(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cuentos Urbanos

El colectivo de la medianoche debería tener al menos su propia serie televisiva.
Salí de lo de Jime en busca de la parada del 571, fundada en indicaciones vagas. Luego de 20 minutos de espera, finalmente llegó y subí con mi mejor sonrisa de "realmente no sé si ESA era la parada, pero gracias por frenar". El colectivo estaba bastante lleno a pesar de la hora, así que me ubiqué en el segundo asiento individual sin dejar de notar que la señora que se encontraba sentada detrás me miraba feo. Bastante. Decidí no prestarle atención, porque 1) ponerme a mirarla fijo con cara de pocos amigos, como ella estaba haciendo conmigo, me pareció de mala educación, y 2) en realidad no podía hacer otra cosa.
Diez minutos después, desde el ringtone de un celular, un muchacho de dudosa reputación me avisabe en un inglés sospechoso que sabía que yo lo deseaba. Me gusta esa canción, confieso haber buscado el video en YouTube, pero como ringtone... no. La cuestión hubiera quedado ahí, en una mera diferencia en apreciación musical, si la señora no se hubiera empeñado en mantener la conversación al lado de mi oído.
- ¿Te conozco? - Preguntó, y no pude evitar seguir escuchando. - ¿Vos me llamaste hace un rato? Voy un poco tarde, me estoy arreglando.
Pausa prudencial.
- Estoy yendo para ahí, esperame en la esquina de Tucumán y Gascón... - y más me interesó la conversación, porque la Baticueva 2008 se encontraba a sólo una cuadra de allí. Pensé en todo lo que había vivido en ese lugar, y el recuerdo de un personaje fugaz de una madrugada de junio comenzó a rondarme la cabeza. El colectivo dobló en Buenos Aires y aceleró. Rogué que la conversación terminara antes de que la mujer tuviera que bajarse; no faltaba mucho.
- Esperame ahí, - repitió - si querés hacer algo vamos a tu casa o sino a un hotel, más tranqui.
Sonreí, incrédula. Cuatro cuadras después, justo en la esquina del cotillón, se paró e hizo señas al chofer para que se detuviera. La miré: llevaba el mismo pantalón que yo, y zapatillas muy parecidas a las mías. Casi me dio pena verla irse.
Debería haberle mandado saludos a María Celeste.
Una celebración que se convierte en una fiesta improvisada.
El sol en la cara que me despierta.
Galletitas de jengibre y un arbolito de Navidad blanco.
Un abrazo inesperado (y quizás algún día sepamos por qué éstos sólo vienen con el cansancio, y por qué me gustan tanto cuando otros me provocan rechazo).
Llegar a casa.
El agua caliente contra la piel.
El olor a rosas del jabón.

Me siento en el sillón la cama de Flor a leer poesía mediocre e inédita del siglo XXI (lo que nunca), y me doy cuenta. Me falta el gato, siempre hay cosas que podrían ser mejores.
(Vos podrías estar durmiendo en la otra cama. Yo podría ser capaz de individualizarte)
Pero en este momento, no tengo tiempos. No hay preocupaciones, no hay obligaciones. No hay fechas límites con las que cumplir, ni exámenes que dar. Soy feliz.

Recuerdo a mi abuela: necesito conseguir un hombre que me mantenga =P

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Last Flowers Till The Hospital

Entrada #7: Hace una semana que el sol se apagó. Extraño sentir su calor en la cara, y aun su presencia cuando me sentaba a la sombra. Extraño los sonidos de la mañana y la tranquilidad de la tarde. Extraño los atardeceres, y los amaneceres, y la anticipación con que los esperaba. Sigo esperando, por hábito, costumbre y una cierta tendencia masoquista que seguramente termine siendo mi ruina. Probablemente sea mi obstinación la que hace que, al intentar buscar recuerdos felices que me infundan ánimo, sólo vengan a mi mente aquellos que acontecieron bajo el sol, como si toda mi vida hubiera transcurrido pura y exclusivamente allí. Es tonto pensarlo, pero lo que más extraño es la forma en que me encandilaba cuando intentaba mirarlo directamente.

Entrada #6: Hoy encontré una linterna que funcionaba. Tenerla entre mis manos me reconfortó, al menos de forma momentánea; no logró disipar las tinieblas ni siquiera un milímetro. La última vez que dormí me soñé en un campo de rosas blancas, de cara al sol que brillaba incandescente hasta quemarme, consumirme. No me importó.

Entrada #5: Siento como si hubiera recorrido una distancia inmensa, aunque no hay forma de saberlo. También el espacio se desdibuja en este estado. Hoy percibí el dulce olor de las flores del jardín en que solía pasar las tardes de verano. Me dió nauseas, no consuelo; sin el sol, están condenadas a una muerte segura. Ni siquiera puedo quedarme con ellas a esperar que eso pase: no sé dónde se encuentran, en realidad, y no puedo tocarlas; probablemente podría pasar el resto de mi vida buscándolas infructuosamente. Es difícil evitar pensar que eso, al menos, tendría algo de sentido.

Entrada #4: He empezado a considerar que mi situación puede ser más permanente de lo que pensaba, si no tomo cartas en el asunto. Pasé el día meditando el próximo paso y decidí que quizás este fenómeno sea algo local; mañana partiré con destino incierto. Intentaré guiar mis pasos por caminos conocidos, según lo que recuerdo, pero no hay forma de saber a dónde llegaré. Viajar así es peligroso, pero no creo que haya mucha opción.

Entrada #3: Todas las luces que encuentro parecen estar quemadas. Ya se hace difícil medir el tiempo; sólo hay una tenue claridad en lo que solía ser el día. De todas formas, ésto no puede durar mucho. Sigue haciendo calor, la temperatura no ha bajado ni una centésima. Traté de dormir... ¿Qué más se puede hacer mientras se espera en la oscuridad? Igualmente, no he tenido mucho éxito.

Entrada #2: Me desperté pensando que ésto seguramente es pasajero, y probablemente sea ajeno a mí. Me senté con el rostro hacia el cielo, y me tapé los ojos, esperando al menos claridad al descubrirlos. Quizás se requiera más tiempo.

Entrada #1: Hoy le disparé al sol que me encandilaba, que me abrasaba. Lo único que logré, fue quedarme ciega.
Diciembre 2009.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cosas que duelen (aunque sólo por hoy):

- Las cartulinas verdes
- La esquina de Buenos Aires y Rivadavia
- La nieve
- Entender
- Esper*

Cosas que sanan:

- Las vacaciones ajenas
- Los mensajes en la bandeja de entrada de Facebook
- Las conversaciones por chat inesperadas
- Los mails que uno nunca esperó que llegaran

jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Someday we may / See each other and look the other way
But I'll love you just the same

And if you hate your life / Just remember there used to be a time
When we could not feel a thing

In my heart is a hunger / I will never give away
Just try and stop from going under / 'till the dawn of judgment day
Living at the speed of light / And burning your love on the way
(Burning your love away)

Joseph Arthur, "Speed of Light".-

martes, 8 de diciembre de 2009

(500) Days of Summer + Cloverfield + Atonement

Hace 13 millones de años que no veo pelis en serio. Bajé "500 Days..." porque me quedé con ganas de verla en el Festival de Cine, y esa misma noche enganché dos más que hacía tiempo me causaban curiosidad. Estoy con las viñetas, así que los comentarios van en lista:

1) Atonement (Expiación, deseo y pecado): De esta lista, fue la última que ví, y a la que más ganas le tenía (cosa del alto perfil, vió?). Keira Knightley está linda, pero cada vez llama menos la atención, y la verdad no sé qué le ven a James McAvoy. Igual deben ser buenos actores, porque me compraron con la trama y hasta casi les creo como pareja. Me gustó mucho la idea del final, aunque la puesta en práctica me dejó medio descolocada (si Cinecanal hubiera tenido propagandas, hubiera dudado que seguía viendo la misma película). Bien, pero nada Oscar-worthy, aunque venimos premiando cada cosa...!

2) Cloverfield: La tercera vez que la ví finalmente la entendí y me gustó. Bien Manu por la recomendación, mal MeliCapalbo por bardearmela la primera vez que la vimos (que para ser honesta, no le estaba prestando ni cinco de atención). Mike Vogel me gusta =D (/comentario 100% superficial). No sé qué onda con el nombre, igual.

3) (500) Days of Summer: Bueno, a pesar de que Zooey Deschanel me parece bastante bastante desabrida como protagonista femenina (prefiero a Emily, aunque tampoco me resulta fascinante), debo admitir que esta peli ya me tenía ganada desde el vamos. Lo genial es que a medida que pasaron los minutos no me decepcionó =) He aquí los puntos a favor más importantes:

- Joseph-Gordon Levitt: Por alguna razón, me encantan las películas que hace este chico (pensar que me caía mal!! O.o). No sé muy bien por qué, porque cuando me pongo a pensar sólo puedo listar "Ten Things I Hate About You" (en la que definitivamente NO era mi personaje favorito) y "Brick" (que alquilé por él, así que), que son pocas para sentar un precedente. Sin embargo, me encanta. Acá IMDB me dice que también me gustó en "The Juror", con Demi Moore (era muuuuy chiquito) y un par de capítulos de series copadas (que no cuentan), así que igual. Por ahí son los hoyuelos. O que, de hecho, sabe actuar. Cualquiera de las dos razones.

