(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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viernes, 3 de agosto de 2012

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Fuimos a ver The Dark Knight Rises. A los cinco minutos ya había recordado por qué amo tanto a Annie Hathaway (al punto de necesitar tweetearlo, Nothing screams "love me" louder than a mean woman with a killer smile) -y eso que amo a Michelle Pfeiffer, por ella y por Catwoman-. Cinco minutos después, mientras accedía a twitter, Paula me demolió a golpes para que viera que la pantalla se iluminaba con los hoyuelos de Joseph Gordon-Levitt. Otros quince minutos y me di cuenta que sigue sin importarme lo idiota que pueda ser Christian Bale, es lo más (ja, acabo de recordar que tuve esa foto en msn mucho tiempo). Cuarenta minutos más tarde, me enamoré perdidamente de Marion Cotillard.

Sí, la película es larga. Sí, a la hora y media las incongruencias revelan el argumento, y el final es predecible. Pero siempre que parece empezar a decaer, levanta. Todos los cabos se atan, nada queda suelto, y se respeta -mayormente- la historia de cada personaje. Abundan los guiños para quienes estén atentos, hay cameos de todo tipo, tamaño y color. Y cierran la trilogía, para que no se pueda bastardizar la saga al intentar seguir con lo mismo ad nauseaum. Así que mi voto es no negativo.  


Igualmente, lo mejor de la noche fueron las cuatro o cinco cuadras que caminamos hasta la parada de taxi. For what it's worth.

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