I got your letter this morning, got your letter all right. It claimed clarity, but came in screaming and I was soaked clean through. How could we ever let it get this far? To leave us nothing, dear, but sickness; me with mine and you with yours. It's funny because I promised myself that this would never happen again. I'd been warned and I'd been told, but it's these moments of clarity that cripple me most. You said I was tiresome, with heels dug deep, reciting my lines all tarred in make-up and glazed in light.
Every car crash, every misstep, every word (Now that it's over, should I thank you for that, dear?)
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto... Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear y a mí tanto me gustó que no te duré ni un round.
Y a veces pienso, cuando me quedo solo, te extraño, te lloro, ¡qué lindo arruinarse con vos!
Y el día estuvo mal, hoy te soñé. No quiero recordarte más, no me hace bien. Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa.
Y cada vez que pienso en vos, quiero volver y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver. Detesto no saber, si te acordas de mí o no te importa nada de lo que me pasa.
Estoy un poco ansioso y se termina el día. Ando buscando un poquitito de tu adrenalina y en mi cabeza encuentro sólo resignaciones. Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones.
¿En qué estaba pensando cuando me vine acá? Tiene que haber alguna buena forma de escapar. Si bien algunas cosas pudieron mejorar, me está aburriendo esta mentira de la libertad.
Y a veces pienso, cuando me quedo solo, te extraño, te lloro, ¡qué lindo arruinarse con vos! Te juro, linda, me está costando mucho... termino los días cansado de extrañarte.
No sé qué es más difícil: tomar una decisión o ajustarse a ella.
Se toma la decisión, se actúa, se absorbe el impacto de la reacción, y luego queda uno solo con los posibles escenarios alternativos a la realidad, en donde las cosas nunca son tan malas ni tan finales y todo tiempo pasado fue mejor. Y la conciencia aprieta, despierta, punzante, dolorosa, pero a menudo falla en informar que todas esas vías opcionales jamás fueron una opción y, en cambio, se abraza al remordimiento, a las hipótesis, a lo que nunca fue y nunca será.
I got the wrong miracle, 'cause all I wanted was you.
No matter how happy I am, there is always something in the air. The sudden thoughts, the smallest things, remind me of what could've been.
If I had gone the other way, would you be here with me today?
«Gracias por secarme las lágrimas hoy», me dijo, y nunca entendió que yo me hubiera quedado a secarle las lágrimas para siempre, hasta que sólo tuviera razones para llorar de felicidad.
El jueves volvió mi gato, el que nunca debió haberse ido, el que podría haberme salvado de todas las malas decisiones de 2011. Nuestra relación es difícil explicar: todavía es bebito (bueno, tiene casi 3 años), así que a veces es mi hijo, pero muchas otras es mi hermano, mi amigo, mi compañero. Un igual.
Me había olvidado lo feo que es cerrar la puerta de casa y dejarlo solito y desvalido, aun sabiendo que hay gente que lo cuida, que está con él, que se preocupa y que lo quiere. Me había olvidado de cuánto ata (y eso que ya lo tengo medio dominado, ya aprendí a balancearlo), de cuánto demanda y también de cuánto sana. Me había olvidado lo lindo que es cuando viene a saludarme y se me acurruca, como si yo fuera alguien importante en el mundo. En su mundo. Y que eso sea suficiente.
Me había olvidado lo hermoso de necesitar a quien te necesita.
No hay que decir más nada; ya no hay que hablar. No necesito más nada.
Un pacto para vivir, odiándonos sol a sol, revolviendo más en los restos de un amor, con un camino recto a la desesperación. ¿Desenlace? En un cuento de terror.
Hace algún tiempo había redactado una descripción bastante acertada de mi persona. La borré por accidente. Eso, en sí mismo, es más ilustrativo que cualquier otra cosa que pueda decir.