(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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jueves, 21 de febrero de 2013

Anoche vi un fantasma, o quizás tuve un deja vu muy lejano. 

Como sea, sigo rara.

Necesito vacaciones. 

(Y ya que estamos, que mi novia tenga vacaciones también. Y sobre todo, que sus padres tengan vacaciones)

Independence

...porque cuando vivís solo, no hay rutina en la que esconderse, porque la rutina es la soledad, y el vacío, y el convivir con uno, que a veces está muy bueno, pero en los momentos de crisis existencial es lo peor que te puede pasar, porque te obliga a pensar y terminás analizando y sobreanalizando todo una y mil veces.

lunes, 18 de febrero de 2013

Fantine

Es, por definición, miedosa. El que avisa no traiciona, y ella no me lo dijo ni bien nos conocimos, pero sí en una de las primeras conversaciones (cagona, dijo exactamente). «No te preocupes, siempre me tocan las miedosas», le dije entre risas, con esa confianza que me caracteriza al principio, cuando sé que gano (el problema viene después el problema conmigo siempre viene después, cuando ya se me acabaron las historias y las ocurrencias y las buenas ideas para buenos regalos -cuando quedo yo, solamente-). Lo pensé y lo dije sin ninguna preocupación porque, a pesar de que me niego a hacer comparaciones, algunas cosas son tan diferentes que esta vez respiro libre. 

La noche del jueves fue la primera vez que se quedó a dormir un día de semana. No fue planeado; yo me iba de viaje el fin de semana y aunque nos habíamos visto un rato a la tarde me llamó para que fuera a la trasnoche del cine donde trabaja. Ya había logrado que Melissa me escribiera para ir (acá tengo una casi tocaya que quiere que vengas, yo estoy con mi prima y la novia, traeme pañuelos que por como sale la gente de la sala los voy a necesitar) -y que increíble que la persona mas reservada y mala onda que conozco haya reaccionado así a conocerla (recuerdo haberle dicho a Sol que no podía imaginar que ella pudiera caerle mal a alguien; sigue siendo cierto)-, pero ella quería subir la apuesta. «Vení y me quedo a dormir en tu casa», dijo, y me pregunto si sabría que yo ya estaba convencida desde antes.

Vi la mitad de la película que me faltaba ver, lagrimeé un poquito (me emociona ver gente que le canta a la revolución, che) y después nos quedamos un rato hablando con Meli, la prima y su novia. Como si todas fuéramos amigas de años; así de rara la escena. A las tres, salimos caminando para la plaza, mientras ella fumaba y yo llamaba el remis. Y a casa, como si fuera lo mas natural del mundo, a sacar la ropa que había quedado en el lavarropas y centrifugarla y colgarla en una silla mientras me miraba desde la cama como si yo no supiera la hora que era.

Crisis se acercó a dormir con ella -ni se percató de que yo también estaba en la cama, el pequeño traidor-, y cuando no escuché el despertador fue ella quien me llamó, con una caricia, para que llegara a tiempo al trabajo. Y al despedirme, la besé y la miré sin comparar escenas pasadas porque no había punto de comparación: no había angustia, ni sensación de finalidad. Y no pensé en sus incertidumbres, ni en las mías,  ni en el discurso de bajar un cambio para que ninguna de las dos se asuste.

Y cuando llegué a casa, ya entrada la tarde, encontré sobre la mesada una macetita con una hermosa planta de flor de azúcar (mi abuela me dijo que se llama así).

Pensé en comprarte flores, pero una plantita va a durar más.

Va a durar más. 

Yo no sé si esta chica se da cuenta de lo que [me] hace.

El cuerpo de Benito

Siento que estoy en una cuenta regresiva hacia la nada.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nevermore

Creo que el primer libro que me compré, en toda mi vida, fue un Obras Completas de Edgar Allan Poe (que de completas no tuvo nada y cuya traducción es más bien mediocre -claro, en comparación con la traducción de Cortázar de The Murders In The Rue Morgue todo palidece-). Sigue siendo uno de mis escritores favoritos, y no recuerdo conocer a nadie que lo haya leído y no lo ame.

Es por eso que armar una serie alrededor de un asesino serial obsesionado con Poe (The Following) sea quizás una de las mejores ideas que jamás hayan surgido en la industria de la televisión. Claro, después hay que ver qué se hace con ella...

(Igual creo que el artículo malinterpreta bastante de la serie -no se supone que veamos a través de los ojos de Carroll-, del mismo modo que la serie malinterpreta a Poe -porque al fin y al cabo, Hardy también le erra al no señalar la falacia-) 

Ask an English Professor: How Ridiculous Is The Following’s Edgar Allan Poe Obsession? by Gwynne Watkins

lunes, 4 de febrero de 2013

Pet


Hay gente que tiene las cosas tan claras que a veces expresa los sentimientos de uno mucho mejor de lo que lo haríamos nosotros mismos.

Conocí a Tomás en 1996. Era mi primer año de secundaria, 13 años de pura inseguridad en una institución totalmente desconocida con compañeros que se conocían muy bien entre ellos; él era el director del colegio. Recuerdo que por alguna razón una tarde nos quedamos solos en el edificio unos 5 alumnos y él, y propuso hacernos una especie de «test psicológico». Me pidió que nombrara 3 animales y le dijera qué me gustaba de ellos. Creo que mis elegidos fueron el delfín, el caballo y el león. Acto seguido, hablé mínimo una hora en cuanto a lo mucho que me gustaban los delfines por lo listos que son y sus grandes esfuerzos para comunicarse con el resto de las especies. Pensándolo bien, no se requería de un genio para darse cuenta de lo identificada que me sentía con ellos.

Comunicación. De una u otra forma, toda mi vida gira alrededor de ella. Inconscientemente busqué dos carreras y dos trabajos que consistieran exactamente en eso: comunicar. Y no hay nada que valore más en otra persona que la voluntad de comunicarse. Por eso es que respeto tanto a Nat: coincidimos en muy pocas cosas, pero ella siempre tiene ganas de explicarme su punto y siempre tiene ganas de escuchar el mío, sin que ninguna de las dos intente convencer a la otra. Solo pretendemos comunicarnos, entendernos, para -llegado el caso- poder disentir tranquilamente.

Y esas son cosas que te da la adultez (y la madurez, sí, lo dije): aprender a no ser taxativo, a no juzgar tan abruptamente, a no ser tajante con respecto a las opiniones. 
Básicamente, lo que ya dijo Marina, quien tiene las cosas tan claras que a veces expresa mis sentimientos mucho mejor de lo que lo haría yo misma.

I am he as you are he as you are me and we are all together

viernes, 1 de febrero de 2013

All-in-one

El día que vuelva a tener una computadora de escritorio voy a sentarme a escribir la novela esa que mi cabeza ya escribió hace un par de años.

Relativity

Hay veces que diez años son diez minutos.

Hay veces que diez años son diez años.

Y hay veces que diez años son diez mil años.


Hasta ahora, jamás me he encontrado a una mujer que no pretenda -directa o indirectamente, consciente o inconscientemente- ser como su madre. Sin importar cuánto la ame o la odie, la admire o la desprecie, cuán diferente piense que quiere ser.

(Y por lo general, quienes se parecen más son quienes no quieren ser como sus madres)

Si no, fijate si tus propias elecciones y decisiones -ahora y en términos de proyectos a futuro- no te llevan a eso.