sábado, 31 de diciembre de 2011
Another Year
jueves, 29 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Womanhood
Al menos en mi caso.
martes, 27 de diciembre de 2011
The Loneliest Number
Azahares
Y en esa calle de estío, calle perdida, dejó un pedazo de vida y se marchó.Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y, al fin, andar sin pensamientos.
Después, ¿qué importa del después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado; eterna y vieja juventud, que me ha dejado acobardado como un pájaro sin luz.
¿Qué le habrán hecho mis manos, qué le habrán hecho, para dejarme en el pecho tanto dolor?
(Canta, la gente está aplaudiendo y aunque te estés muriendo no conocen tu dolor.)
Poland
Y es todo tan fugaz que es una curda, nada más, mi confesión. Contame tu condena, decime tu fracaso, ¿no ves la pena que me ha herido? Y hablame simplemente de aquel amor ausente tras un retazo del olvido. Ya sé que te lastimo, ya sé que te hago daño llorando mi sermón de vino, pero es el viejo amor que tiembla, bandoneón, y busca en el licor que aturde la curda que al final termine la función corriéndole un telón al corazón.
lunes, 26 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
-Este año...
Pero no fue necesario completar la frase; los dos sabíamos de lo que hablaba. Bajó la mirada, y yo tampoco necesité que emitiera palabra.
-Bueno, quizás el que viene, ¿no?
Me sonrió.
-Quizás... pero no puedo asegurarte nada.
Lo mire, asentí, apreté la mandíbula e hice un esfuerzo para que la lágrima que se me escapaba por el rabillo del ojo fuera la única de la noche.
-Bueno. -dije, y tomé aire para mantener la cabeza fría- Bueno, hagamos un trato entonces.
Debajo de los anteojos redondos, los ojos le brillaron con interés.
-Olvidémonos de los regalos. Si el año que viene no podés traerme una Navidad mejor que esta, mejor que las últimas... no sé, veinte, entonces...
-¿Entonces?
-Entonces en vez de traerme algo, me llevas a mí.
-¿Llevarte? -se incorporó del asiento, como si necesitara usar todo el cuerpo para entender lo que le estaba diciendo - ¿Llevarte a dónde?
Fue mi turno de quedarme callada.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Natal
Mi padre me dará algo mejor...
me dirá que Jesús es como yo,
y entonces así podré seguir viviendo.
viernes, 23 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
the dreams in which I'm dying are the best I've ever had.
- Mad World, de Gary Jules.
viernes, 16 de diciembre de 2011
The Good Fight
(Que creo, que veo. ¿Cómo podría dudar con tantos ejemplos a mi alrededor?)
Aun si no llega nunca.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Magnus
El esfuerzo le provocó síntomas neuróticos.
No, si no estoy tan equivocada al decir que quienes elegimos esta profesión estamos todos locos... ¿Será la carrera? =P
domingo, 11 de diciembre de 2011
Two Days in February
4 de febrero
Curioso que ayer no pude seguir escribiendo (me refiero a la historia del viajante de comercio), quizá precisamente porque sentí la tentación de hacerlo y ahí nomás Anabel, su manera de contármelo. ¿Cómo hablar de Anabel sin imitarla, es decir sin falsearla? Sé que es inútil, que si entro en esto tendré que someterme a su ley, y que me falta el juego de piernas y la noción de distancia de Bioy para mantenerme lejos y marcar puntos sin dar demasiado la cara. Por eso juego estúpidamente con la idea de escribir todo lo que no es de veras el cuento (de escribir todo lo que no sería Anabel, claro), y por eso el lujo de Poe y las vueltas en redondo, como ahora las ganas de traducir ese fragmento de Jacques Derrida que encontré anoche en La vérité en peinture y que no tiene absolutamente nada que ver con todo esto pero que se le aplica lo mismo en una inexplicable relación analógica, como esas piedras semipreciosas cuyas facetas revelan paisajes identificables, castillos o ciudades o montañas reconocibles. El fragmento es de difícil comprensión, como se acostumbra chez Derrida, y lo traduzco un poco a la que te criaste (pero él también escribe así, sólo que parece que lo criaron mejor):
