(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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jueves, 21 de junio de 2012

Guest Writing

 Siempre sentí que Lu y yo éramos parte de la misma moneda; caras opuestas, complementarias, correlativas, consecutivas, contradictorias... un caos, intrínsecamente interrelacionado, como partes de rompecabezas diferentes que aun así se ajustan perfectamente, o piezas del mismo rompecabezas cuyo dibujo no coincide. Somos las peores dos personas para estar en una relación, le escribí una vez, y se lo tomó tan a pecho que menos de cuarenta y ocho horas después me echó de su vida (ella me echó mucho antes, o mucho después, o quizás fui yo misma la que se echó, pero ninguna de las dos lo supo entonces; tampoco supimos que sería del todo y para siempre). Sin embargo me busca, nos buscamos, porque no nos entendemos. Porque, de la misma escena, las dos vemos cosas completamente diferentes. O completamente iguales, pero invertidas de algún modo.
Sin darse cuenta, se fue desvaneciendo. Huyó del mundo que le causaba dolor, pánico, angustia. Su mundo seguía de color gris, pero estaba ella sola, ella y su amigo, ella y su espíritu, ella y su alma, solas. Levantó la cabeza, irguió el cuerpo y se dispuso a beber agua de aquella brillante fuente que apareció frente a sus ojos. Hundió las manos en el agua, las llenó de líquido, las acercó a su boca y bebió. Nada parecía más perfecto, nada parecía más fugaz. Más, necesitaba más, un poco más. Hundió, ahora no las manos, sí su cuerpo en la fuente; se hundió, bebió, se desvaneció una vez más.
-Alma, -despertó- ¿dónde estás? -oyó pasos que se acercaban a ella.- Alma, vas a llegar tarde al trabajo, levantate.
La huida no le garantizaba consuelo; más de una vez sus propios sueños la habían traicionado. Su mundo había dado un vuelco tan grande que ni siquiera allí recuperaba el brillo.
Le costó incorporarse. Quiso moverse con soltura, pero apenas pudo dar un par de pasos titubeantes: la esquiva fuente parecía alejarse cada vez más. Sintió una puntada en el pecho, que le recorrió el brazo izquierdo hasta dormirle los dedos de esa mano. Se esforzó; el sonido del agua le pareció alegre, de algún modo, y pensó que quizásquizásquizás... llegó y al sumergir las manos le sorprendió el sentimiento de surrealismo; ella no estaba allí. Intentó beber, pero el líquido se le escurría entre los dedos, una y otra vez. Insistió, diez, veinte, lo que le parecieron mil veces; decidió doblar la apuesta y metió la cabeza. El agua le besó los labios, dulce y fresca, por un breve instante. Luego, de algún modo, burló cruelmente su sed, pero ya no importaba: la había probado, y esas pocas gotas no eran suficientes. No podía vivir de esos breves segundos de felicidad. Necesitaba sentirla correr dentro suyo.
Sin embargo, sin importar cuantas veces intentara sumergir nuevamente la cabeza, el agua parecía esquivarla. Se sintió presa del pánico; intentó retenerla con las manos, nuevamente sin éxito. La puntada se hizo más aguda. Miró el centro de la fuente: se veía profundo, lo suficiente como para permitirle beber, lo suficiente como para ser peligroso. La desesperación no le dejó medir el riesgo y se zambullió sin más miramientos. Su último pensamiento -ya al hundirse- fue que el agua le resultaba salada y amarga como las lágrimas de desconsuelo que había derramado hasta hacía solo unos segundos.
De repente, oyó pasos que se acercaban a ella. Alma intentó dormirse, pero no pudo.

2 comentarios:

dsp dijo...

Vos sos acuario, ella virgo no? Me identifica mucho, que loco.
Me resulta un poco triste o (quizás y solo es un decir) decepcionante leer que una relación no funcione entre dos mujeres. A lógica las relaciones heterosexuales siempre se espera que en algún momento falle, o se rompa o sea equívoca. Sin embargo en este poquito tiempo, asemejé los vínculos entre mujeres lo mas cercano al amor y la perfección de éste. (Equivocada, otra vez. O no tanto, depende de donde lo mires.) Y concuerdo mucho con aquella entrada tuya que hablaba de cómo no preferir a las mujeres.
Supongo que esto por lo que estás pasando es solo una etapa de malas vibras o algo por el estilo. Me alegraría (el alma) leer un "Y fueron felices para siempre" de una historia como ésta. Aunque no coman perdices.

Eu dijo...

Sí! Cuándo dije que ella es virgo? Me tuve que poner a sacar cuentas, jajaja.
A mí, lamentablemente, me pasa al revés. Me pasa que conozco muchas parejas hetero que se aman y "fueron felices para siempre". Mis viejos, mi hermano y mi cuñada, mis abuelos. Muchos amigos. Pero no conozco ni una relación gay saludable y duradera. Eso es lo que me planteo todos los días, si no estaré persiguiendo un imposible. Y sin embargo, con Lu nunca dudé la posibilidad de ser feliz, porque lo fui, instantáneamente (porque cuando quiere es un sol conmigo, porque le pedí que escribiera algo para mí, que yo lo editaba, y esto fue lo que salió).
Yo no sé si es solo una etapa. Mi naturaleza derrotista me dice que no, pero bueno. Solo espero que, si ella es la persona para mí, no le caiga la ficha en el último momento posible, porque ahí sí que me destrozaría el alma. Mientras, crucemos los dedos por un "felices para siempre" en la historia de alguna otra amiga.
(O, simplemente, para que esta finalmente se cierre, de una vez por todas)