- Cortina musical de Regina Spektor!: La primera sorpresa agradable, totalmente apropiada. "They'll name a city after us / and later say it's all our fault" canta a voz de cuello, y nunca con tanta razón. "Rumaging for answers in the paaaaageeeees..." (video ;D)

- Música de The Smiths: El avance de la peli lo anunciaba ya, pero bueno. No deja de ser lindo. La música los unió! (¿Sabía tu novia que escuchamos Morrissey?? Jejeje...).

- El formato de la narración: Y aunque a muchos les aburra, les confunda o simplemente no les guste, amo las películas que no siguen un orden cronológico. A lá "Memento", si quieren, cuanto más mezcla, mejor.

- El título <3: Sí, cárguenme todo lo que quieran, pero el título es el gancho, y este me encanta (claro, puede tener que ver con un par de historias cortas que me encantaron tituladas "Three Days of Rain" y "Seven Days in August").

- No es una historia de amor!!!: =D + IVA.com, sólo porque me encantan las pelis engañadoras (véase "The Village" <3).

Soy fácil de conformar, ya sé.

Tránsito Lento

1) Que los argentinos conducimos de forma bastante desordenada (por decir algo amable), no es novedad. Que el tránsito marplatense haya sido una de las cosas que me horrorizó hace casi dos años, no es una sorpresa. "Es porque está lleno de porteños", explicó Maga en aquel entonces, pero ya no estoy tan segura. Tampoco estoy tan segura que la pericia con que conducimos sea el problema.

Boulevard Marítimo y Belgrano. Me apuro para llegar a Rivadavia y así cruzar, porque voy llegando tarde a dar clase (o trabajar, o lo que sea que depare la mañana -- llego tarde a lo de La Señora *inserte música de Mirtha Legrand*) cuando escucho una explosión. Claro, le sigue una frenada y rápidamente me doy cuenta de que el ruido en realidad fue un golpe: VW Golf rojo vs. auto verde oscuro no identificado. El rojo sale marcha atrás por calle Buenos Aires y da una vuelta en U hasta estacionarse bien junto a la esquina.

El resto es historia, la misma de siempre. Conductor enardecido que se baja a patotear para sacarse el susto de encima, peatones que se acercan de todos los rincones, tránsito completamente detenido. Camino por delante de dos policías que observan atentamente. "Voy a llamar..." comienza a decir uno de ellos, hasta que su compañero (más grande, más experimentado) lo interrumpe. "¿A dónde vas a llamar?", se le ríe, incrédulo. Cruzo la calle porque no tengo otra opción, mientras la gente se agolpa. No parece haber nadie herido, al menos, pero dudo que la mujer que maneja el Golf tenga ganas de bajarse del auto; creo que está un poco mareada. Cuando llego a la otra vereda noto una parejita sentada en el Havanna (¿o es un Balcarce?) de la esquina: él señalando inequívocamente hacia el lugar de los hechos, mientras explica el desarrollo de los acontecimientos.

Me río y pienso que los argentinos somos opinólogos por naturaleza, justo a tiempo para escuchar la consabida. "¿Quién tuvo la culpa?" Ni me doy vuelta, sé que va dirigida a la máxima autoridad en estas cuestiones: el diariero.

2) Yo hago el esfuerzo, hago todo el esfuerzo, pero juro que todavía no sé para qué sirven las Ferias del Libro. Hoy, último día aquí en Mardel. El año pasado, en un acto de arrojo, fuimos con las chicas (sí, con las chicas, en una tarde que siempre recordaré porque después de varias idas y venidas terminé acarreando bolsas a lo de Errozarena tías) y no le ví nada de especial, pero 2009 venía con el auspicio de Mercau y García Losada, que compraron mucho la semana pasada.

El primer intento fue el oooootro domingo, cuando fuimos a ver (y nos quedamos con las ganas) Bang Bang You're Dead al Teatro Auditorium. Nada del otro mundo, pero a decir verdad yo estaba apurada por ir a lo de Pía, así que hoy decidí darle una oportunidad en serio. Fuí. Sola. Motu propio. Y me recorrí todo. ¿El veredicto? Libros buenos = pocos = precios altos = fuera de alcance = estrechez mental = pueblo dominado. Es decir, a la tercera mesa que vi colmada de libros de autoayuda a 2 x $10, casi muero de náuseas. Había cosas interesantes, sí, pero a precios ridículos, privativos. ¿La verdad? Me indigné.

La aritmética del diablo, diría Jane Yolen (y sí, tengo ganas de agregar algo como que cada dictador explota y extermina a su pueblo de la forma que puede y tiene a mano, pero bue...).

viernes, 4 de diciembre de 2009

Modelo para armar

Amar.

Ya he repetido hasta el hartazgo que no soy una persona que extrañe a, bueno, personas. Nunca comprendí bien por qué, pero siempre me fue más fácil apegarme a lugares; quizás éstos se me hayan hecho más constantes, más fieles, más merecedores de mi nostalgia. Quizás uno comienza a extrañar a las personas cuando siente que ha logrado apartar un lugar para sí dentro del corazón de ellas. Uno extraña en función de aquello a lo que se arraiga. Quizás mi arraigo es en función de aquello que siento como propio. Mi lugar, mi querencia.

Y quizás este sentimiento particular tenga que ver con la pertenencia, y todo lo que ello implica. Al fin y al cabo, uno siente que pertenece en aquellos lugares donde está más a gusto. Quizás, entonces, uno no extrañe el lugar, ni la persona, sino el sentimiento que lo embarga en presencia de uno o de otro. Y si en verdad los sentimientos son parte de lo que nos conforma y caracteriza como seres particulares, entonces lo que extrañamos no es más que a nosotros mismos.

Partir.

Todo lo que dejamos, todo lo que se va, todos los que se van, se quedan con algo nuestro. Parte de nosotros, que se separa del resto y que por eso extrañamos. Sólo basta que medie la distancia, sea cual fuere su naturaleza, sea cual fuere su dimensión. Morir es, en resumidas cuentas, la exaltación de la distancia, pero no más que ello; la distancia, sin embargo, tampoco es menos. Cada despedida se lleva algo de nosotros, con cada despedida muere una parte nuestra, a la que extrañamos.
Con cada reencuentro, entonces, revivimos un poco. Y la idea del reencuentro, esa esperanza (consciente o no), esa idea, es la que alimenta la nostalgia, y se alimenta de ella. ¿Cómo si no arriesgarnos al abismo insoslayable que representaría abrir nuestros corazones? La distancia inminente es una de las pocas certezas con que contamos todos aquellos que osamos tener algo de lo que podemos ser separados.

Temer.

La esperanza, sin embargo, puede ser el más cruel de los sentimientos, puesto que aun si la reunión es tan ineludible como la distancia, la verdad es que nunca es completa. Todos cambiamos, inevitablemente. Somos rompecabezas dinámicos, esperando que al momento del reencuentro los bordes de la pieza que falta no hayan cambiado lo suficiente como para que ésta no quepa. A veces rehusamos la posibilidad que esto suceda, lo cual sólo hace peor el golpe de la realidad. A veces nos aferramos a lo poco o mucho que nos queda, esperando no tener que descubrir que nuestras piezas han quedado obsoletas, rogando que sigan siendo parte del todo que una vez fuimos. Solos, o junto a quienes ya no están.

A veces la consciencia de esta realidad nos paraliza. Y hay esquinas por las que no nos atrevemos a pasar, y hay máscaras que cambian pero son una sola, la única, y hasta intentamos minimizar el efecto cortando los bordes que coinciden con las piezas que se han ido, para así hacer lugar a nuevas piezas. Nos apuramos por llenar ese hueco con partes foráneas de bordes duros que a menudo lastiman en la fricción. Intentamos simplificarnos hasta quedar reducidos a un collage irreconocible de partes escogidas al azar, de procedencia dudosa y duración momentanea. Terminamos poniendo distancia entre nuestras propias partes, sin necesidad alguna. Huimos del resto, y de nosotros mismos.

Partir.

Sin embargo, existe quizás otra alternativa. No engañarnos, pero desafiarnos a nosotros mismos y a nuestros miedos. Exponerse. Lograr ese sentimiento. Nutrirlo. Ganar. Perder. Extrañar, esperar. Morir. Revivir. Y al descubrir que nuestros bordes ya no coinciden con los del otro, pulir. Ambos. Cambiar, pero juntos.

