(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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viernes, 15 de junio de 2012

Venganza

A pesar de que sé muy poco acerca de la vida del lobo estepario, tengo, sin embargo, gran fundamento para creer que fue educado por padres y maestros amantes, pero severos y muy religiosos, en aquel sentido que hace del "quebranto de la voluntad" la base de la educación. Ahora bien, esta destrucción de la personalidad y quebranto de la voluntad no dieron resultado en este discípulo; para ello era él demasiado fuerte y duro, demasiado altivo y espiritual. En lugar de destruir su personalidad, sólo consiguieron enseñarlo a odiarse a sí mismo. Contra sí, contra ese objeto inocente y noble, dirigió toda su vida el genio de su fantasía, la fuerza toda de su capacidad de pensamiento. Pues en esto, y a pesar de todo, tenía un sentido eminentemente cristiano y mártir, ya que toda causticidad, toda crítica, toda malicia y odio de que era capaz lo desataba ante todo y en primer término, contra su propia persona. Por lo que se refería a los demás, a cuantos lo rodeaban, no dejaba de hacer constantemente los intentos más heroicos y serios para quererlos, para hacerles justicia, para no causarles daño, pues el "ama a tu prójimo" lo tenía tan hondamente inculcado como el odio a sí mismo. Y de este modo, fue toda su vida una prueba de que sin amor de la propia persona es también imposible el amor al prójimo, de que el odio de un mismo es exactamente igual, y a fin de cuentas produce el mismo horrible aislamiento y la misma desesperación, que el egoísmo más rabioso.

-Herman Hesse, El lobo estepario.

6 comentarios:

Dan dijo...

No podemos dar lo que no tenemos. y en el árbol de manzanas, crecen solamente manzanas. Si queremos, peras, tenemos que ir a buscarlas a otra parte...

Eu dijo...

El problema es, en esos casos, cómo reconocer las peras y si de tan acostumbrados a las manzanas el cambio de fruta podrá satisfacer el hambre...
(En teoría sí, pero bueno, sería genial en algún momento tener la experiencia empírica)

Dan dijo...

El problema es, que a veces nos obsesionamos con las manzanas. (Manzanas! manzanas! manzanas! Como si fuéramos zombies, pero en vez de cerebros, queremos manzanas!!!)
No es costumbre, es obsesión. Las manzanas ya nos dan asco, de sólo verlas nos hacen vomitar, pero seguimos queriendo manzanas!
Una pera no es una manzana, con eso es suficiente para reconocerla -al menos como diferente-. Después hay que darle un mordisco y ver si nos gusta. Pero en principio, para el obsesivo, cualquier cosa es mejor que una manzana.
(Me hacés pensar y me sube la fiebre. Jajaja!)

Eu dijo...

Yo diria que para el obsesivo cualquier cosa es mas saludable que una manzana, pero el tema es que lo quiera. Las manzanas le repugnaran mucho, pero hay quien las prefiere por malo conocido.
Creo que antes que a los obsesivos, prefiero a los zombies. A ellos no me daria culpa golpearlos =P

Dan dijo...

Yo tengo una última reflexión sobre este tema: ¿Y si nos ponemos una verdulería? Necesito un socio. ¿Te gusta la idea?. Jajaja!

Eu dijo...

Jajajaja "Fruteria Herman: atendida por sus propios dueños"... Con degustacion de frutas incluida, para que cada uno elija la que mejor le venga!