Hace poco releí algo que le escribí a mi papá. Él me enseñó que las cosas deben decirse en el momento indicado, en el lugar indicado, del modo indicado y a la persona indicada.
Tengo demasiadas cosas para decir, demasiadas cosas atragantadas, anudadas en el estómago y en la garganta. Había preparado un post con muchas de ellas, hasta que me di cuenta que no era la forma.
El último año se llevó demasiado de mí, tratemos de que quede algo. Aunque sea lo básico.
(Hoy extraño a mi hermana, y desearía que viviéramos en la misma ciudad. Eso jamás había pasado)

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