Amar. Temer. Partir. Amar, temer partir. Temer amar, partir. Temer, amar partir. Temer, partir, amar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

XXI - Le Petit Prince, Antoine de Saint-Exupéry

-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vió nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
(...)
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear vínculos... "
-¿Crear vínculos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para tí único en el mundo (...) Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de tí. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
(...)
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo el principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zorro-. He ganado a causa del color del trigo.
(...)
-Adiós -le dijo [el principito].
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.

sábado, 17 de octubre de 2009

Fragmented

Sometimes, sometimes, I just want you gone; out of my life forever. Sometimes, I doubt that'd be a change.

(Please do not let me go.)

martes, 13 de octubre de 2009

Suficiente

La historia es terriblemente simple: chico conoce a chica, chica conoce mejor amigo del chico, mejor amigo del chico se enamora de la chica, chica se casa con chico. Simple jamás implica fácil.

Love, Actually es una de esas películas que tiene diez millones de cosas por las que no debería gustarme, pero hay dos o tres escenas que me ganaron, y ya no hay nada que hacerle. Mi favorita es ésta, y claro que no tiene directamente que ver con los méritos artísticos.

La escena cierra con el personaje de Mark diciendo simplemente "Enough. Enough now", y a pesar de haber leído uno y mil comentarios que se referían a ese como el momento en el que Mark decide seguir adelante con su vida, para mí tiene más que ver con el conocerse a uno mismo. En lo que a mí respecta, esa escena no es intrínsecamente un final sino un comienzo trunco. Y "Enough. Enough now" no es más que un reconocimiento de ello... una autolimitación, no sin un dejo de reivindicación, porque ya se han cruzado los límites de lo aceptable y rara vez controlamos las consecuencias de nuestros actos.

No me interesa filosofar en cuanto al amor, la amistad, y las extrañas formas en que ambas parecen chocarse, mezclarse, contradecirse y estorbarse a veces. Tampoco me interesa hacer juicios de valor, demasiadas cosas me nublan la vista. El punto, supongo, es que creo que hay cosas que pueden evitarse; es lo que Mark hace. Y eso, en sí mismo, es la mayor muestra de amistad, amor, generosidad, sacrificio y sí, quizás, estupidez. Pero sólo quizás.

Otra versión de Judas.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La vida te despeina

Hay veces que uno se encuentra con proyectos copados. Esos que te hacen acordar a todas las veces que soñaste hacer algo pero ni lo intentaste porque te pareció muy loco, o muy lejos de tus posibilidades. Esos que cuando los ves te das cuenta que están hechos a pulmón, por gente como uno pero más inteligente que uno: los que se dieron cuenta de que lo único que hacía falta eran ganas. Esos que te hacen decir qué copado estaría poder...

Me pasó hace dos semanas en el Golden, cuando en lo único que podía pensar era en la Fender de Rory, y en hacer armonías con Sho sobre alguna pista de karaoke (ya ni me acuerdo qué canciones)...

Y me pasó recién, googleando a Elliott Smith, encontré Encerrados Afuera y fui feliz. Blog sobre música y pelis, radio copada, de todo. Después fui a la página principal (sí, la del link) y no entendí nada: el local de la foto está en Tandil.

LPM, qué copado estaría poder...

sábado, 12 de septiembre de 2009

Shhh...

[Después de que pasamos la noche haciendo "actos de bondad altruistas", te dejé en tu auto y dije "hoy hiciste feliz a alguien". Lo que quise decir es "hoy me hiciste feliz"]

[Si pudiera vivir de nuevo toda mi vida, sabiendo lo que ahora sé, haría todo exactamente igual... inclusive aquellas cosas que no salieron bien. Todo me llevó a VOS y vos LO VALÉS!]

¿Qué es un secreto? ¿Es algo que ocultamos intencionalmente por diferentes medios, o simplemente algo que no hemos tenido oportunidad de revelar? ¿Ambos? ¿Ninguno?

No me considero una persona de secretos; no hay nada que nadie sepa, aunque tampoco hay alguien que sepa todo de mí. Sin embargo, sí hay cosas que he pensado, que creo y siento, que jamás he mencionado. Quizás no he sentido la necesidad, quizás no he tenido la oportunidad, quizás no he sentido la necesidad y tenido la oportunidad con la persona adecuada.

[Me enamoré de vos la noche en que me salvaste la vida]

Pero a veces "la persona adecuada" no es necesaria. No soy una persona demasiado sociable, y estoy segura de que más de una vez he parecido inaccesible, tajante y hasta hostil, cuando no ha sido mi intención. Rory solía decirme que heredé la mirada de hielo de mamá (quizás el problema sea que nunca me dí cuenta que mamá tenía una "mirada de hielo", y es por ello que también ignoraba que la había heredado), y en más de una ocasión he tenido que disculparme - o al menos aclarar - por alguna frase que no salió con el tono de voz más amable. Sin embargo, a pesar de todo esto, a menudo me encuentro en el papel de confidente de personas que apenas conozco.

[Dejé que mi mejor amigo se fuera a la guerra sin decirle que estaba enamorada de él, porque tenía demasiado miedo a que no volviera]

No me quejo; lo reconozco como un privilegio, uno que en realidad poco tiene que ver conmigo. Creo firmemente que mis habilidades sociales son sumamente deficientes, por lo que dudo que este fenómeno se deba a algún tipo de feromona tranquilizadora que exude (=P). Tampoco pienso que tenga que ver directamente con la confiabilidad, puesto que cuando uno no conoce a alguien, no puede evaluar de manera eficiente si esa persona es confiable o no (a mi entender la confianza es, en cierto punto, un acto de fe... pero ese es otro tema).

[Tengo 26 años. No sé andar en bicicleta y ahora me da demasiada vergüenza como para aprender]

La cuestión es más visceral, creo. A veces, simplemente, necesitamos hablar. Es como una especie de corolario por oposición a eso de que decir las cosas en voz alta las hace más reales: a veces, decir las cosas (desahogarnos, sacarnos el peso de encima) hace que éstas desaparezcan. Esto implica una ausencia de consecuencias que sólo es posible si el oyente es un completo desconocido.

[Me enamoré de dos hombres... y no estoy casada con el mejor de ellos]

Así es como yo misma he terminado estacionada en calles mal iluminadas, hablando de cosas aún más oscuras que la noche. Así es también como empiezan las historias, en baños sucios de fiestas ajenas, cuando la tristeza te baja las defensas. Quizás sea este sentimiento de soledad que invade a más de uno subido a la vorágine de la vida moderna (el exceso de depresión que a menudo nos somete, diría algún sms tan trasnochado como acertado) lo que nos dirige: la necesidad de sentir que lo que nos pasa importa, de sentirnos escuchados.

[Quiero volver y visitar su tumba. Luego quiero visitar al conductor alcoholizado, y preguntarle si al final hizo con su vida algo que valga la pena]

Los completos desconocidos nos aseguran eso, ya sea por misericordia, lástima o simple morbo. La razón es completamente irrelevante; el anonimato también garantiza inofensividad. Y en muchos casos, la conducta se torna patológica y nos convertimos en una especie de “divulgadores seriales” que van por la vida gritando sus secretos a perfectos desconocidos, hasta que ellos se nos vuelven familiares y sentimos la necesidad de correr, ocultarnos... buscar alguien más, alguien en quien no necesitemos confiar.

[Suenan campanas de boda.
La próxima persona que me pregunte cuando me caso va a recibir un puñetazo en la nariz! Sólo tengo 24 años!!!]

Es cierto que no todos reaccionamos de la misma forma ante las mismas situaciones, los mismos estímulos, pero creo sinceramente que la necesidad de expresar determinadas cosas es universal. ¿Qué otra cosa es escribir una canción, sino permitirnos susurrar o gritar nuestros más profundos sentimientos? Toda forma de arte lleva parte del artista, no puede disociarse; es su expresión. Es su forma de expresarse ante completos extraños, con total impunidad.

[Cuando me quedé a cuidarte la casa, encontré tus remedios en la heladera y los busqué en internet. No sabía que eras VIH-positivo. Lloré todo el día]

¿Y qué queda para el resto de las personas, meros mortales? ¿Aquellos encerrados en nuestras pequeñas ciudades, en nuestras pequeñas vidas, con nuestro pequeño círculo social que nos parece ineludible? ¿O, sencillamente, aquellos demasiado asustados por la falta de anonimato como para hallar alguien lo suficientemente desconocido que sea su confidente?

[Pensé que el divorcio era la respuesta... Ahora que estamos divorciados, no soy más feliz]

Internet pareciera un espacio hecho a medida de todos, y Post Secrets no deja de ser una respuesta a todas estas interrogantes. Es, también, una extensión del Papá Noel que nos regala la posibilidad de ser nosotros en el completo anonimato, en tres pasos sencillos: diseñar una tarjeta postal, escribir lo que necesitamos decir, y enviarla. Podemos diseñar lo que queramos, escribir lo que se nos ocurra, enviarla por donde más nos guste. Nada nos limita.

