Pobre Orne, siempre que me llama, yo espero que sea otra mujer.
(¿Pobre Orne?)
jueves, 31 de mayo de 2012
Ronald
Es antinatural que el humor me cambie tan rápido.
El Big Mac mediano y el McFlurry Snickers que acabo de terminar son responsables solo en un 30%...
El Big Mac mediano y el McFlurry Snickers que acabo de terminar son responsables solo en un 30%...
miércoles, 30 de mayo de 2012
CBO
A lo largo del camino me he encontrado con muchos espejos, pero pocos tan exactos y tan acabados -aun antes de conocernos- como JD.
Hace exactamente una semana me pregunta cómo estoy, todo un ritual de solidaridad firmemente establecido en nuestra historia de identificación mutua. Lo sorprendo y me sorprendo contestando que estoy bien, y feliz, estoy feliz boludo; no lo puedo creer. Y a pesar de que en el transcurso de estos días las cosas cambian, la gente cambia, yo cambio, me doy cuenta que eso no cambia porque está arraigado en nada más que mi libertad -eso que a él todavía le falta-, en sentirme libre de la sombra del último año.
Sin embargo, no es suficiente. El lo sabe. Ana también, y no duda en repetírmelo. ¿No desconfiás de lo que llega sin dificultad y demasiado fácil? Perdón, pero deberías. Y ya aprendí, a la fuerza, a los golpes. Lo hago, lo expreso. A rogar que mi día siga tan bien como hasta ahora. Crucemos los dedos.
Pero JD sabe. Se ríe, amargo como nuestros mates, como la cerveza de aquel sábado extraño.
¡Sí,
claro! Y todavía tenes esperanzas de que personas como nosotros
tengamos un día ENTERO positivo... Jajaja, que ingenua... Y hasta me pide disculpas por ser realista, y me pide la fórmula para escapar de nosotros mismos, si es que en algún momento la encuentro, si algunos labios misericordiosos, alguna vez, quieren besarme la frente además de los labios (a kiss on the head wipes away misery, I kiss your head).
Pero JD sabe. Y yo no puedo evitar acordarme de él en esta tarde tan oscura, con una noche tan larga por delante.
Mejor me voy a ahogar frustraciones atrasadas con la hamburguesa mas grande y grasosa que McDonalds pueda ofrecerme.
martes, 29 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Aniversario
Hoy hace un año de la primera vez que estuve con Lu. Si me preguntaban hace un mes, hubiera dicho que eso me iba a joder la vida. Que me iba a arruinar el día. Ja.
Tendrás razón, lo bueno de las amarguras recientes es que me permiten superar las anteriores.
(Yo, evidentemente, necesito una mujer que busque a alguien con capacidades diferentes, o que por lo menos las soporte; mi idiotez, por ejemplo)
E igualmente lo estoy pasando amargada, llorando por lo que fue y lo que no, y despotricando contra el amor (ese que defendí tantas veces).
Una mierda.
Deusa
Cualquier religioso que quiera argumentar que Dios esta en contra de la homosexualidad solo tiene que venir y usar mi vida amorosa como ejemplo.
¿Alguien tiene un cilicio que le sobre?
Claro
A buen entendedor, pocas palabras. O ninguna.
(Pero igual no estaba preparada para esta tristeza de lunes vacío)
Aprendí o intento aprender a no mendigar atención o respuestas, me dijo, y fue una cachetada bien puesta.
(Pero igual no estaba preparada para esta tristeza de lunes vacío)
Aprendí o intento aprender a no mendigar atención o respuestas, me dijo, y fue una cachetada bien puesta.
domingo, 27 de mayo de 2012
Yo no sé qué pasa con esta semana, vamos subiendo el nivel de extrañeza con una facilidad...
Editado: Fue. Yo me meto a bañar y que el mundo se arregle solo.
Editado II: Claro no entrega los sms que envié literalmente hace dos horas, no sé si mis mails llegan, L está en modalidad Marty y Dana en cualquier momento me manda a matar. Agreguémosle a mi ex y su actual novia, que me aman a tiempo completo, y la verdad que hoy debo haber batido todos los récords de hacer enojar tortas en un mismo día. Mínimo, deberían darme alguna clase de premio, medalla o diploma.
