé la canción original. Claro que ya la había escuchado, claro que ya sabía quién era Gabriel ("Mientras estaba Phil Collins, Genesis sonaba a él, pero cuando está Gabriel suena a Gabriel" fue la reflexión trasnochada en Alsina 10). Pero no SABIA quién era Gabriel.

Dado que ese fue el período durante el cual el manotazo de ahogado era pedirle recomendaciones musicales a Pía (?), de alguna forma terminé preguntándole si tenía algún CD... y ella terminó prestándome los 3 DVDs ("Secret World", "Growing Up" y "Still Growing Up"). Cómo llegaron a mis manos y cómo volvieron es una historia en sí misma, que importa pero no es relevante en éste momento. Lo que sí importa es que vi Secret World y me encantó... me encantó, y me fascinó como show.

Dos días después de que Pí se fuera de MDP y un día antes de que tomara el avión a Vermont, me enteré que el 20 de Marzo (esa era la fecha original) venía Gabriel a Argentina... y no lo pude creer. No pensé que tuviera sentido avisarle en ese momento, pero sí lo hice la primera vez que hablamos y desde entonces quedó la idea de ir. Fue touch-and-go para las dos en algún momento, de formas distintas (no hubiera podido ir sin que Marina me regalara las entradas), pero el plan era ese.

Las preliminares del caso quedan para charlas de café (malta :P), basteme decir que el 22 me encontró en el 166 de Morón a Liniers con las pocas monedas que teníamos. Arrastré a Manu hasta el Amalfitani (creo que Juli nunca le va a perdonar que no le haya dicho de mi ofrecimiento de una entrada) mientras contestaba los sms de Pía que estaba pasada de ansiedad. Francamente en ningún momento pensé que íbamos a poder vernos, mucho menos después de que obviamente ingresó al estadio cinco segundos antes de que nosotros llegáramos (...). Pero yo sabía dónde estaban sus asientos así que nos ubicamos sobre la valla del campo y vía un par de sms pertinentes, para mi sorpresa pudimos charlar unos 20 minutos.

Nuestras ubicaciones resultaron excelentes, la verdad. Bien sobre la valla, a la izquierda de la torre, podía ver a Gabriel (que se ubicó sobre ese lado del escenario) justo enfrente mío. Por supuesto que a mi alrededor tenía a varios cuarentones en musculosa y bastante sudados (uno transpiraba nicotina, se los juro), pero bueno, era previsible. El show estaba anunciado para las 21.30 y por suerte a las 21 subió la banda soporte (digo por suerte porque yo ya no aguantaba massssssssssss).

The Black Swan Effect resultó ser una muy buena banda al mejor estilo alternativo. Buenos músicos (batería, guitarra y bajo, y el cantante haciendo base también), vocalista decente, me hicieron acordar a todas esas bandas que aparecieron haciendo el soundtrack de la primer temporada de BtVS (cómo cambió nuestras vidas! *sigh*): Sprung Monkey es la que me viene a la mente, pero yo diría que es un balance entre Nickel y Far... una especie de Four Star Mary menos pop (todo eso es bueno :P). En realidad, para ser sincera, me hizo acordar a Radiohead... pero no me animo a hacer una comparación tan hereje. En fin. Pí me dijo que uno de los integrantes es el hijo de Ron Wood de los Rolling Stones, y que otro era músico de Gabriel antes. Lo único criticable (que no fuera el sonido, ver párrafo 2) es la monotonía de las letras, pero ojo, puede ser que yo haya escuchado mal! (jejeje, párrafo 2). El CD de cuatro canciones estaba a la venta en el stand de merchandising... si me hubiera acordado, me hubiera gastado los últimos pesos que tenía en eso.

La presentación duró hasta 21.30, por media hora más nos bombardearon con propagandas de todo tipo, tamaño y color en cuanto a lo obsoleto de la Ley de Radiodifusión. El proyecto que la reemplazaría está impulsado por Presidencia de la Nación, así que llámenme arbitraria pero ya tienen mi voto... en contra.

