Ani me escribe tipo 2 p.m., y no olvida pedir disculpas por el mensaje (no importa, yo le devuelvo el favor cerca de la medianoche, y me hace compañía practicamente hasta que me duermo).
JD pide auxilio al mediodía, y sus disculpas llegan más de diez mensajes después (no las acepto, porque su desesperación es también mía y me llena los ojos de lágrimas).
Flor no pide disculpas porque sabe que no lo necesita; solo me cuenta que su martes pasado tuvo de todo, en particular declaraciones de quien no va a moverse un centímetro por ella y le estruja -y me estruja- el alma (mientras recuerdo que no hace mucho me dijo que yo no tenía otra opción más que moverme, porque mi corazón no iba a permitir nada más).
Leo la última entrada de L y me sorprende la crudeza de sus palabras referidas a esa de quien siempre habló con amor (lo que no me sorprende es el desenlace de este episodio en particular, igual al resto, igual al mío).
Orne me dice que por ahora las cosas vienen bien, pero que mejor le pregunte el 13 de agosto (no recuerdo qué hice ese día en particular, pero sí el frío que me heló la sangre el 24 de ese mismo mes, porque no estamos bien).
Ani me pide disculpas. Sé que te tengo podrida con el tema. Supongo que ya se va a pasar.
Sonrío y sacudo la cabeza, aunque no me pueda ver, porque sé cómo es estar de ese lado. Y, con algo de admiración sincera, escucho detrás mío al Jefe de Mantenimiento, mientras habla por teléfono con la morocha: Yo te puedo amar mucho, pero si me hacés sentir mal no tengo problema en meterte un boleo en el tujes y se acabó.
Sonrío y sacudo la cabeza, aunque no me pueda ver, porque sé cómo es estar de ese lado. Y, con algo de admiración sincera, escucho detrás mío al Jefe de Mantenimiento, mientras habla por teléfono con la morocha: Yo te puedo amar mucho, pero si me hacés sentir mal no tengo problema en meterte un boleo en el tujes y se acabó.

4 comentarios:
Al jefe de mantenimento cada día lo quiero más, arrancó en alza desde el primer día, porque te prestó el auto (y eso dice mucho) y porque siempre está al pie del cañon con vos pero ahora se fue al carajo...se esta convirtiendo en una bestia con sabiduría Es Lo Más..... Te banco a full!! Sa-be-lo.
En junio del año pasado, la novia lo dejó porque no sabía lo que quería. Fueron meses difíciles, yo estaba con mis propios quilombos y no tenía ganas de pasar horas y horas y horas hablando de la psiquis femenina, pero igual me senté ahí y le cebé mate mientras él se descargaba. Tres meses después, justo cuando Lu me cortó, más confundida que nunca, la morocha volvió. Volvió porque, quizás, de una u otra forma, todas vuelven; todas volvemos. Y él, a pesar de todo lo que había sufrido por ella -o quizás advertido por eso mismo- le aclaró exactamente esto último que escribí en el post. En ese momento pensé que él podía decirle eso porque simplemente no había llorado por ella lo suficiente. Después entendí que a la que le faltaba llorar lo suficiente era a mí.
No, no llores eu..., ya lo decía Lee Nicolás Tortón: Eso que llamamos belleza, reside unicamente en la sonrisa.
Nono, no lloro...simplemente me refería a que a veces es necesario eso, llegar al punto en que ya no querés más, en que te cansaste de pasarla mal, en que tu instinto de supervivencia se hace más fuerte porque es la única forma. No, yo no lloro, porque ya la sufrí demasiado. Y aunque eso no necesariamente es culpa de nadie, porque por más que uno sufra por alguien en particular a nadie se le puede reclamar por lo que no siente, sí es verdad que en esos casos uno tiene que hacer lo necesario para dejar de salir lastimado, si lastimado es lo único que salís.
Hay que quererse y cuidarse un poco más, porque nadie lo va a hacer por uno, ni siquiera quienes de hecho lo hacen: Lu jamás me dio razón para que yo pensara que había estado con alguien más, y sin embargo sigo siendo terriblemente insegura; ella puede ayudar o lastimar mucho, pero no puede salvarme de mí misma. Eso lo tengo que hacer yo, de eso se trata todo.
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