Descubrí el concepto por accidente hace algunos años ya (no me cansaré de repetirlo: todo lo que necesito saber de la vida lo aprendí, de una u otra forma, gracias a la televisión =P), y me fascinó (luego vino el video de “Dirty Little Secret”, de The All-American Rejects). Las postales son a veces demasiado crudas o grotescas, pero nunca dejan de ser honestas. Y a veces... bueno, a pesar de todo lo dicho, a veces escuchar ayuda más que hablar. Aunque seamos perfectos desconocidos.

[Si hubiera sabido que era el fin, ¿hubiera hecho algo de forma diferente?]

jueves, 3 de septiembre de 2009

Karma Police

She starts taking Tae Kwon Do classes when she is eight, and she loves it. She feels light, and strong, and invincible. She puts her heart on it, but doesn’t really practice much other than flying kicks: she doesn’t want to accidentally hurt anyone, and ultimately, she doesn’t need it. After all, she’s a natural at everything she quits.

She starts taking Karate classes when she is sixteen, a bit too old for her taste. Some things are the same; the only thing you are supposed to do when someone wants to start a fight is run, that is always the golden rule. They also teach her how to fall, a lesson in “rolling with the punches” of the sort, so that she won’t get hurt in any case – never mind that the blonde Sensei will spend the rest of the week trying to trip her to the ground without any success.

(He will trip her ten years later and she will regret forcing him to reveal his feelings for her best friend, but that’s a different story and none of them know it yet – he never will)

The rest of the class is spent with the brunette Sensei taking turns at having one-on-one fights with every new student, level testing. She has thrown a few kicks here and a couple of punches there when he cuts the fight short and chastises her, but she doesn’t understand – she has been taught to never hit her opponent’s back. She nods as she stands corrected, but eventually stops going to class. After all, she figures that if she can’t stay loyal to what she learned so many years ago, there is no use in learning this new stuff anyway.

When the time comes neither three of them run, but they all take different paths. The brunette rebels and the blonde stands, as they both cry like babies. Not her, though. She just rolls with the punches. And she never stops falling.
Sept. 1, 2009.

jueves, 20 de agosto de 2009

No Vacancy

Empty bus stations. Empty parks, empty shores, empty buildings. Empty streets, in empty nights, in empty lives, where you can see one or two drunken marionettes and the ocassional petty thief assaulting the ocassional payphone.
All of this I know and feel comfortable in.
Perhaps the only reason walls choke me is because I am the the only one who is supposed to be here, now. Full capacity means crowded. Perhaps I am already one too many.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Galaad

"Sanar" es un verbo conflictivo.

Hace casi dos años me vi en la profunda necesidad de ayudar a una amiga. No era la primera vez que veía a alguien sumido en la completa desesperanza, pero sí era la primera vez que sentía que podía hacer algo al respecto. El problema era qué.

Luego de mucho tiempo de ensayar charlas existenciales y planes descabezados, caí en la cuenta de que todo lo que yo pudiera hacer sería poco si los muchos momentos de soledad seguían siendo la tortura que representaban. Llegué a la conclusión de que era necesario algo de ayuda extra, algo que permaneciera cuando yo no pudiera estar (o cuando se me acabara el crédito del celular, jeje).

Mi primer impulso fue regalarle una copia de "El Principito", de Antoine de Saint-Exupery. Por alguna razón (por Rory, con toda seguridad) ese libro ya se había convertido en una especie de símbolo de amistad en mi cabeza, y lo consideré apropiado hasta que me di cuenta que mi amiga odiaba leer. Pensé entonces en qué otras cosas que pudieran hacerle bien, pensé en que teníamos en común el amor por la música, así que decidí regalarle "August and Everything After", de Counting Crows. El plan hubiera funcionado a la perfección si hubiera podido conseguir una copia original del álbum, que ya no se produce y hay que importar.

Sin embargo, esos dos elementos ("El Principito" y "August and Everything After") quedaron casi inexplicablemente ligados en mi cabeza, como una especie de receta mágica para el alma herida. Y es raro, porque no creo que haya forma de leer el libro de Saint-Exupery sin llorar, y las letras de Adam Duritz son muchas veces tan certeras como dolorosas. La explicación quizás esté en las contradicciones de un verbo como sanar, que a veces requiere padecer el más profundo de los dolores. Después de todo, cuando los huesos sueldan mal hay que romperlos, cuando el tejido muere hay que quitarlo, para que las heridas cierren hay que limpiarlas.

Hoy releí "El Principito" mientras escuchaba por tercera vez en menos de doce horas éste álbum descomunal (voy por la sexta). Por primera vez se me ocurrió que la redacción no es brillante y la narración tiene momentos de arrogancia totalmente injustificados. Es, claramente, un libro para quien se acerque con corazón sencillo: el crítico podrá despedazarlo fácilmente desde la técnica y la lengua, pero jamás podrá percibir aquello que lo hace especial. No sé cuándo llegó a mis manos, pero sí sé cómo: mamá me regaló el ejemplar que tengo en la biblioteca, y las únicas veces que me he separado de él ha sido porque alguien lo necesitaba más que yo.

La historia es simple y las metáforas podrán ser imprecisas, pero para mí el mensaje es claro y golpea con fuerza. Odio los clichés y aquí se puede caer en miles de ellos fácilmente; frases armadas y repetidas hasta el cansancio. Sin embargo, en los momentos difíciles, cuando nada parece tener sentido, me es útil recordar que finalmente "gano, por el color del trigo"1.

Algo similar ocurre con el disco, lanzado a principios de los '90. La banda no marcó un hito, no inventó un nuevo estilo musical, no revolucionó la industria a gran escala. Y quizás ese sea el mayor mérito del álbum: no es pretencioso, no exagera. No hay instrumentos extraños, acordes innovadores, letras que llamen a la crítica social, ni nada que se le parezca. Todo es sencillo, y por eso es complejo: no hay nada más difícil que expresar sentimientos con claridad y agudeza.

Eso es August and Everything After: sonido limpio, verdades simples. Cada canción golpea y hace sangrar, de una u otra forma; todas limpian, todas purifican. El conjunto funciona como un todo y los hilos que unen son a veces tangibles. En más de una ocasión las imágenes son demasiado vívidas y uno termina susurrando "Shhh, I know, it's only in my head" mientras cierra los ojos...

"Mr. Jones" es definitivamente el track conocido, pero cada canción tiene momentos memorables que varían de acuerdo al oyente y la situación. "I wanna be Bob Dylan", canta Adam, y me parece injusto tirar una comparación con el viejo, pero escucharlo es arriesgarse a descubrir que hay algo adentro que duele, y mucho. "It's 4:30 A.M. on a Tuesday, it doesn't get much worse than this... In beds in little rooms in buildings in the middle of these lives which are completely meaningless..." dice "Perfect Blue Buildings", y lo raro de todo esto es que esa misma lírica que te desgarra desde adentro se combina magistralmente con la música que no permite que el sufrimiento sea vano. Es reconocer la realidad para asumirla, pedir ayuda, cambiarla.

"Anna Begins" es quizás el momento cumbre de la paradoja. Es muy probable que la primera vez que escuché la canción no me haya gustado, pero se ha convertido en mi canción de amor favorita. La música es tan representativa de la letra, de la historia que juntas cuentan, que es perfecta.

En éste momento estoy escuchando el álbum por séptima vez en veinticuatro horas. Podría hacer un post citando mis partes favoritas de cada canción, pero acabo de darme cuenta que es casi imposible. ¿Cómo explicar lo que siento cada vez que escucho "She's been dying, and I've been drinking" en "Rain King"? Mucho de lo realmente significativo cobra otro sentido cuando se lo escucha... las armonías de "Sullivan Street", el bajo de "Ghost Train", la mandolina en "Omaha"...

Hay sonidos y letras más complejas, más ricas, más crudas, más viscerales... Pero cuando dudo de mí misma y me siento realmente miserable, por alguna razón siempre termino preguntándome "three thousand five hundred miles away, but what would you change if you could?"

Después de todo, he ganado por el color del trigo.

martes, 4 de agosto de 2009

October 2nd, 2007

Media docena de opciones: el genio, el bueno, el músico, el médico, el amigo del amigo, el desconocido.
Nada.
Tengo las manos llenas de nada; los dientes apretados, el pecho dolorido, la sonrisa fija, los ojos cansados. Lo que agota no es el viaje sino el no poder disfrutarlo.
Equivoco las señales del camino, el mapa se desdibuja. Las ideas claras escasean y las palabras claras golpean. La próxima vez quizás diga que no necesito que me expliquen, sólo que me entiendan. Aun así estaré mintiendo.
El sabor amargo en mi boca es familiar, no tiene que ver con él. Las caras son diferentes, pero es más de lo mismo. Nos ofrecemos a intercambiar lugares inutilmente; eso ya ha sucedido. Tu vida es la mía, ahora, mi deseo ha sido concedido: finalmente te comprendo.

Escapo.

lunes, 3 de agosto de 2009

This Side

Es karma, me dijo ella.

