Llegar e irme a la hora que quiera, usar la ropa que se me antoje, atender o no el teléfono, encerrarme en mi oficina, traer a ella a quien desee, tomar mate cuando tenga ganas, salir las veces que necesite por el período de tiempo que quiera, escuchar música a todo volumen; entrar todos los días por la puerta del frente, pero sentirme cómoda solo al saludar a las chicas de limpieza.
ESO es consciencia de clase.

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