“no (me) queda casi nada: ni la cosa, ni su existencia, ni la mía, ni el puro objeto ni el puro sujeto, ningún interés de ninguna naturaleza por nada. Y sin embargo amo: no, es todavía demasiado, es todavía interesarse sin duda en la existencia. No amo pero me complazco en eso que no me interesa, por lo menos en eso que es igual que ame o no. Ese placer que tomo, no lo tomo, antes bien lo devolvería, yo devuelvo lo que tomo, recibo lo que devuelvo, no tomo lo que recibo. Y sin embargo me lo doy. ¿Puedo decir que me lo doy? Es tan universalmente subjetivo –en la pretensión de mi juicio y del sentido común– que sólo puede venir de un puro afuera. Inasimilable. En último término, este placer que me doy o al cual más bien me doy, por el cual me doy, ni siquiera lo experimento, si experimentar quiere decir sentir: fenomenalmente, empíricamente, en el espacio y en el tiempo de mi existencia interesada o interesante. Placer cuya experiencia es imposible. No lo tomo, no lo recibo, no lo devuelvo, no lo doy, no me lo doy jamás porque yo (yo, sujeto existente) no tengo jamás acceso a lo bello en tanto que tal. En tanto que existo no tengo jamás placer puro.”
Derrida está hablando de alguien que enfrenta algo que le parece bello, y de ahí sale todo eso; yo enfrento una nada, que es este cuento no escrito, un hueco de cuento, un embudo de cuento, y de una manera que me sería imposible comprender siento que eso es Anabel, quiero decir que hay Anabel aunque no haya cuento. Y el placer reside en eso, aunque no sea un placer y se parezca a algo como una sed de sal, como un deseo de renunciar a toda escritura mientras escribo (entre tantas otras cosas porque no soy Bioy y no conseguiré nunca hablar de Anabel como creo que debería hacerlo).
Por la noche
Releo el pasaje de Derrida, verifico que no tiene nada que ver con mi estado de ánimo e incluso mis intenciones; la analogía existe de otra manera, parecería estar entre la noción de belleza que propone ese pasaje y mi sentimiento de Anabel; en los dos casos hay un rechazo a todo acceso, a todo puente, y si el que habla en el pasaje de Derrida no tiene jamás ingreso en lo bello en tanto que tal, yo que hablo en mi nombre (error que no hubiera cometido nunca Bioy), sé penosamente que jamás tuve y jamás tendré acceso a Anabel como Anabel, y que escribir ahora un cuento sobre ella, un cuento de alguna manera de ella, es imposible. Y así al final de la analogía vuelvo a sentir su principio, la iniciación del pasaje de Derrida que leí anoche y me cayó como una prolongación exasperante de lo que estaba sintiendo aquí frente a la Olympia, frente a la ausencia del cuento, frente a la nostalgia de la eficacia de Bioy. Justo el principio: “no (me) queda casi nada: ni la cosa, ni su existencia, ni la mía, ni el puro objeto ni el puro sujeto, ningún interés de ninguna naturaleza por nada”. El mismo enfrentamiento desesperado contra una nada desplegándose en una serie de subnadas, de negativas del discurso: porque hoy, después de tantos años, no me queda ni Anabel, ni la existencia de Anabel, ni mi existencia con relación a la suya, ni el puro objeto de Anabel, ni mi puro sujeto de entonces frente a Anabel en la pieza de la calle Reconquista, ni ningún interés de ninguna naturaleza por nada, puesto que todo eso se fue consumando many and many years ago, en un país que es hoy mi fantasma o yo el suyo, en un tiempo que hoy es como la ceniza de estos Gitanes acumulándose día a día hasta que madame Perrin venga a limpiarme el departamento.
(...)