¿Cómo resentir a una persona por las mismas razones por las que se la ama?

Hoy crecí. Mi argumento para quejarme (porque según mamá, siempre me tengo que estar quejando de algo) es que quizás podría haber crecido más. Podría haber volado. Podría haber dejado de ser yo, o quizás podría haber sido yo por completo. Nunca lo sabremos.

Vos tendrías que estar en mi lugar, y yo en el tuyo. Sería mejor, ¿no?... Hmm... No, ¿no? Es karma...

Pero no. El día que lo conocí, Dani me dijo que creía que todos tenemos menos de lo que nos merecemos, y fuimos amigos. ¿Cómo explicar esto, si no? De todas las personas que hubieran podido quedar en el medio de este accidente ferroviario que todos vieron venir desde el principio, a la única que hubiera eximido es a ella. Y no lo hice. Fui egoísta, porque hubiera sido fácil odiar a cualquier otra persona, pero yo no puedo darme el lujo de odiar. Fui egoísta, porque sabía que ella iba a estar, que nunca podría odiarla, y cerré los ojos y me odié por hacerlo. A mí misma, pero a nadie más.

¿Cómo resentir a alguien por hacer exactamente lo mismo que uno hubiera hecho en ese lugar? ¿Cómo no asentir cuando uno está de acuerdo, aun en detrimento de sí mismo?

Hoy crecí. Fui más allá de lo que me creía capaz. Me desafié a mí misma, perdí y gané. Tuve razón, como siempre en estas ocasiones, cuando hubiera preferido morir equivocada. Lloré de dolor, físico. Y después me reí, nos reímos juntas. Porque no se puede llorar demasiado cuando no hay culpables, ni víctimas, ni victimarios.

Somos, al fin, la conjunción de tantas personas, elementos y circunstancias... y es tan fácil preguntarse qué hubiera sucedido si tan sólo una de esas variables fuera diferente... A menudo pienso en todas las oportunidades de no estar aquí que se presentaron por el camino, pero es un ejercicio inútil. Somos, estamos. Y cuando pienso en la remera que se descosió diez minutos antes de salir hacia el casamiento, y lo cerca que estuve de no ir a buscar el auto, en la UCA y no CAECE, en Patricio, en los veranos sin sol, en la fotocopia de Análisis de Discurso, en los platos que hubo que secar, en el router del vecino, en la guía de la persiana... Haría las cosas de forma diferente; pero si es el precio que hay que pagar, lo pagaría una y otra vez.

Y no es porque entienda, porque no. No entiendo, de hecho. No entiendo por qué, ni por qué ahora, o así... No entiendo el juego, ni las reglas, ni los jugadores... ni siquiera mi rol. Las convenciones me escapan, la lógica me elude. Sin embargo, hoy estuve del lado de adentro. Y aunque hubiera preferido que todo fuera diferente, al menos jugué.

Hoy fui amiga, y es más de lo que jamás pensé poder ser.

viernes, 17 de julio de 2009

Trabajo de Investigación :O

Lea el siguiente párrafo y responda en castellano las consignas que aparecen a continuación. Añada todo comentario que considere conveniente. Tenga en cuenta que sus respuestas no serán evaluadas académicamente, por lo que no hay una única respuesta correcta ni respuestas incorrectas. Es importante que cuando se le indique utilice lo más posible sus propias palabras.
The mental features discoursed of as the analytical, are, in themselves, but little susceptible of analysis. We appreciate them only in their effects. We know of them, among other things, that they are always to their possessor, when inordinately possessed, a source of the liveliest enjoyment. As the strong man exults in his physical ability, delighting in such exercises as call his muscles into action, so glories the analyst in that moral activity which disentangles. He derives pleasure from even the most trivial occupations bringing his talent into play. He is fond of enigmas, of conundrums, of hieroglyphics; exhibiting in his solutions of each a degree of acumen which appears to the ordinary apprehension præternatural. His results, brought about by the very soul and essence of method, have, in truth, the whole air of intuition.
1. Describa con sus propias palabras la idea principal del texto.

2. Enumere textualmente (es decir, en inglés) no más de tres conceptos que identifique como centrales. En caso de ser necesario, justifique.

3. Si este párrafo que acaba de leer fuera la introducción a un cuento, tomándolo como punto de partida, ¿qué tipo de relato esperaría encontrar? Mencione género, tema y toda característica que crea conveniente. Justifique.

jueves, 4 de junio de 2009

Play Crack the Sky

Pocas veces estamos en verdad solos. Rara vez nos sentimos realmente acompañados.

Hoy me dediqué a quemar puentes, quizás porque de forma insconsciente considero que si tengo que sentirme sola entonces prefiero que no sea una ilusión (y así no lastimar a los que están y ocasionalmente no puedo ver).

Día atípico éste: todos aquellos con quienes estuve me demostraron el alcance de su amistad, su afecto. De una forma u otra, no me quedó ni uno por descepcionar.
They call them rogues, they travel fast and alone
one-hundred-foot faces of God's good ocean gone wrong
what they call love is a risk, and you always get hit out of nowhere
by some wave and end up on your own

This is the end... (que nadie piense que me fue fácil)

domingo, 10 de mayo de 2009

Tesalónica, 1964

Es interesante ver cómo escribir (bah, esto) se me ha dado solamente cuando estoy emocionalmente... complicada. Quizás sea por eso que hace ya unos días que quería hacer un post, para contrarrestar. No es que esté complicada... o no complicada. Ultimamente paso por todos los estados en unas pocas horas, pero supongo que estoy en uno de esos momentos en los que intento ser fuerte o estar bien por aquellos que no lo están... creo que eso explica muchas cosas en cuanto a mí... como por qué me enojo tanto cuando alguien tiene un problema y no viene conmigo o cuando alguien no le pone pilas ni siquiera por el resto (léase "mí").

En fin, hace días que vengo rara... hace días raros, en realidad. Vengo pensando mucho en una película genial, "Bang Bang You're Dead", y la obra teatral del mismo nombre. Hay toda una parte en la que varios de los personajes (que están muertos) empiezan a enumerar la forma en que ha cambiado su realidad... "I'll never see all I wanted to see... I'll never be all I wanted to be... I'll never know all I wanted to know..." y pensándolo ahora no es de extrañar que la primera vez que leí 1964, de Borges ("Ya no seré feliz. Tal vez no importa") me haya pegado de la forma en que lo hizo.

Hace algún tiempo me tropecé con Tesalónica, y supongo que en el momento tampoco entendí por qué ese sentimiento de "aaaaah... eeeeeso!" que me agarra generalmente cuando leo a Borges o Sábato o Wilde, pero indudablemente tiene que ver con todo:
He sido en función de lastimarme. Es tan triste ver a mi sombra retirarse por las
escaleras y por los mapas. Y los lugares que nunca veré. Y los tiempos que no viviré. El
exotismo saturado de la misma ciudad la misma gente la misma lluvia aplastándote los
sentidos.
Extraño la multiplicidad de personalidades que me caracterizó siempre.
Cavándome a mi misma hasta los huesos y no encontrándolos. Acciones cotidianas: El
escrutinio hasta el inconsciente para la seguridad del sistema, negar la existencia de uno
mismo tres veces al día, sumando la paleontología actual.
Extraño los libros que nunca leeré y mi presencia cuando hago hipótesis sobre mi misma.
Extraño todo lo que no veré nunca. Sobre todo Tesalónica.
Extraño los puentes edificios catedrales puertas ventanas remeras triciclos peines gritos
perros ranas ornitorrincos bebidas,
Extraño las velas encriptadas y las arcadas góticas.
Extraño extrañar, también.

Soy en función de lastimarme. Extraño mi depresión cuando no está.
Que venga --- la espero con la luz apagada.

Correspondencia de Julio de 2008 llena de declaraciones sobre cómo ya nunca seremos quiénes alguna vez fuimos. ¿Lo fuimos? No hace mucho me pregunté si realmente yo había cambiado algo, y supongo que sola me respondí el viernes, en circunstancias en las que antes hubiera escrito cinco hojas sólo diciendo nada, todo.
Ya no extraño. O me extraño, pero ni siquiera. Me persiguen fantasmas propios y ajenos de suposiciones e hipótesis varias. Y creo que me perdí en el medio, desgarrándome entre las distintas variaciones del verbo estar.
Quizás hubieramos preferido que no. Pero nadie dice que lo que viene no pueda ser infinitamente mejor.

sábado, 28 de marzo de 2009

Peter Gabriel y El Existencialismo Amateur Barato De Los Sábados Por La Noche


El 20 de Junio de 2008 fue una fecha especial. Bah, creo que fue 20, porque en realidad lo importante no es la fecha sino lo que sucedió. Ese día fuimos a ver a Dios Los Cría en GAP, después de mes y medio de "depresión" importante (va entre comillas porque todavía la dudo).

