Este blog nació en 2008 como mi manera de paliar un [muy] mal momento, nunca fue mi intención atraer lectores ni mucho menos. Sin embargo, soy una convencida de que quien escribe lo hace para que alguien lea, aunque no sepa quién; aunque quizás nunca sepa quien (como una botella al mar, dice mi metáfora ganadora).
Nunca me preocupó, entonces, la cantidad de personas que podía llegar a pasar por acá, aunque son todos ustedes muy bienvenidos y se los invita a leer y comentar donde mejor les parezca. Tampoco me preocupó demasiado permanecer en el anonimato, el uso de seudónimos y otras cuestiones orientadas a desviar la atención de mi vida fuera de la red; a Ana le crispaba un poco los nervios que mi nombre apareciera clarito clarito en el único facebook que tengo (donde están, por ejemplo, mis viejos) y en mi cuenta de twitter, que a sabiendas ubiqué a la derecha, como quien no quiere la cosa. Precisamente con Ana surgió el tema de las estadísticas, y aunque me sonreí con la precisión de los datos que ella manejaba, me causó algo de curiosidad.
Hoy, por alguna razón -aburrimiento, necesidad de una excusa para evadir las mil cosas que tengo para hacer-, me puse a investigar Google Analytics. No logré hacer que anduviera, pero por alguna razón sí se activó el monitoreo en tiempo real: justo en el mismo momento en que dos personas de Mar del Plata, la ciudad en que vivo, se disponían a navegar por este blog. Miré la pantalla. Consideré que quizás una de esas personas fuera yo misma. De todos modos, había alguien más del otro lado, en este lado. Me dio, no sé. ¿Impresión? Miedo seguro que no. Pensé en las posibilidades, malas conocidas, buenos por conocer y argumentos que todavía no me cierran. No me molesta, para nada, son las reglas del juego... pero justo hoy, este hecho tocó un punto álgido de los últimos tres días.
Quiero escribir sobre mi fin de semana, y no puedo. Yo proceso al escribir, y no puedo.
(Sí, consciente o inconscientemente empecé a filtrar un poco, y no sé si tiene mucho sentido un espacio de catarsis donde no te podés expresar)

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