(Si alguien quiere agregarse a la lista, por favor hágalo sin cargo por medio de los comentarios)
Otra tormenta de granizo
El año pasado, quizás a raíz de tantas idas y venidas con esta Revolución de Mayo, descubrí que no puedo pelear, verbalmente. Puedo ser dura al decir algunas cosas; puedo ser sincericida y puedo también dejar de echarle azúcar al mate y pasarte la verdad -la que yo percibo, el mundo mediado por mi cerebro, diría Sydney Lamb- al natural; que las cosas sean sin anestesia, pero siempre desde lo bien intencionado, desde la comunicación, el diálogo, la negociación. De chica, y no tan chica, recuerdo haber pensado que lo peor que me podía suceder era lastimar a alguien, con o sin intención, y siempre hice la segunda milla por intentar evitarlo (no por buena, quizás, sino por egoísta -porque yo no hubiera soportado ser quien lastime-).
Así es como me callo, a veces. No por pasiva, sino porque reconozco que es inútil hacer sentir mal a una persona que ya se siente mal, que hay momentos en que las razones no hacen entrar en razón. Y sin embargo, con esta actitud, estas ganas de evitar el conflicto, pareciera que lo único que termino generando en las personas es que se sientan mal, consigo mismos y conmigo.
Y Flor me mira y me dice que en este momento no puede darse el lujo de sentirse tan mal, y yo pienso que no se murió nadie, que tampoco es tan grave, pero me permito victimizarme y pensar que lo que dice está bien, que la autopreservación es necesaria, que además dije que la iba a cuidar y por eso guardo todo bien adentro, pero que a final de cuentas nunca nadie piensa en cómo me siento yo, en qué quiero yo, en cómo me afecta a mí -nadie piensa en dejar de sentirse mal por herir, sanando(me)-. Por supuesto, si no me cuido yo no me va a cuidar nadie, y no debería esperar ninguna clase de contemplación por parte del resto del mundo, pero en cierta forma no dejo de asistir a esta despersonalización de mi ser que resulta, indirectamente, de algo tan natural como necesitar la otredad del prójimo (¿qué se hace cuando el otro, tan necesario, no tiene en cuenta que sos, que vos también sos?).
Pensé que mayo se iba a redimir conmigo, pero aparentemente esa no es una opción. Posición huevito para enfrentarse a los reveses del mundo.
Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla. Cada uno es responsable de lo que ha domesticado.
Books and Cleverness
Ser buena gente no te gana nada, vol. XXXI:
Lo jodido de tener un blog un día como hoy es que se juntan dominguicidio con sincericidio y la combinación resultante es netamente explosiva.
Y Florcha que se quedó con mi tequila en la casa...
Estoy buscando una esperanza,
O algo que perdí de mí.
Yo no sabía que esta noche iba a terminar así.
O algo que perdí de mí.
Yo no sabía que esta noche iba a terminar así.
viernes, 25 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
The Apprentice
Hace dos años y medio que no estoy en situación de alumna. Hace poco más de ocho que no tomo clases que no sean de algo en lo que sé que soy buena.
(Sí, tengo un poco de miedo)
lunes, 21 de mayo de 2012
Limón y sal
La misma noche que hablé con Lu por última vez hice una cita con Flor para juntarnos con el Sr. José Cuervo en su casa. «Celebremos», le dije, sin saber muy bien a qué me refería, pero con ganas de dejar atrás el último año.
(Asqueada, esa es la palabra; estaba asqueada de mí, pero sobre todo -por primera vez- de Ella)
El encuentro, que iba a ser de carácter hermético (las indignidades hay que vivirlas en privado, la humillación tiene vida propia), terminó siendo poco menos que una reunión social -con transmisión en vivo vía Twitter incluida-. Y a medida que la noche avanzaba, y me acostumbraba cada vez más al olor a alcohol etílico del Sol Azteca, nos fuimos aflojando. Me enteré de exactamente cuánto barro había estado tragando todo este tiempo (bueno, siempre hay lugar para más, no lo dudo), pero no me sorprendió: ya había quedado claro hacía un par de días.