El show fue increíble. La banda soporte, Río de Lava, era bastante buena (el sonido obviamente una porquería, como es requisito para todas las bandas soporte del mundo) y el lugar se llenó. Salté, grité, bailé hasta el hartazgo, y no se muy bien qué (quizás el desgaste, quizás las endorfinas por la actividad, quizás el "basta de mariconeadas" del Pato después de 'Todavía No') me hizo un click en la cabeza. Fue, a fin de cuentas, una especie de cachetazo existencial que resultó necesario para que me tragara el orgullo y pidiera la ayuda que necesitaba (gracias Martín).

Esto de los recitales, conciertos, shows en vivo, entonces, tiene siempre para mi una cuota de life-altering -- probablemente porque las ocasiones son contadas, pero siempre porque todo es personal para mí, entonces entran en juego practicamente todos los aspectos de mi vida.

Ir a ver a Gabriel el 22 empezó mucho antes de que supiera que alguna vez lo iba a poder ver en vivo. Creo que todo surgió una mañana que leí parte de la letra de "Black" de Pearl Jam (creo que es ese el tema). Me gustó, lo bajé. Y después bajé distintas versiones. Y después me di cuenta que Aaron de Staind es un genio haciendo covers, y bajé todos los que encontré. Y después me di cuenta que me encanta escuchar buenos covers, así que esa fue la palabra que ingresé en Ares. Covers.

Así fue como llegó a mis manos la versión de "In Your Eyes" de Darren Hayes, acústica en piano, altamente recomendable. Y así fue como bajé la canción original. Claro que ya la había escuchado, claro que ya sabía quién era Gabriel ("Mientras estaba Phil Collins, Genesis sonaba a él, pero cuando está Gabriel suena a Gabriel" fue la reflexión trasnochada en Alsina 10). Pero no SABIA quién era Gabriel.

Dado que ese fue el período durante el cual el manotazo de ahogado era pedirle recomendaciones musicales a Pía (?), de alguna forma terminé preguntándole si tenía algún CD... y ella terminó prestándome los 3 DVDs ("Secret World", "Growing Up" y "Still Growing Up"). Cómo llegaron a mis manos y cómo volvieron es una historia en sí misma, que importa pero no es relevante en éste momento. Lo que sí importa es que vi Secret World y me encantó... me encantó, y me fascinó como show.

Dos días después de que Pí se fuera de MDP y un día antes de que tomara el avión a Vermont, me enteré que el 20 de Marzo (esa era la fecha original) venía Gabriel a Argentina... y no lo pude creer. No pensé que tuviera sentido avisarle en ese momento, pero sí lo hice la primera vez que hablamos y desde entonces quedó la idea de ir. Fue touch-and-go para las dos en algún momento, de formas distintas (no hubiera podido ir sin que Marina me regalara las entradas), pero el plan era ese.

Las preliminares del caso quedan para charlas de café (malta :P), basteme decir que el 22 me encontró en el 166 de Morón a Liniers con las pocas monedas que teníamos. Arrastré a Manu hasta el Amalfitani (creo que Juli nunca le va a perdonar que no le haya dicho de mi ofrecimiento de una entrada) mientras contestaba los sms de Pía que estaba pasada de ansiedad. Francamente en ningún momento pensé que íbamos a poder vernos, mucho menos después de que obviamente ingresó al estadio cinco segundos antes de que nosotros llegáramos (...). Pero yo sabía dónde estaban sus asientos así que nos ubicamos sobre la valla del campo y vía un par de sms pertinentes, para mi sorpresa pudimos charlar unos 20 minutos.

Nuestras ubicaciones resultaron excelentes, la verdad. Bien sobre la valla, a la izquierda de la torre, podía ver a Gabriel (que se ubicó sobre ese lado del escenario) justo enfrente mío. Por supuesto que a mi alrededor tenía a varios cuarentones en musculosa y bastante sudados (uno transpiraba nicotina, se los juro), pero bueno, era previsible. El show estaba anunciado para las 21.30 y por suerte a las 21 subió la banda soporte (digo por suerte porque yo ya no aguantaba massssssssssss).

The Black Swan Effect resultó ser una muy buena banda al mejor estilo alternativo. Buenos músicos (batería, guitarra y bajo, y el cantante haciendo base también), vocalista decente, me hicieron acordar a todas esas bandas que aparecieron haciendo el soundtrack de la primer temporada de BtVS (cómo cambió nuestras vidas! *sigh*): Sprung Monkey es la que me viene a la mente, pero yo diría que es un balance entre Nickel y Far... una especie de Four Star Mary menos pop (todo eso es bueno :P). En realidad, para ser sincera, me hizo acordar a Radiohead... pero no me animo a hacer una comparación tan hereje. En fin. Pí me dijo que uno de los integrantes es el hijo de Ron Wood de los Rolling Stones, y que otro era músico de Gabriel antes. Lo único criticable (que no fuera el sonido, ver párrafo 2) es la monotonía de las letras, pero ojo, puede ser que yo haya escuchado mal! (jejeje, párrafo 2). El CD de cuatro canciones estaba a la venta en el stand de merchandising... si me hubiera acordado, me hubiera gastado los últimos pesos que tenía en eso.

La presentación duró hasta 21.30, por media hora más nos bombardearon con propagandas de todo tipo, tamaño y color en cuanto a lo obsoleto de la Ley de Radiodifusión. El proyecto que la reemplazaría está impulsado por Presidencia de la Nación, así que llámenme arbitraria pero ya tienen mi voto... en contra.

A las 22 en punto salió a escena Peter Gabriel, junto a su banda (Melanie, Tony, David, Angie, Ged y Richard). Tocaron 22 canciones, se quedaron con nosotros hasta las 00.30, y supongo que fue una especie de reconocimiento a las 35.000 personas que saltamos y cantamos y aplaudimos en cada segundo, porque 4 días antes, en Caracas, solo tocaron 19 :P (todo bien, venezolanos, justo hoy estamos de punta, pero bue)
Los temas fueron (de acuerdo a la Rolling Stone, porque mi memoria apesta): Zaar, The Rhythm of the Heat, On The Air, Intruder, Steam, Blood of Eden, Games Without Frontiers, No Self Control, Mother of Violence (solo de Melanie), Darkness, The Tower That Ate People, San Jacinto, Big Time, Secret World, Solsbury Hill, Sledgehammer, Signal to Noise, y los encores: In Your Eyes, Red Rain, Father, Son y Biko.

De más está decir que aunque el armado del show no tiene nada que ver con las épocas de antaño (los años no vienen solos, la crisis mundial supongo que tampoco), la presentación fue excelente. Y estaba pensando en escribir que aunque 'Steam' fue inolvidable, el punto máximo para mí fue la seguidilla de 'Secret World-Solsbury Hill-Sledgehammer', pero la verdad es que una vez que Melanie cantó 'Mother Of Violence' el show fue en alza... increíble. Increíble.

Claro que me hubiera encantado escuchar 'Don't Give Up' (o "no te des por vencido!", como gritó el flaco que teníamos atrás nuestro :D), pero sin Paula Cole (sin Kate Bush, je) no es lo mismo. Así que quedé más que feliz, y creo que hasta Manu lo disfrutó más de lo que él creía (puede que en algún momento le haya gritado a Gabriel "capo de la vida" y "gracias a vos"... -.-"). Super valió la pena la hora y cuarto de espera para viajar hasta Morón a las 2 a.m. mientras tarareaba "El amor es más fuerte" (Pueden robaaarte el corazón, c... ups, dónde estamos de nuevo?) y después tomar el 269.

Y sí, momento existencial decisivo que me tuvo pensando en hacer el mismo quiebre que hace nueve meses hasta el jueves al mediodía. Pero bueno, las situaciones son diferentes ahora. Espero.

Fireworks In The Beach

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido nunca,
pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

- "1964", Jorge Luis Borges


Supongo que ninguno de nosotros pensó que hoy iba a estar donde está, como está. En mi defensa diré que nunca pensé estar; no soy (nunca fui) capaz de ver más allá del corto plazo. Muchas veces me preguntaron dónde me veía en cinco años, y hoy me preguntaste algo al respecto... me sorprende darme cuenta que casi te contesto.

Buenos Aires es eso, tiene eso. No sé muy bien qué, sin embargo lo tiene. Hace algún tiempo me era imposible pisar Capital sin tararear tango hasta que me iba; tampoco podía entrar a MDP sin "Vendaval", pero ya no canto fuera de Venezuela.

Año Nuevo estuvo bien, aunque fue surreal. Esta vez fue diferente. Esta vez hubo subte y plaza y Burger y caminar a la sombra de los bancos. Y fue como antes, y fue como nunca. Cruzamos mal todas las calles, ni me dí cuenta cuando llegamos a la 9 de Julio: era feriado, la ciudad estaba vacía. Era nuestra. Quizás era la compañía, la situación, surreal a su propia manera, pero podría haberme quedado viviendo ahí toda la vida. Podría haber seguido siendo feliz con los 58 cambios de subte hasta llegar a Tribunales, y los pasillos de Once a Miserere. Mi mente finita del interior hubiera seguido contenta de considerar que la ciudad llega y se va con el subte y se puede recorrer toda caminando sin demasiado problema. Me hubiera contentado con seguir tirada en la plaza intentando descifrar el daleth de la puerta de la sinagoga.