28 de febrero
(...) Hardoy tampoco la vio más, y en esos meses se me dio el juego de venirme a Europa por un tiempo, y al final me fui quedando, me fui aquerenciando hasta ahora, hasta el pelo canoso, esta diabetes que me acorrala en el departamento, estos recuerdos. La verdad me hubiera gustado escribirlos, hacer un cuento sobre Anabel y esos tiempos, a lo mejor me hubieran ayudado a sentirme mejor después de escribirlo, a dejar todo en orden, pero ya no creo que vaya a hacerlo, hay este cuaderno lleno de jirones sueltos, estas ganas de ponerme a completarlos, de llenar los huecos y contar otras cosas de Anabel, pero lo que apenas alcanzo a decirme es que me gustaría tanto escribir ese cuento sobre Anabel y al final es una página más en el cuaderno, un día más sin empezar el cuento. Lo malo es que no termino de convencerme de que nunca podré hacerlo porque entre otras cosas no soy capaz de escribir sobre Anabel, no me vale de nada ir juntando pedazos, que en definitiva no son de Anabel sino de mí, casi como si Anabel estuviera queriendo escribir un cuento y se acordara de mí, de cómo no la llevé nunca a mi casa, de los dos meses en que el pánico me sacó de su vida, de todo eso que ahora vuelve, aunque seguramente a Anabel le importó muy poco y solamente yo me acuerdo de algo que es tan poco pero que vuelve y vuelve desde allá, desde lo que acaso hubiera tenido que ser de otra manera, como yo y como casi todo allá y aquí. Ahora que lo pienso, cuánta razón tiene Derrida cuando dice, cuando me dice: No (me) queda casi nada: ni la cosa, ni su existencia, ni la mía, ni el puro objeto ni el puro sujeto, ningún interés de ninguna naturaleza por nada. Ningún interés, de veras, porque buscar a Anabel en el fondo del tiempo es siempre caerme de nuevo en mí mismo, y es tan triste escribir sobre mí mismo aunque quiera seguir imaginándome que escribo sobre Anabel.
Me da miedo.
(Tambien me da miedo ver a alguien ser más yo que yo misma)
No se si es importante, pero quiero decirte algo antes de que te pierdas en pensamientos que no me incluyen...
jueves, 8 de diciembre de 2011
Perfección
Una de las ironías más grandes que encerraba la figura de Kv era su fanatismo por Ricardo Arjona, cantautor ampliamente rechazado (el adjetivo original era un poco más fuerte, pero bueno) por mí, por mis amigos y, particularmente, por Pía. Creo que, más allá de la broma ocasional, uno sólo puede comprender la seriedad de esta diferencia y el abismo que implica para seres tan estrechamente vinculados con la música como nosotros, cuando se encuentra con alguien tarareando sus melodías en la propia cama: sí, replanteo existencial obligado. En serio. Y, por oposición, sólo esta experiencia puede ayudar a disfrutar cabalmente la comunión que se alcanza al compartir la música que te llega al alma.


martes, 6 de diciembre de 2011
El otro, el mismo
lunes, 5 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
Against the Odds
"That is true," said Merlin. "And surely Guinevere is as lovely as you say, but if you do not deeply love her, I could find another good and beautiful enough to please you. But if your heart is set on Guinevere, you will not look at anyone else."-The Acts of King Arthur and His Noble Knights, de John Steinbeck.
"That is the truth," said the king.
"If I should advise you that Guinevere is an unfortunate choice, would that change you?"
"No."
"Well then, if I should tell you that Guinevere will be unfaithful to you with your dearest and most trusted friend--"
"I would not believe you."
"Of course not," said Merlin sadly. "Every man who has ever lived holds tight to the belief that for him alone the laws of probability are canceled out by love."
(Ah, la ironía, convertirme en Arthur cuando Lancelot siempre fue mi favorito y Guinevere una víctima excusada)
Si eso no es suficiente (si uno no es suficiente para el otro, y el otro para uno), si eso no vale la pena, entonces no sirve.
Las cucharas no existen. End of story.
