Y un día se terminó el amor. O se transformó, si es posible justificar mediante esa transmutación la falta de... de casi todo.
Ale me plantea un juego de responsabilidades. «¿Qué papel tuviste en dejar que las cosas llegaran hasta donde llegaron?», me pregunta. Y la respuesta es una triste admisión de protagonismo envuelto en paciencia, tozudez, esperanza y hasta inocencia. ¿Lo vi venir? No. ¿Lo percibí? Seguro; desde hace años. Planteé lo que pude, como pude, y creí todas las respuestas, incluso cuando no se condecían con las actitudes.
Meli argumentó (ante mi «No puedo creer que no quieras arreglar esto») que simplemente lo habíamos intentado sin encontrarle la vuelta. Y la verdad es que no: no veo que lo hayamos intentado. No veo que ella lo haya intentado, ni desde la acción ni desde el discurso. Nunca me pidió nada. Quizás esto último se deba a que ni ella sabe qué pasó, o cuándo, o por qué. Intento no perderme en especulaciones vanas, pero me resulta imposible no ver un mapa en las mil y una formas de excluirme (intencional y decididamente) de su vida, paso a paso, poco a poco.
¿Qué papel tuve? Me hice chiquita. Me corrí. Me dejé humillar y dejé que me pusieran en una posición en la que nunca quise estar. Dejé que me devolvieran acá, sola, gastada, quemada, más maltrecha que antes y worse for wear, mil veces peor. Y si parece que me desligo por completo de la responsabilidad, es porque siento que la única responsabilidad que me cabe es la de Benedetti (La culpa es de uno cuando no enamora...); porque, por sobre todas las cosas, me siento humillada e impotente.
Hoy, por primera vez en la vida, me vi en la hoja de un cuchillo. Nunca pensé que me fuera a pasar. Pero bueno, tampoco nunca pensé que iba a volver a esta situación, o que estuviera condenada a pasar el resto de mi vida sin Meli en alguna medida. Creo que ella aún piensa que, no sé, vamos a ser amigas, pero... ¿cómo se vuelve del destrato? ¿En qué universo paralelo podría, como amiga, sentarme a compartir mesa con ese grupo de amigos al que nunca me quiso presentar? ¿Y cómo me saco la sensación de que esa renuencia, ese lugar quitado, se fundaba en vergüenza provocada por mí? ¿Cómo se construye una amistad desde esta asimetría?
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sábado, 7 de diciembre de 2019
martes, 15 de enero de 2013
It's Lalor, Bitch
Gradualmente, en el transcurso de estos últimos doce meses, Florcha se ha convertido en mi brújula moral. Confío en su juicio tanto o más que en el mío, al menos en algunas cuestiones. Cuando tengo dudas en cuanto a cómo proceder o necesito que alguien reafirme (o tire abajo) lo que pienso, ella es la primera persona con quien me contacto. Cuando necesito algo, sé que es la primera persona a quien puedo recurrir. Este invierno que pasó fue quien me dijo que estaba siendo una tremenda idiota con Ana, y la primera (sino la única) en gritarme a la cara exactamente cuán en desacuerdo estaba con que me volviera a tratar con Lu. Con Ana terminé teniendo razón y lo de Lu fue un desastre ferroviario mucho menor de lo que nadie hubiera esperado (en parte gracias a Florcha), pero en ambos casos aunque sus opiniones no eran las más populares no tuvo duda alguna de hablar y -en el proceso- forzarme a pensar y replantearme todo.
Cuando en octubre decidí probar cerrar Facebook para desenchufarme un buen rato, Flor lo entendió -pero no dejó de hincharme para que de alguna forma no perdiéramos fluidez en el contacto, en medio de parciales y finales de cursada-.
(Cuando volví, en gran parte lo hice por ella)
(Cuando volví, en gran parte lo hice por ella)
Extraño vivir con Karen; extraño la familiaridad que desarrollamos y la ausencia de conflicto que nos une. El buen humor, las ganas de hacer algo bueno por la otra, los códigos de la Melecueva. Extraño las cenas con Vicky, la música, los momentos autistas; tener un refugio a donde la depresión no puede seguirte, para escapar del sentimiento de irrelevancia con que a veces oprime el mundo (aunque ya no haya depresión, aunque el mundo me sonría con ojos marrones, un par de bucles que se arman por tanto pelo hermoso y brazos que me abrazan tan fuerte como abrazo yo), una sala de ensayo, un restaurante de pastas. Extraño las charlas imposiblemente maduras con Vicki, el respeto mutuo, la admiración; las charlas increíblemente sentidas con Madi, las noches en Mc, las tardes jugando con Crisis. Pero a Florcha... a Florcha no puedo esperar para verla. Aunque más no sea para que me rete (excepto que esta vez le va a costar bastante encontrar excusa para hacerlo).
miércoles, 10 de octubre de 2012
Buds and Stems
A veces todavía la leo y me pregunto.