Sin embargo, esa no es Buenos Aires; es una ilusión óptica. Quizás mi felicidad se limite no a un lugar sino a un estado: "ocio". Y aunque esto es debatible y objetable, y finalmente erróneo, todas las posibilidades desembocan en la idea que capital es un arma de un solo filo: el que me lastimaría. Al fin y al cabo, 2007 también fue MDP esto y lo otro, y "vamos a hacer peña todas las semanas", y "vamos a tener cepillos de dientes en todas las casas!" (y te juro que te odio un poquito cuando me doy cuenta que todas esas cosas las dijiste vos, vos, y solamente vos), y bue. Hoy considero lo inconsiderable. Eso que el año pasado fue rebelión pura y clara para hacerte reaccionar, eso que en el verano fue un juego para provocarte. Patear el tablero, tirar todo por la ventana.

Y te doy vela en este entierro, te doy todas las velas. Y sí, esta vez tenés razón en que después te pido perdón; esta vez lo amerita. Quiero dejar de hablar de vos y no pensar más en esto de ésta forma. Pero algo me está regalando fuegos artificiales allá afuera, como no los había visto desde las fiestas (desde hace más, en realidad, porque hace mucho que no salgo cuando dan las 12), y estoy en una posición inmejorable para verlos, y estoy sentada escribiendo. Porque aunque son hermosos, no puedo evitar pensar en cómo sería estar en medio de ellos, donde sólo se huele la pólvora y se escucha el ruido, y no se ven los colores ni las formas.

viernes, 13 de marzo de 2009

Me estaba yendo a dormir, lo juro. Me despedí por enésima vez, hice enojar a un par de personas más (para no perder la costumbre -- es uno de mis talentos innatos) y me disponía a apagar la compu cuando me tropecé con esto:
Es horrible, pero nunca extraño a nadie. Estoy tan convencida de la estupidez humana que trato de no enredarme en esas cosas. Pero extraño ciudades.

En mi caso es un tema genético, en serio. Pero creo que en algún punto, somewhere along the lines, empecé a anidar en personas... sólo para descubrir que la única razón por la cual tenía asilo en ellas era porque TODO EL MUNDO tiene asilo ahí. Y no es malo, pero es deshumanizante, y en cierta forma el equivalente a ponerme una etiqueta con código de barras en un estante en algún rincón de la realidad.

¿Qué pretendo? Es una buena pregunta. Creo que mi vida cambió radicalmente la primera vez que escuché "what I want from you I can never have", porque supongo que esa es mi realidad ineludible... pretendo cosas que la gente no puede darme. No voy a ser tan ilusa de transferir responsabilidades, eso no es ni justo ni acertado, aunque vaya en contra de mi (la) tendencia natural a victimizarme. Tampoco voy a pretender que no hay gente que le pasa lo mismo... probablemente para todos sea igual.

Pero a veces los argumentos racionales can go only so far.

Bright Lights

Tengo cincuenta millones de mails sin contestar.

Es cierto, le debo una vela a cada santo. A decir verdad, hace mucho que no siento ganas de escribir nada... hoy actualizo porque me veo forzada. Soy caprichosa y orgullosa, y éste es el anochecer complicado de una semana difícil que todavía no termina. Creo que han sido muchas cosas juntas que ni siquiera registré, y en lo único que puedo pensar en éste momento es que la racha de buena suerte (increíble) que se viene prolongando desde hace un par de semanas sólo puede significar que este año va a ser el más duro de todos...

Hace unos... diez años, aposté por primera vez, y perdí. Plata, pero me consideré conforme porque me dió gusto que resultara así. Aclaro, no me gusta perder ni a la bolita, pero yo me las había arreglado para apostar en contra de aquello que quería que sí sucediera, y asegurarme un resultado positivo de cualquiera de las dos formas. Desde entonces esa fue mi política: apostar a perder. Y quizás ésta postura de esperar siempre lo peor (con una sonrisa, pero lo peor) quizás sea parte de eso: si todo sale bien, genial; pero si las cosas salen mal, al menos yo tenía razón y estaba psicológicamente preparada.

Sin embargo, ahí está el problema... ahí está la falacia. Hay veces que no importa cuanto se apueste, el corazón quiere lo que quiere y no hay pesimismo en el mundo que te prepare para la circunstancia adversa... porque uno en el fondo es el mismo idiota de siempre y espera, hoping against hope. "Every man who has ever lived holds tight to the belief that, for him alone, the laws of probability are cancelled out by love", escribió Steinbeck, y nos damos la cabeza contra la pared una y otra, y otra vez.

Y parece que yo siempre, siempre, tengo la razón.

(Ojo, creo firmemente que ser "el mismo idiota de siempre" es la única forma de vivir minimamente feliz, pero cómo duele a veces...)

miércoles, 28 de enero de 2009

Emo Elmo

Nótese la versión emo de sí misma sobre la esquina inferior derecha (en teoría haciendo click sobre la imagen, se ve bien grande). Andreíta es una grossa...

lunes, 26 de enero de 2009

Things We Lost In The Fire

Accomodation, meaning negotiation y todas esas cosas que uno ha estudiado a nivel lingüístico cuando de repente resulta que tienen una aplicación práctica y son – ¡oh, sorpresa! – útiles, de alguna forma. Todas esas cosas que entran en conflicto se quiera o no, cosas que me son tan extrañas como incipientes. La desconexión, la indolencia, la indiferencia, y la rebelión contra las tres que se presenta como una especie de versión bizarra del castigo a Prometeo.

Que el único hogar sentido sea el pasto del patio de atrás, o el asiento del acompañante (y dentro de poco no me quede ni eso). Amar Tandil, extrañar Mar del Plata, pero querer irme y nunca mirar hacia atrás (yo, que siempre sentí más la tierra que a las personas). Este no ser, nunca ser, y ser por demás. La necesidad de encontrar reciprocidad en aquellos que ni siquiera pueden percibirme, percibirse, una especie de “Alcoyana-Alcoyana, Capri-Capri” existencial que es totalmente utópica. La urgencia de llevar un cartel luminoso que diga “mirame, mirame, mirame, mirame”, soy esto y no esa imagen tan rara que tenés en la cabeza, ¿por qué no podés verme, a mí?, o mejor, ¿por qué no querés verme?

Conozco gente que vive con las puertas de su vida abiertas de par en par, esa gente a la que es imposible no amar. Algunos, esos que me duelen, me tocan timbre a veces pero nunca entran: me sacan y me arrastran (muchas veces voy sin chistar, admito, otras tantas yo misma me arrastro hasta allá esperando que las cosas sean diferentes), me sientan en su living y después pretenden ignorar todo lo que tienen a su alrededor (se sorprenden, a veces, cuando uno menciona cosas que ha visto adentro – y nunca ni un mate, je). A veces me tocan timbre y se quedan parados en la puerta; yo los invito a pasar (siempre invito), a veces les cuento qué hay adentro (pero hay cosas que sólo pueden verse, tocarse, no contarse), pero cuanto mucho se quedan en el umbral y miran desde afuera. ¿Pasar? ¿Para qué? Pero uno intenta una y otra vez que vean cuánto de su propio interior hace juego con el otro, y cuánto se complementan, sin aceptar que quizás el otro simplemente no está interesado.

Nunca leí El Quijote, no sé si alguna vez lo haré (quizás algún verano cultural, como ese que me atacó Calderón de la Barca y desde entonces la vida fue sueño), pero me gusta esa imagen de los molinos de viento. Por ahí la idea de las causas perdidas me atrae tanto porque precisamente no creo en ellas. Probablemente estoy destinada a chocarme una y otra vez contra las mismas paredes, la misma indiferencia disfrazada de premura a veces, de ocupación y preocupación otras tantas. No me asusta ni me preocupa eso, la mayor parte del tiempo puedo (sobre)vivir con y a pesar del desinterés de los demás, creando excusas por el otro (cuando duele demasiado) o simplemente haciendo la mía (lo cual es mucho mejor). Esa es la persona que elegí ser, y no es fácil pero sí es mejor que cualquier otra cosa que haya intentado ser. Pero sí me desvela el efecto contagio: descubrir que de a poco me traicioné convirtiéndome en uno más. Después de todo, según Tocqueville, los hombres amamos tanto la igualdad que preferimos ser iguales en la esclavitud que diferentes en libertad…

Pero ¿cuán libre se es cuando se vive con la profunda impresión de ser conocido de segunda mano en la vida de las demás personas, una especie de “franquero” que corre de un lado a otro tapando baches o ubicándose y reubicándose donde haya espacio que sobre, y que es apreciado sólo por las ausencias de otros y nunca por sí mismo? Tengo la necesidad imperiosa, profunda e inequívocamente egoísta de sentir como mío algo, a alguien (y ni siquiera en sentido romántico). Claro que muchas veces lo único que hace falta es paciencia – la mayoría de las veces somos nuestro propio y más grande molino de viento, quienes obstaculizamos el proceso de identificación y reciprocidad, que es más delicado todavía porque no todos encaramos las cosas “head first” y cada uno tiene su tiempo, valga la redundancia. Sin embargo a veces el vacío es tan grande, y el riesgo de insensibilizarnos como forma de autodefensa es tan real…

El sentimiento de vivir de las migajas que caen de platos ajenos es deshumanizante, pero quizás esta testarudez de encapricharse con aquellos que precisamente no pueden darnos lo que queremos sea lo más humano del mundo. Después de todo, la mayoría de nosotros vivimos por y para aquellos que peor nos tratan (sí, es un asco).

