(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

lunes, 30 de julio de 2012

Irene

Hay cosas que uno bloquea, consciente o inconscientemente, porque el costo emocional de no hacerlo es demasiado alto. No hace mucho me jactaba, de algún modo, de sentir sin filtro; cada vez más y mejor, como me dijeron alguna vez, y creo que es lo mejor. Creo que la represión o las distorsiones contaminan, te pudren por dentro, como los secretos malhabidos. Sin embargo, hay cuestiones que se escapan a eso, heridas que solo están para ser aliviadas o saladas -sin término medio-, porque curarlas no es posible, porque está más allá de nosotros, porque se encuentran en lugares donde no podemos curarnos por nosotros mismos (y reconocer eso, en sí mismo, es parte del proceso de ser sanados, pero cuán alto el costo de admitir que necesitamos a otros, que solos no nos damos abasto). Entonces les ponés hielo y las olvidás al intentar sanar a otros, porque es la única forma (porque si te centrás en vos y en lo mucho que te duele, las salás hasta que el dolor te quita el hambre, el sueño y las ganas de vivir).
Pero de alguna forma, en algún momento, de vez en cuando, esas heridas necesitan aire. Y son las que purgás con lágrimas un sábado a las nueve de la noche en algún teatro de Capital, con alguna canción que ya te hizo llorar como una nena en noviembre (y que, quizás por eso, no recordabas).

For through the darkness, great men fall...

1 comentario:

flor dijo...

La cantata!!! Qué lindo eu, lindas lágrimas en presencia del (El).
=)