A las 22 en punto salió a escena Peter Gabriel, junto a su banda (Melanie, Tony, David, Angie, Ged y Richard). Tocaron 22 canciones, se quedaron con nosotros hasta las 00.30, y supongo que fue una especie de reconocimiento a las 35.000 personas que saltamos y cantamos y aplaudimos en cada segundo, porque 4 días antes, en Caracas, solo tocaron 19 :P (todo bien, venezolanos, justo hoy estamos de punta, pero bue)
Los temas fueron (de acuerdo a la Rolling Stone, porque mi memoria apesta): Zaar, The Rhythm of the Heat, On The Air, Intruder, Steam, Blood of Eden, Games Without Frontiers, No Self Control, Mother of Violence (solo de Melanie), Darkness, The Tower That Ate People, San Jacinto, Big Time, Secret World, Solsbury Hill, Sledgehammer, Signal to Noise, y los encores: In Your Eyes, Red Rain, Father, Son y Biko.

De más está decir que aunque el armado del show no tiene nada que ver con las épocas de antaño (los años no vienen solos, la crisis mundial supongo que tampoco), la presentación fue excelente. Y estaba pensando en escribir que aunque 'Steam' fue inolvidable, el punto máximo para mí fue la seguidilla de 'Secret World-Solsbury Hill-Sledgehammer', pero la verdad es que una vez que Melanie cantó 'Mother Of Violence' el show fue en alza... increíble. Increíble.

Claro que me hubiera encantado escuchar 'Don't Give Up' (o "no te des por vencido!", como gritó el flaco que teníamos atrás nuestro :D), pero sin Paula Cole (sin Kate Bush, je) no es lo mismo. Así que quedé más que feliz, y creo que hasta Manu lo disfrutó más de lo que él creía (puede que en algún momento le haya gritado a Gabriel "capo de la vida" y "gracias a vos"... -.-"). Super valió la pena la hora y cuarto de espera para viajar hasta Morón a las 2 a.m. mientras tarareaba "El amor es más fuerte" (Pueden robaaarte el corazón, c... ups, dónde estamos de nuevo?) y después tomar el 269.

Y sí, momento existencial decisivo que me tuvo pensando en hacer el mismo quiebre que hace nueve meses hasta el jueves al mediodía. Pero bueno, las situaciones son diferentes ahora. Espero.

Fireworks In The Beach

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido nunca,
pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

- "1964", Jorge Luis Borges


Supongo que ninguno de nosotros pensó que hoy iba a estar donde está, como está. En mi defensa diré que nunca pensé estar; no soy (nunca fui) capaz de ver más allá del corto plazo. Muchas veces me preguntaron dónde me veía en cinco años, y hoy me preguntaste algo al respecto... me sorprende darme cuenta que casi te contesto.

Buenos Aires es eso, tiene eso. No sé muy bien qué, sin embargo lo tiene. Hace algún tiempo me era imposible pisar Capital sin tararear tango hasta que me iba; tampoco podía entrar a MDP sin "Vendaval", pero ya no canto fuera de Venezuela.

Año Nuevo estuvo bien, aunque fue surreal. Esta vez fue diferente. Esta vez hubo subte y plaza y Burger y caminar a la sombra de los bancos. Y fue como antes, y fue como nunca. Cruzamos mal todas las calles, ni me dí cuenta cuando llegamos a la 9 de Julio: era feriado, la ciudad estaba vacía. Era nuestra. Quizás era la compañía, la situación, surreal a su propia manera, pero podría haberme quedado viviendo ahí toda la vida. Podría haber seguido siendo feliz con los 58 cambios de subte hasta llegar a Tribunales, y los pasillos de Once a Miserere. Mi mente finita del interior hubiera seguido contenta de considerar que la ciudad llega y se va con el subte y se puede recorrer toda caminando sin demasiado problema. Me hubiera contentado con seguir tirada en la plaza intentando descifrar el daleth de la puerta de la sinagoga.

Sin embargo, esa no es Buenos Aires; es una ilusión óptica. Quizás mi felicidad se limite no a un lugar sino a un estado: "ocio". Y aunque esto es debatible y objetable, y finalmente erróneo, todas las posibilidades desembocan en la idea que capital es un arma de un solo filo: el que me lastimaría. Al fin y al cabo, 2007 también fue MDP esto y lo otro, y "vamos a hacer peña todas las semanas", y "vamos a tener cepillos de dientes en todas las casas!" (y te juro que te odio un poquito cuando me doy cuenta que todas esas cosas las dijiste vos, vos, y solamente vos), y bue. Hoy considero lo inconsiderable. Eso que el año pasado fue rebelión pura y clara para hacerte reaccionar, eso que en el verano fue un juego para provocarte. Patear el tablero, tirar todo por la ventana.

