Poesía es que mi lugar favorito en todo el mundo se encuentre sobre la calle Amado Nervo, y que me haya dado cuenta una tarde fría y gris mientras caminaba con ella.
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la deje pasar!

4 comentarios:
Te deseo que llegues a ser muy feliz, de corazón, ojalá lo que encuentres no se te esfume.
Gracias, sabés que quiero lo mismo para vos. Ojalá todos encontremos lo que buscamos, de una vez por todas, y nos animemos a hacer lo necesario por ello. Yo me tengo fe. Y a vos, también.
Llueven propuestas. Habrá que dejarse mojar. (Cuando era chica, ahora que me acuerdo, y había carnaval, corso, como le digan, mi mamá no quería que me mojaran, porque me vestía tipo princesita, y pasábamos y decía ¡No la mojen! ¡No la mojen! ¡está con tos! jajjajajja)
Por supuesto que llueven, mujer! =) Y claro que a veces es uno quien tiene que correr el paraguas. Tengo la sensación de que nos hemos creado tanta expectativa y tanta fábula alrededor del amor y la felicidad, esperamos tanto, que solo los reconocemos en situaciones extremas (pero, ya lo dijo Huxley: Happiness is never grand).
Tu madre te condicionó desde el vamos entonces! =P Por suerte o por desgracia, yo nunca supe defenderme de ese tipo de cosas ni tampoco tuve quien lo hiciera por mí. Es más: recuerdo una vez que llegué a casa de mi abuela empapada de pies a cabeza, llorando. Se ve que yo también me condicioné...
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