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ETA: Esto resultó de una noche de Octubre, creo, en un momento particularmente raro del cuál me sacó una llamada telefónica bien puesta ("no entendiste nada", aunque en realidad yo había entendido técnicamente bien pero las cosas no eran tan sencillas). Quizás la reflexión sea esa misma: técnicamente cierto, pero las cosas no siempre son tan simples. Después de todo, el post que le siguió fue Eso...

viernes, 23 de enero de 2009

La Paradoja Stockdale

Vice Admiral James Bond Stockdale died in 2005. He served on the Ticonderoga in the Gulf of Tonkin, and was shot down over Viet Nam in 1965. He was the highest-ranking naval officer to be held as a POW (prisoner of war), and was Ross Perot's VP (vice president) candidate in 1992. Interesting guy. Afraid they'd videotape him and show the world a well-treated and valued prisoner, he beat himself with a stool. He cut himself with a razor; he did what had to be done. He limped for the rest of his life.

In the camp, he invented new ways for his men to resist torture, sent coded messages to his wife, invented new ways to break through isolation and communicate with each other. New ways to stay alive. The men cleaning the courtyard, during a period of enforced silence, swept the ground in the syncopated rhythm he'd taught them, silently and defiantly spelling out to him inside the walls: "We love you. We love you. We love you."

James C. Collins is a business management writer who's written several management books, including Built To Last and Good To Great. Prepping to interview him, Collins read the Vice Admiral's own record of his time at the Hanoi Hilton:

As I moved through the book, I found myself getting depressed. It just seemed so bleak -- the uncertainty of his fate, the brutality of his captors, and so forth. And then, it dawned on me: "Here I am sitting in my warm and comfortable office, looking out over the beautiful Stanford campus on a beautiful Saturday afternoon. I'm getting depressed reading this, and I know the end of the story! I know that he gets out, reunites with his family, becomes a national hero, and gets to spend the later years of his life studying philosophy on this same beautiful campus. If it feels depressing for me, how on earth did he deal with it when he was actually there and did not know the end of the story?"

"I never lost faith in the end of the story," was Stockdale's answer. "I never doubted not only that I would get out, but also that I would prevail in the end and turn the experience into the defining event of my life, which, in retrospect, I would not trade."
Collins asked him, "Who didn't make it out?" and Stockdale replied immediately: "Oh, that's easy. The optimists... They were the ones who said, 'We're going to be out by Christmas.' And Christmas would come, and Christmas would go. Then they'd say, 'We're going to be out by Easter.' And Easter would come, and Easter would go. And then Thanksgiving, and then it would be Christmas again. And they died of a broken heart."

"This is a very important lesson. You must never confuse faith that you will prevail in the end -- which you can never afford to lose -- with the discipline to confront the most brutal facts of your current reality, whatever they might be."

That's the Stockdale Paradox: How do you hope just enough to stay alive, without wanting so much that your heart breaks when you hit the rough patches? When you realize rough patches are all we ever have? How can you keep yourself from taking your heart and putting it somewhere safe, in the gauzy soft tissue-ad future, wishing and hoping and praying that the pain will end, and life will go back to being mere survival and contentment? How to take the localized hope that you'll realize your goal, and pull it so wide across the rest of time that you can hope beyond the dashing of your hope? How do you do that without ripping it?

How can you possibly have enough strength to hold onto your faith in the face of evidence that your faith is meaningless and always was? How do you hate just enough to stay alive, but love just enough to be human in the end? How to walk the edge of the razor without becoming one; to burn off your loss without burning off your soul in the process? When they take away even the idea of completion, commencement, the lie of meaning, the black stone and the white; when you're looking at the negative space where the future used to be, how do you remember how to stay alive? What do you do when you can't get out?

Source: Jacob @ TWoP
ETA: BSG es, probablemente, la mejor serie de TV en la historia. Es una pena que tenga que luchar contra los prejuicios que vienen por ser una serie de ciencia ficción.

miércoles, 14 de enero de 2009

La Venda

Mi memoria y yo somos una pareja dispareja -- o quizás la más pareja de todas, je. No sé muy bien cuándo empecé, o por qué, o si fue una decisión consciente, pero un día me encontré hablando de cosas y mencionando detalles que sólo yo recordaba. Lo cual es completamente bizarro, porque mi memoria no es para nada buena... sin embargo a veces parece que o determinadas cosas sólo son recordadas por mí (es una idea extraña, en inglés sería más fácil expresarla quizás).

A veces es entendible, porque las cosas que recuerdo tienen que ver con gente y con sentimientos; los números vienen y van, y sólo se quedan cuando se me hacen personas. Y en ese sentido supongo que es parte de la persona que elegí ser, que presta atención a los detalles porque a veces ellos encierran las grandes verdades (y los grandes secretos) de nuestras vidas.

Esta primavera me di cuenta que había comenzado a olvidar cosas a las que me había aferrado hasta hacía muy poco. No sé qué hizo el quiebre, pero ese septiembre... octubre que decidí salir del medio (estar afuera por completo, si así tenían que ser las cosas) implicó resignar algunas ideas de cómo eran las cosas y cómo debían ser. Y por alguna razón, a pesar de que no pude dejar ir determinadas cosas (a pesar de que hoy posiblemente estoy más adentro que nunca, pero diferente -- muy diferente y mejor, espero) hubo recuerdos que se me fueron solos tan repentinamente como descubrí que los tenía. Despegarme de esas cosas me resultó una victoria sobre mí misma pero también un desarraigo sin precedentes, salir de aquello que hasta ese momento me había resultado reconfortante.

Anoche... anoche leyendo a Unamuno escuché algo que me hizo click. Hay dos características que resaltan en todas las personas no videntes: el aguzamiento de los otros cuatro sentidos es la más conocida. Pero la que me llamó la atención fue la segunda: la memoria.

Ojalá todo esto sólo sea un abrir de ojos. Aunque a veces no pueda ignorar que la mayoría de los ciegos ven mucho mejor que el resto de nosotros.

lunes, 5 de enero de 2009

Creation Or A Stain

Anoche charlaba con una amiga y pensaba un poco en el miedo, y los cambios, y el miedo a los cambios. Siempre pensé que cambiar es inevitable, pero a decir verdad hay cambios - los que tienen que ver con quiénes somos, qué somos, cómo somos - que sólo se dan cuando nosotros lo elegimos... nos damos cuenta que es necesario y aunque duela (y siempre duele, mucho o poco, porque va en contra de nuestra naturaleza) aceptamos lo nuevo (quizás no duela tanto cambiar sino 'eso' que dejamos atrás, pero ese es otro tema).

El problema es que normalmente ESOS cambios... esos son los que importan en serio, los que son indispensables para nuestro crecimiento, nuestro progreso. Y por eso mismo son también los que, cuando elegimos no cambiar, terminamos adoptando de forma bizarra forzados por las circunstancias y con resultados generalmente negativos. No sé si se entiende, pero la idea es ésta: nuestra actitud, nuestra elección, es lo que hace que una misma situación o experiencia sea positiva o negativa. Abrazar el cambio, adaptarnos (no a cualquier costo; me refiero a dejar atrás algunos miedos y caprichos), es al fin y al cabo "más entretenido y más barato" -- nos ahorra frustraciones, tiempo y dolor.

Staying exactly the same for as long as possible, standing perfectly still. It feels better somehow. And if you are suffering, at least the pain is familiar. Because if you took that leap of faith, went outside the box, did something unexpected... who knows what other pain might be waiting out there? Chances are it could be even worse.

So you maintain the status quo, choose the road already traveled, and it doesn't seem that bad, not as far as flaws go. You're not a drug addict, you're not killing anyone... except maybe yourself a little.

When we finally do change, I don't think it happens like an earthquake or an explosion, where all of a sudden we're like this different person. I think it's smaller than that. The kind of thing most people wouldn't even notice unless they looked really, really close. Which, thank God, they never do. But you notice it. Inside you, that change feels like a world of difference, and you hope that it is...

That this is the person you get to be forever. That you'll never have to change again

- Source: Everwood 2x04 + Winter 2008