Muchas cosas.
Nunca hubiera funcionado; hubiera sucedido lo mismo que con el resto. Y me hubiera dado vuelta como una media. Yo no habría podido estar a la altura de las circunstancias; solamente sé querer, y ni siquiera bien. Siempre a los tumbos, de oído, improvisando y mal. A la larga (y a la corta), ella tuvo razón.
Pero a veces todavía la leo. Y ella, tan efímera y casi desconocida, no deja de ser el mayor argumento a mi favor, y en mi contra.
viernes, 10 de agosto de 2012
These Days
Todas mis amigas son especiales (en serio, no a lo Rafa Gorgori), cada una a su manera, en su esfera.
En el caso de Paula, nos une lo que nosotras llamamos «el autismo».
Hace algún tiempo Ana me escribió: «Es preciso hablar de todo, aún de lo que no se sabe. El silencio es hermoso, es terrorífico y también es una mala señal». Yo fui rápida en contradecirla, «y mucho: para mí no hay mejor señal, ni placer más grande, que poder pasar un buen rato con alguien, en silencio; sin necesidad de rellenar con pavadas silencios incómodos simplemente porque los silencios no son incómodos». Paula, creo yo, es la persona que mejor entiende esto, porque lo comparte, pero es imposible que yo pueda transmitir la carga de ironía que eso lleva en sí mismo: no hay nadie que hable tanto, ni tan rápido, como ella. La conocí a través de Meli y esa fue la evaluación de personalidad que compartimos, es divina, habla mucho, hay que diluirla.
Para diluirla hizo falta un corazón roto y mucho tiempo. Odio estar sola cuando me siento mal, física o emocionalmente, pero también odio el aturdimiento de la muchedumbre (sobre todo las muchedumbres de uno, a las que hay que prestarle atención sí o sí porque no hay nadie más que, je, diluya). Durante la primavera y el verano Pau fue la que entendió perfectamente que a veces simplemente no tenía ganas, de nada, e igualmente se quedó. Y encontramos nuestra mejor forma, nuestro balance. Entramos en modalidad «autista». Trajo su computadora, se adueñó de la mía, leímos, nos alternamos para cocinar y también para armar el cubo Rubik; nos ignoramos cuidadosamente. Lo pienso y me doy cuenta de que pudimos y podemos hacerlo porque confiamos. Confiamos la una en la otra. Confiamos en que cuando lo necesitemos, vamos a hablar y la otra va a dejar lo que está haciendo y va a escuchar.
Hace algún tiempo que vengo en esta modalidad, por elección propia. Porque cuando necesito pensar, no puedo lidiar con nada más. Porque cuando las paredes se me cierran solo hay un par de oídos a los que les quiero hablar, los de Lu (porque no hay circunstancia en que no la quiera ver), y cuando están abiertos simplemente me olvido de todo, hasta de lo que necesito decir. Aun con ella hay veces que prefiero callarme y mirarla, o acariciarla, y dejar que el resto del mundo se acomode solo, porque entiendo que a menudo me ahogo en un vaso de agua. Y cuando eso sucede, no tengo ganas de hablar, no tengo ganas de escribir, no tengo ganas de ver a casi nadie. Pau entiende, y por eso se hace invisible, pero se mantiene ahí. Por si la necesito.
jueves, 5 de julio de 2012
Querido jueves:
Atentamente,
Euge
Sos mi día. No sé cuándo te convertiste en eso, exactamente, pero lo sos. Te pienso, y muchas cosas importantes pasaron en días como hoy, casi sin contar la semana pasada, que fue el más mejor de todos los días en toda la historia del mundo. Sin embargo, hoy venimos de mal en peor. Me desperté alunada a las 3 a.m., me cancelaron los planes de la tarde, me acusaron de loca psicótica demente y se enojaron conmigo. Yo te banco y te remo hasta el fin del mundo, pero vos también tirame un centro. Si me dejas ir a dormir con una sonrisa gigante como el jueves pasado, si nos dejás tranquilas, te prendo una vela (?).
Atentamente,
Euge
lunes, 4 de junio de 2012
Blunt
"Y está bien que te corte el rostro, que te mande a la mierda; es inteligente, es lo que tiene que hacer. Es lo que la gente como vos y yo deberíamos aprender a hacer."
