(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

viernes, 12 de octubre de 2012

Oz

De a poco. Uno se despide de a poco. Y a veces con cosas hasta tontas.

Comencé a hacerlo el día que decidí planearme actividades con terceros para todas las noches, sabiendo que de todos modos no iba a verla.
Me despedí el día que decidí ir al único lugar de la ciudad donde con seguridad no iba a cruzármela.
Me despedí al borrar IT del pendrive, y al ponerme al día con The Walking Dead.
Me despedí ayer, al usar aquella lata de champignones que compramos juntas para hacer las papas.

Y aunque todavía no consigo comprarme un termómetro nuevo (y eso que lo anduve necesitando toda la semana, inclusive hoy), me despedí también al enviar el CV a Buenos Aires.

(Siempre fui un poco cruza con Pacey Witter; el problema es que ya no estamos en Kansas, Dorothy)

1 comentario:

Lucía Suti dijo...

Después te doy el termómetro; se lo doy a las chicas o te lo llevo a tu casa. Como decidas. ¿Tengo algo más tuyo?