Y te doy vela en este entierro, te doy todas las velas. Y sí, esta vez tenés razón en que después te pido perdón; esta vez lo amerita. Quiero dejar de hablar de vos y no pensar más en esto de ésta forma. Pero algo me está regalando fuegos artificiales allá afuera, como no los había visto desde las fiestas (desde hace más, en realidad, porque hace mucho que no salgo cuando dan las 12), y estoy en una posición inmejorable para verlos, y estoy sentada escribiendo. Porque aunque son hermosos, no puedo evitar pensar en cómo sería estar en medio de ellos, donde sólo se huele la pólvora y se escucha el ruido, y no se ven los colores ni las formas.

viernes, 13 de marzo de 2009

Me estaba yendo a dormir, lo juro. Me despedí por enésima vez, hice enojar a un par de personas más (para no perder la costumbre -- es uno de mis talentos innatos) y me disponía a apagar la compu cuando me tropecé con esto:
Es horrible, pero nunca extraño a nadie. Estoy tan convencida de la estupidez humana que trato de no enredarme en esas cosas. Pero extraño ciudades.

En mi caso es un tema genético, en serio. Pero creo que en algún punto, somewhere along the lines, empecé a anidar en personas... sólo para descubrir que la única razón por la cual tenía asilo en ellas era porque TODO EL MUNDO tiene asilo ahí. Y no es malo, pero es deshumanizante, y en cierta forma el equivalente a ponerme una etiqueta con código de barras en un estante en algún rincón de la realidad.

¿Qué pretendo? Es una buena pregunta. Creo que mi vida cambió radicalmente la primera vez que escuché "what I want from you I can never have", porque supongo que esa es mi realidad ineludible... pretendo cosas que la gente no puede darme. No voy a ser tan ilusa de transferir responsabilidades, eso no es ni justo ni acertado, aunque vaya en contra de mi (la) tendencia natural a victimizarme. Tampoco voy a pretender que no hay gente que le pasa lo mismo... probablemente para todos sea igual.

Pero a veces los argumentos racionales can go only so far.

Bright Lights

Tengo cincuenta millones de mails sin contestar.

Es cierto, le debo una vela a cada santo. A decir verdad, hace mucho que no siento ganas de escribir nada... hoy actualizo porque me veo forzada. Soy caprichosa y orgullosa, y éste es el anochecer complicado de una semana difícil que todavía no termina. Creo que han sido muchas cosas juntas que ni siquiera registré, y en lo único que puedo pensar en éste momento es que la racha de buena suerte (increíble) que se viene prolongando desde hace un par de semanas sólo puede significar que este año va a ser el más duro de todos...

Hace unos... diez años, aposté por primera vez, y perdí. Plata, pero me consideré conforme porque me dió gusto que resultara así. Aclaro, no me gusta perder ni a la bolita, pero yo me las había arreglado para apostar en contra de aquello que quería que sí sucediera, y asegurarme un resultado positivo de cualquiera de las dos formas. Desde entonces esa fue mi política: apostar a perder. Y quizás ésta postura de esperar siempre lo peor (con una sonrisa, pero lo peor) quizás sea parte de eso: si todo sale bien, genial; pero si las cosas salen mal, al menos yo tenía razón y estaba psicológicamente preparada.

Sin embargo, ahí está el problema... ahí está la falacia. Hay veces que no importa cuanto se apueste, el corazón quiere lo que quiere y no hay pesimismo en el mundo que te prepare para la circunstancia adversa... porque uno en el fondo es el mismo idiota de siempre y espera, hoping against hope. "Every man who has ever lived holds tight to the belief that, for him alone, the laws of probability are cancelled out by love", escribió Steinbeck, y nos damos la cabeza contra la pared una y otra, y otra vez.

Y parece que yo siempre, siempre, tengo la razón.

(Ojo, creo firmemente que ser "el mismo idiota de siempre" es la única forma de vivir minimamente feliz, pero cómo duele a veces...)