Hablemos de las canciones de amor que suenan a tristes, pero en realidad son muy optimistas. Un poco como yo.
Te estás enloqueciendo de más
y me gusta sentir lo que siento.
Quizás sea mi felicidad
la que grita a los cuatro vientos.
Menos mal que se marchó sin decir nada
la tristeza que vivió bajo mi almohada.
viernes, 22 de marzo de 2013
Ser pésima jugadora de ajedrez. Ser dura al hablar. Pensar poco. Ser injusta en mis apreciaciones. Nunca saber qué hacer. No saber despegarme de las cosas. Insistir. Ser ingenua. Pensar que un beso arregla todo. Creer en el amor. Querer más de lo que debería. Creer que nunca se puede querer de más. Entrar en pánico. No poder callarme. Cambiar de opinión, pero nunca a tiempo.
Mis peores defectos.
jueves, 21 de marzo de 2013
Errores comunes como pensar que al otro le importa todo tanto como a uno. Errores de percepción, como pensar que el otro entiende cuán cerca del abismo se está.
La diferencia es que yo voy por la vida interrumpiendo conversaciones con mis amigas para expresar cuánto te quiero, mientras que vos vas por la vida preocupándote porque tus amigas no vayan a pensar que estás "casada".
Y mejor ni te digo cuantos fantasmas despertaste anoche con un beso.
miércoles, 20 de marzo de 2013
«¡Quereme, la puta madre!»
Pero no puedo ni terminar de escribirlo. El orgullo no me lo permite. Las cicatrices que apenas han cerrado me recuerdan que esto ya lo viví, y que no puedo forzar a nadie a que me quiera. Quereme, la puta madre, y ¿por qué no podés quererme? ¿Por qué nadie puede? ¿Por qué cometo el error de pensar que sí, que es posible? ¿Por qué, cuando es posible, solo basta un par de meses para que eso se esfume en la nada? ¿Por qué dura todo amor, excepto el que me tiene como objeto?
Ah, el error de creerle a las hormonas; no a las mías, las mías son más decididas, perduran. Las hormonas de los otros. Sí, eso también ya lo viví. Perder contra los miedos del otro: eso también. No ser suficiente: tachame la doble.
lunes, 18 de marzo de 2013
Hay días en que, para esta hora, lo único que queda de mí es un manojo de miedos.
Probablemente sea eso lo que me viene oprimiendo el pecho hace ya una semana y hace que me duela la garganta.
Hay exorcismos que no son más que meras -breves- enunciaciones de la causa de la aflicción. Quizás sea hora de hablar.
Y ya dejar que se vaya. O que encarne y deje de ser una abstracción.
Soy consciente de que este es un mundo perfectamente perfectible, pero a veces dudo si lo único imperfecto seremos nosotros, particularmente en lo que se refiere a nuestra capacidad de percibir la perfección de lo todo lo que nos rodea.
Cruzarme con cosas como esta, tan increíblemente increíble, no hace más que reforzar esa duda.
And I wish you all the love in the world,
But most of all, I wish it from myself.
No creo estar preparada para tirar al aire todo lo que siento en este momento; las cosas van a su ritmo y eso es bueno, que tengan un ritmo es bueno. Pero sí voy a decir esto: yo me consideraba buena persona. Esa fue la constante en mi vida, quien quería ser, lo que me hacía sentir bien ser. Y hubo un momento en que lo perdí, o lo sentí como una falla, una debilidad; falencia, carencia, falta. Ahora siento que puedo ser quien quiero y que eso no juegue en mi contra, y gracias a eso no tengo que estar en plena batalla conmigo misma, tironeando por ser quien quiero y por no querer ser quien quiero porque no es lo mejor ni lo más conveniente.
Ojala pueda retribuir aunque sea la mitad de la paz que viene con poder sentirme así.
jueves, 7 de marzo de 2013
Tengo la sensación de que ya me ha sucedido antes esto, esperar la ayuda prometida y quedarme con las manos vacías.
Pero como no puedo recordar episodio concreto alguno en que me haya sucedido esto, y sí, en cambio, tengo la viva imagen de esos meses -tan cercanos- de corazón roto, ojos tristes y mirada perdida en que fueron brazos y manos y piernas ajenas las que me llevaron, trajeron y sostuvieron, voy a elegir creer que es solo eso.
La sensación.
Pero cuando me enojo, me enojo. Y no importa los esfuerzos que la otra persona haga porque yo no esté enojada, necesito decir absolutamente todo lo que pienso, con diversos grados de tacto -o no-.
Después de eso, se me pasa rapidísimo Y el resto de mi día transcurre mientras pienso en cuánto me debe odiar la otra persona y cuántas ganas tengo de verla.
Cuando por lo general, la otra persona está pensando en cuánto debo odiarla yo.
Hace algún tiempo había redactado una descripción bastante acertada de mi persona. La borré por accidente. Eso, en sí mismo, es más ilustrativo que cualquier otra cosa que pueda decir.