Ser agradecidos nos ayuda a ser personas más felices por ser conscientes de todo lo que los demás hacen por nosotros y -por lo tanto- de cuánto nos quieren. Crear la costumbre de decir gracias es importante, entonces, como primer paso y puntapié inicial, pues sentir la necesidad (aunque más no sea por sentido de la cortesía y la educación, por reflejo) de agradecer a todos por lo que hacen por nosotros nos obliga a estar atentos y desarrollar la capacidad de ver y apreciar el amor que nos demuestran los demás.
martes, 21 de agosto de 2012
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