Entonces comenzamos a hablar. A la gente como yo el alcohol no le afecta demasiado; camino con el corazón en vitrina y, para bien o para mal, pienso y siento todo lo que digo. Mi recurso de autodefensa es una conciencia tranquila, llena de buenas intenciones. No me escondo, no me sale; todo lo contrario (quizás por eso me gustó tanto Captain America, aunque Billy Evans no me inspire ni un poquito). Pero hay gente que necesita hacerlo (quizás sean más inteligentes que yo, con seguridad) y el alcohol actúa como desinhibidor. Así es como terminé teniendo una de las conversaciones más extrañas (y más maravillosas) de mi vida, mientras en mi cabeza resonaba Lisa Loeb con la misma claridad de siempre: you try to tell me that I'm clever / but that won't take me anyhow, or anywhere, with you. Y ante la epifanía, la enunciación:
-Ser buena persona no te gana nada. Nadie quiere estar con una «buena persona». No me malentiendan; yo no digo que necesariamente busquemos a propósito a la gente jodida, pero si pregunto qué clase de personas les resultan atractivas, o cómo es la persona ideal para ustedes, nadie me va a decir: «Morocho, ojos verdes, buena persona». Ahora nos parece que lo damos por sentado, pero la verdad es que ni lo consideramos.
Sin embargo, entre los murmullos generales de aprobación, la mano de Florcha zumbando en el aire fue como un cachetazo propinado a tiempo.
-Yo sí- dijo, sin ningún tipo de ironía.
La miré y pensé en todas las veces que la había visto sonreír al hablar de Leo, su novio; en sus «¡yo con este me caso!» totalmente honestos que desafían los 20 años de los dos, en su felicidad inempañable, y me sentí una idiota.
El episodio se repitió en mi cabeza una y otra vez, más allá de la resaca y de las semanas que siguieron, con la horrible sensación de estar errándole a la vida, de ser la misma clase de persona que compadezco. Y quizás haya sido ese sentimiento lo que me cambió; empecé a ver las cosas de modo un poco diferente, y un día me di cuenta que lo que antes me parecía deseable ahora se quedaba corto, era insuficiente.
No hace mucho intenté explicarle a alguien mi duda respecto a si existe la gente mala. Por supuesto que hay gente que hace cosas malas, que actúa mal, que es mal intencionada... pero a mí me cuesta despersonalizarla lo suficiente como para catalogarlos como «mala gente»; no logro no verlos como enfermos, víctimas de su pasado, de una patología, o de ambas. No logro sentir más que lástima por ellos.
(Soy una hija de puta, pero no soy mala persona, me dijo la última vez que fuimos nosotras, y la dejé besarme, y la besé entre las lágrimas -suyas, suyas- y la amé un poco más que antes, sin darme cuenta que eso no hacía ninguna diferencia, como siempre)
Pues bien, supongo que he madurado, porque ya dejó de bastarme esa cualidad de «no mala persona», o de «buena conmigo». Dejó de darme lo mismo. Dejó de ser secundario, un agregado, un corolario.
El golpe que no duele aunque lastima
Puede que la noche del sábado haya soñado que iba a ver a Flopa Minimal (a quienes vi el 2 de diciembre, y me cambiaron la vida) y terminaba estando con Florencia Lestani. Después de tamaña confesión, diré que estoy esperando con ansias que vengan a presentar La piedra en el aire (debo haber estado entre las diez primeras personas en contestar para participar del concierto vaquero), disco que se puede bajar legalmente acá. Solo porque son unos genios.
(Todas las canciones son geniales, aunque por alguna razón yo siempre termino enganchada, enroscada, con todo lo que tiene que ver con Manza Esaín -Feriado, en este caso, pero también Dejadez y No más-)
Y ya que estamos en tema, felicidad es eso que se siente mientras vas por la RN 226, esquivando autos a toda velocidad (pero de modo muy seguro, eh) y escuchando / cantando a voz de cuello Todo lo que ya no sirve.
La yapa, un chicle que de chicle no tiene nada...
...hacé el lugar que haga falta
en vez de armarte una valija de viajero
para llevar lo que vale menos que su peso...
martes, 15 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Recs
Una semana después de hablar con Franco (siete días de insomnio y llanto desconsolado, siete días de no comer, siete días de El Principito y August and Everything After), Pía decidió que yo necesitaba distraerme con una peli y me pasó -para que mirara sola en casa- He's Just Not That Into You.
Hace un mes y medio, L decidió que yo necesitaba ver [más] películas de género y me obligó a bajar The Truth About Jane.
Claramente, son dos sádicas hijas de puta.
También son de lo mejor que me ha pasado en la vida.
domingo, 13 de mayo de 2012
Cupcake, pt. III
Estar con Lu fue, ahora puedo admitir, producto de un error de cálculo. La última vez que la vi y fuimos nosotras (luego peleamos dos veces y nos ignoramos otras tantas más) me dijo entre lágrimas que lo nuestro había sido la primera vez que algo se le salía de control; que jamás empezaba una relación sin tener la certeza de que no iba a durar, pero que conmigo algo había salido mal. Yo sabía que te pasaba algo en serio, pero no me importo y seguí.