(Orne, consolándome y basureándome implícitamente, sobre la inteligencia emocional que me falta)
domingo, 3 de junio de 2012
Sprouts
Quisiera pedir que terminemos con este juego de jardinería existencial, o que por lo menos lo pongamos en pausa, pero no puedo o no quiero porque nada es gratis (y, qué ironía, Florencia me retumba en la cabeza, el miedo es el verdadero enemigo del amor).
Me acuerdo de haberle escrito a alguien alguna vez: "...dejala en paz, que no puede cargar con tu dolor y el suyo. Nadie puede." Así que me hago nuditos en los dedos, la única parte verborrágica de mi anatomía, y dejo aquí mi silencio.
Algún día voy a tener que aprender a perder, bien. Después de todo, pareciera que es lo único que hago.
jueves, 31 de mayo de 2012
Ronald
Es antinatural que el humor me cambie tan rápido.
El Big Mac mediano y el McFlurry Snickers que acabo de terminar son responsables solo en un 30%...
El Big Mac mediano y el McFlurry Snickers que acabo de terminar son responsables solo en un 30%...
miércoles, 30 de mayo de 2012
CBO
A lo largo del camino me he encontrado con muchos espejos, pero pocos tan exactos y tan acabados -aun antes de conocernos- como JD.
Hace exactamente una semana me pregunta cómo estoy, todo un ritual de solidaridad firmemente establecido en nuestra historia de identificación mutua. Lo sorprendo y me sorprendo contestando que estoy bien, y feliz, estoy feliz boludo; no lo puedo creer. Y a pesar de que en el transcurso de estos días las cosas cambian, la gente cambia, yo cambio, me doy cuenta que eso no cambia porque está arraigado en nada más que mi libertad -eso que a él todavía le falta-, en sentirme libre de la sombra del último año.
Sin embargo, no es suficiente. El lo sabe. Ana también, y no duda en repetírmelo. ¿No desconfiás de lo que llega sin dificultad y demasiado fácil? Perdón, pero deberías. Y ya aprendí, a la fuerza, a los golpes. Lo hago, lo expreso. A rogar que mi día siga tan bien como hasta ahora. Crucemos los dedos.
Pero JD sabe. Se ríe, amargo como nuestros mates, como la cerveza de aquel sábado extraño.
¡Sí,
claro! Y todavía tenes esperanzas de que personas como nosotros
tengamos un día ENTERO positivo... Jajaja, que ingenua... Y hasta me pide disculpas por ser realista, y me pide la fórmula para escapar de nosotros mismos, si es que en algún momento la encuentro, si algunos labios misericordiosos, alguna vez, quieren besarme la frente además de los labios (a kiss on the head wipes away misery, I kiss your head).
Pero JD sabe. Y yo no puedo evitar acordarme de él en esta tarde tan oscura, con una noche tan larga por delante.
Mejor me voy a ahogar frustraciones atrasadas con la hamburguesa mas grande y grasosa que McDonalds pueda ofrecerme.
lunes, 28 de mayo de 2012
Aniversario
Hoy hace un año de la primera vez que estuve con Lu. Si me preguntaban hace un mes, hubiera dicho que eso me iba a joder la vida. Que me iba a arruinar el día. Ja.
Tendrás razón, lo bueno de las amarguras recientes es que me permiten superar las anteriores.
(Yo, evidentemente, necesito una mujer que busque a alguien con capacidades diferentes, o que por lo menos las soporte; mi idiotez, por ejemplo)
E igualmente lo estoy pasando amargada, llorando por lo que fue y lo que no, y despotricando contra el amor (ese que defendí tantas veces).
Una mierda.
Claro
A buen entendedor, pocas palabras. O ninguna.
(Pero igual no estaba preparada para esta tristeza de lunes vacío)
Aprendí o intento aprender a no mendigar atención o respuestas, me dijo, y fue una cachetada bien puesta.
(Pero igual no estaba preparada para esta tristeza de lunes vacío)
Aprendí o intento aprender a no mendigar atención o respuestas, me dijo, y fue una cachetada bien puesta.
domingo, 27 de mayo de 2012
Yo no sé qué pasa con esta semana, vamos subiendo el nivel de extrañeza con una facilidad...
Editado: Fue. Yo me meto a bañar y que el mundo se arregle solo.
Editado II: Claro no entrega los sms que envié literalmente hace dos horas, no sé si mis mails llegan, L está en modalidad Marty y Dana en cualquier momento me manda a matar. Agreguémosle a mi ex y su actual novia, que me aman a tiempo completo, y la verdad que hoy debo haber batido todos los récords de hacer enojar tortas en un mismo día. Mínimo, deberían darme alguna clase de premio, medalla o diploma.
(Si alguien quiere agregarse a la lista, por favor hágalo sin cargo por medio de los comentarios)
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