(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Buds and Stems

A veces todavía la leo y me pregunto.

Muchas cosas.

Nunca hubiera funcionado; hubiera sucedido lo mismo que con el resto. Y me hubiera dado vuelta como una media. Yo no habría podido estar a la altura de las circunstancias; solamente sé querer, y ni siquiera bien. Siempre a los tumbos, de oído, improvisando y mal. A la larga (y a la corta), ella tuvo razón.

Pero a veces todavía la leo. Y ella, tan efímera y casi desconocida, no deja de ser el mayor argumento a mi favor, y en mi contra.

2 comentarios:

wonderwall dijo...

Siempre que escucho o leo "a la altura de las circunstancias", me pregunto cuánto deben medir, aproximadamente.
Y por qué tenemos que medir como las circunstancias. Imaginate que miden cinco metros. Sería horroroso medir cinco metros. Se puede crecer, de adentro. Y seguir viva ya es ganarle a las circunstancias. Porque si fuera por algunas circunstancias, ya nos hubiéramos matado hace rato varios, no?. Ya nos pisaron un par de veces las circunstancias, así que cinco metros miden seguro.

Saber querer es importante,
querer bien también. Es algo que se aprende, querer bien. Uno no nace queriendo. Uno no se quiere ni a sí mismo cuando llega al mundo.

Tranqui, Eu.
Ojalá ella pronto deje de ser un argumento, y puedas cambiar de historia.

Eu dijo...

El cambio de historia es inevitable, aunque más no sea por el cierre. Quizás el tema sea que en el medio se revuelve y se replantean todas las historias. No sé, pienso de más también, y no siempre bien (bien como adverbio de modo, referido a los procesos mentales y no al contenido de los pensamientos -?). En fin.
Tengo la idea, más bien la certeza, de que parte de aprender a querer (bien o mal, nivel básico) es aprender a dejarse querer. Y eso implica empezar a quererse un poquito (al menos como para considerarse pasible de ser querido).
Beso grande! =)