Empezar a estar con ella me representó un dilema ético, moral y religioso. Involucrarme con alguien del trabajo estaba decididamente mal y fue un obstáculo autoimpuesto mucho mayor que el que se tratara de una mujer, pero siempre fui fiel creyente en las palabras de Churchill: You will make all kinds of mistakes; but as long as you are generous and true, and also fierce, you cannot hurt the world or even seriously distress her. Tampoco quería estar con ella porque -he aquí el segundo error de cálculo, esta vez de mi parte- tenía la estúpida impresión de que ella estaba muy enganchada conmigo, y yo no quería usarla como un mero medio de experimentación. Era una situación imposible, porque tampoco hubiera estado con ella si no me hubiera hecho sentir que quería estar conmigo a pesar de todo y todos -incluso de mí misma-, pero yo no sabía si podía darle algo siquiera similar. La tristeza desgarradora que sentí la primera noche que dormí sola después de haber estado con ella me dejó también sin esa objeción. Sin embargo, tenía bien en claro que las cuestiones religiosas no desaparecerían, y fue por eso que desde el primer momento decidí hablar al respecto con mi líder espiritual. Nunca tuve la intención de pedir un permiso que sabría que no obtendría, sino de enfrentar mi responsabilidad por los convenios que había hecho y roto.
Fue así que, exactamente una semana después de estar con Lu por primera vez, me encontré en la oficina de esta persona, sin saber bien qué quería hacer con mi vida. Había pasado veintiocho años aprendiendo, creyendo, enseñando y sintiendo, sintiendo, cada una de las palabras que se me habían enseñado, y no estaba preparada para dejar eso de lado. Entre sollozos le conté a este hombre, que podría haber sido mi padre (que podría haber sido mi suegro, pero esa es otra historia), todo lo que había sucedido en la semana anterior. Me miró, lleno de afecto fraternal, y me preguntó qué quería hacer al respecto. Y yo pensé en Lu, en la manera que me sonreía, en cómo me miraba; en su mano en mi mejilla, mis labios sobre el tatuaje de su espalda, nuestras piernas entrelazadas.
Le dije que no podía entender por qué estaba tan mal que alguien, ella, me quisiera así.
Por supuesto, después todo resultó ser un sencillo error de cálculo. Pero, al pensar en ello, recuerdo lo que yo sentía al ver caer su pelo hacia el costado al estar encima mío; la revolución en la boca del estómago, el fuego en el pecho al verla dormir. Sentir que el mundo era un lugar mejor simplemente por eso. Entonces entiendo qué es lo complicado: no pasa por reproducir el sentimiento -sé que con la reciprocidad que faltó en esa ocasión, las cosas pueden ser mucho mejores-.
Mi problema es encontrar alguien que pueda sentir por mí lo que yo sentía por ella.
viernes, 11 de mayo de 2012
Past Tense
Hablemos de gente que sabe lo que dice:
...crazy has places to hide in
Deeper than saying goodbye
lunes, 7 de mayo de 2012
O.o
Yo soy rara, y decididamente sociópata, pero hay personas que me superan ampliamente.
Y yo me las cruzo a todas.
viernes, 4 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Tomo II
Vos estás para estar con alguien bien.
A veces las cosas vienen de quien menos las esperamos. A veces las palabras más lindas, más dulces, más claras, vienen de alguien a quien recién conocés, que es un poco vos, pero no. A veces vienen de la persona que te acaba de preguntar –medio en broma, medio en serio- si te vas a llevar eso que le es más preciado que cualquier otra cosa. A veces quien se supone que debería resentirte te regala un poco de paz en una tarde de otoño.
Entonces, me río un poquito más. Me creo que vivo en un terrón de azúcar de un café de la calle Medrano, o que me quedé en el volumen perdido de mi Whitman, que algún día conseguirá el dueño de ese puesto en la feria de libros usados de plaza Italia; tirito un poquito en una esquina de Neuquén o bostezo en un futón siete pisos arriba de la avenida Moreno. Y la luz es tan fuerte que no hay lugar para sombras, y sale el sol en plena noche porteña.
Come, September.
So come, pick me up: I’ve landed.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

