(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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martes, 18 de septiembre de 2012

Shrunk

No hace mucho, charlando con wonderwall vía comentarios, mencioné cómo a pesar de mi histórica renuencia a la terapia poco a poco había cambiado mi postura, y siempre le insistí a mis amigas para que acudieran a profesionales. 
Lo que no mencioné fue la terrible burocracia con que uno choca ni bien toma la decisión que, como bien dijo Maga en su momento, viene motivada por algo que duele e insiste, y en algunos casos es de una necesidad desesperante. Atenderse de modo particular con honorarios de 120-200 pesos por consulta es prohibitivo. Las obras sociales requieren tres o cuatro pasos previos hasta que llegás al psicólogo que ellos eligen que te atienda (derivación del médico clínico, cita con el psicólogo admisor, luego derivación al psicólogo que te va a tratar, todo para tener que pagar la consulta igual y que te hagan un reintegro que vaya uno a saber cuánto tardará) y los planes de ciertos establecimientos privados son aun peores: la misma burocracia (psiquiatra admisor que te deriva al psicólogo que quiere si lo considera pertinente), pero con días fijos en que sacar turnos (solo los días 1 y 15 de cada mes, por ejemplo) para la quincena que sigue (es decir, si vas el día 1 -y tenés que ir personalmente, nada de por teléfono- con suerte -según la hora en que vayas- te dan turno para el 16; si trabajás y vas a la tarde por ahí, quizás, conseguís para el 30). 
¿Resultados? Bueno, dos personas -bipolares, una de ellas debidamente diagnosticada- que fueron a la cita con el admisor. Ambas tuvieron problemas con los turnos con el psicólogo y se negaron a volver al círculo burocrático: una no fue nunca a la consulta, la otra solo lo hizo a la fuerza después de un intento de suicidio fallido. 
¿La tercera? Yo, que estoy indignada.

EDITADO: Junto coraje, me digo que es una pavada y cuando cruzo a Fran, lo llamo. En los cinco segundos que me lleva explicarle la situación, casi me largo a llorar como una idiota. Espero cruzarme al viejito que vende carilinas por la calle, porque para terapia claramente voy a necesitar treinta millones de paquetes.
Ah, sí, Fran es un groso. Si no fuera el novio de una amiga y además yo no le quedara tan claramente por debajo, me caso.

2 comentarios:

wonderwall dijo...

La burocracia es una mierda, ofende e indigna. Pero pasa con todo el cuerpo médico, andá a pedir un turno para el nutricionista, te tienen un mes.

Yo tuve entrevista de admisión y a los diez días me atendió mi psicóloga. Si mi vida dependía del viejo amargado de la admisión, moría en el intento. Con mi psicóloga al principio tampoco me fue tan bien. Teníamos muy poca química, pero yo estaba tan hecha bolsa que seguí yendo. En un momento nos re peleamos, no fui más. Volví, hablamos, y hoy estamos teniendo buenas sesiones. Nunca es fácil empezar terapia, nunca es cómodo el precio, pero tenés que poner en la balanza si vos querés seguir repitiendo cosas que te hacen mal y ni siquiera sabés por qué, o pagar 500 pesos por mes y aprender a desconocerte. Nunca supe de los 3 o 4 pasos de la obra social, acá son 2, y sólo la admisión es personal. Dsp para el turno de la psico la llamás.

Mi consejo es que no caigas en un terapeuta de obra social. Mi consejo es que te busques un analista, si es posible que alguien lo conozca y te lo recomiende, mejor. Si no podés pagar lo que pide, planteaselo. Y a lo sumo, si no te baja la sesión, irás 1 vez cada 15 días, pero es mejor que no ir. Esperá 4 o 5 sesiones para descartarlo, lleva tiempo conocerse.
Y sino averiguá en un hospital público, tiene que haber un servicio terapéutico.
No te dejes cansar por algunas vueltas, es tu vida, Eu.

La bipolaridad es una forma de psicosis. Ojo con los diagnósticos. Es difícil definirlos en una sola entrevista.

Besote!

Eu dijo...

Me hiciste acordar a una de mis amigas... en la primera sesión pasó algo (no recuerdo qué, nunca me lo contó con detalles) que la hizo sentir mal y decidió no volver más. El día de la segunda sesión la psico la llamó para ver por qué no había ido, y como mi amiga era muy vergonzosa no se animó a contestarle la verdad y le dijo que se había dormido. Ni lerda ni perezosa, la psico la comprometió para el día siguiente. El resto es historia =P
Y sí, la burocracia se extiende a todo, pero en la medicina en particular no es lo mismo necesitar un médico clínico que un psicólogo, por oferta, por organización, etc. En fin. No, yo no me cuelgo con estas cosas... ya está, di las vueltas que tenía que dar, y listo. Y si no me cierra, veremos por otro lado. Sí, la salud mental no es algo en lo que andar ahorrando.
Tranqui, licenciada.

Eso sí, advierto (nada que ver con nada): ir por la vida (y por este blog) con un avatar de Natalie Portman es buscar roña u.u Jajajaja...

Beso!