Gordo, ya que hoy tenés franco y nos vemos, ¿no me conseguís el teléfono? Lo necesito posta, plz.
Envío el sms y releo. Suena a desesperación, y casi puedo escuchar todas las preguntas que vienen después. Porque esa es la reacción de Ale ante la desesperación, o mejor dicho: esa es su no reacción. Ale no reacciona, pregunta. Y a mí me desespera, porque entiendo que hay determinados momentos en que solo queda actuar (quizás por eso estoy un poco enamorada platónicamente de Florcha, que sabe cuándo no cuestionar). Después indaguemos, después dialoguemos. Después. DESPUÉS. Ahora es dolor, de esos que apenas te permiten funcionar. Entendé que apenas puedo juntar fuerzas para arriesgarme a pedirte que me lo busques. Entendé. Actuá.
Suficientemente difícil va a ser llamar. Etc.

No hay comentarios:
Publicar un comentario