(Lo jodidamente jodido es cuando solo uno de los dos se desangra inútilmente -- porque la única manera de desangrarse es que lo haga solo uno de los dos)
viernes, 25 de noviembre de 2011
Ciclisis
Everybody knows that you can't love other people until you love yourself, but nobody ever tells you that the opposite is also true: You can't really love yourself until you love everybody else, because they're just the pieces of yourself that you said no to.- Jacob Clifton, @ TWOP
jueves, 24 de noviembre de 2011
Reluctance, de Robert Frost
Ah, when to the heart of man
was it ever less than a treason to go
with the drift of things,
to yield with a grace to reason,
and bow and accept the end
of a love or a season?
martes, 22 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Corte Comercial
Felicidad =)
miércoles, 16 de noviembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
Anna Begins
Owen: Are you gonna get hurt by this guy?- The Good Wife, 3x03.
Alicia: I don't know. I have no perspective.
Owen: You should have rebelled in high school. Then you wouldn't have to do it
now.
Alicia: Is that what this is, rebellion?
Owen: Or love. It's not love, is it?
Alicia: No.
Owen: Good. 'Cause that would make it very complicated.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
Final del juego
Su perro, el calor, la luz, mis amigos.
lunes, 31 de octubre de 2011
Volvamos a lo simple.
Fiction
Y que luego de lograrlo, no cambie de idea.
domingo, 30 de octubre de 2011
sábado, 29 de octubre de 2011
Estaría bueno que recuerden que no saben nada de mi vida.
viernes, 28 de octubre de 2011
Windmills
Qué garrón, tanto sufrir, tanto pensar, tanto sentir, para volver a cosas que uno ya sabía.
Y se juega la vida / siempre en causas perdidas
jueves, 27 de octubre de 2011
Necesito
En este momento, necesitaría saber cómo activar el de [no] pensar.

Y algún otro también...
sábado, 22 de octubre de 2011
Eyes Wide Shut
Aquí uno nunca duerme solo. Y se duerme más, porque se descansa más; las tormentas llegan en el momento justo.
Aquí, la comida siempre sabe mejor y el tiempo no pasa. Uno nunca es demasiado grande para buscar refugio en los brazos de mamá, porque sus manos todo lo pueden.
Aquí, los recuerdos no torturan, las preguntas no golpean; las culpas son compartidas, los errores son honestos y no necesito vender razones para que me quieran.
Aquí esta el corazón de la gente que amo.
Strawberry fields forever.
viernes, 21 de octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
Ciclotimia
te canta la zamba
y dice, al cantar,
"no te puedo olvidar"...
Yo no canto por vos,
te canta la zamba
y cantando así
canta para mí...
Zambita cantá,
no la esperes más;
tenés que pensar
que si no volvió
es porque ya te olvidó.
y yo prefiero callar.
¿Para qué vamos a hablar
de cosas que ya no existen?
No sé para qué volviste,
ya ves que es mejor no hablar.
Qué pena me da saber que al final
de este amor ya no queda nada,
sólo una pobre canción
da vueltas por mi guitarra...
Mis manos ya son de barro,
tanto apretar al dolor,
y ahora que me falta el sol.
No sé que venís buscando,
llorando, mi amor, llorando...
También olvidame vos.
Benedetti
un derrumbe de algún modo previsto,
ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido,
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.
Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable,
de deshauciar mi amor.
Con un sólo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras,
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte que no es mucha.
Creo que tenés razón,
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.
Hace mucho, muchísimo,
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno.
Ahora estoy solo,
francamente solo,
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado.
Antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos
por si acaso,
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Thistle
(Bah, no, triste es ese medio segundo de ajuste, hoping against hope, hasta que caigo de vuelta a la realidad)
Flash Forward
Jugaba con el vaso, como si el líquido ámbar en el fondo contuviera todas las respuestas; respuestas que no estaba segura de querer. Lo escuchó llegar, más que verlo, y sintió la mano que le acariciaba el pelo, al pasar.
-¡Pequeña!- la saludó alegremente, al sentarse frente a la barra.
Levantó la cabeza y lo miró: el aire superado, las ojeras, la estampa orgullosa.
-Doblete.- le aclaró él, inmediatamente, mientras se le escapaba una carcajada satisfecha y burlona. Ella no pudo evitar una media sonrisa, fría y dura, que acompañara el suspiro.
-A veces no sé si las mujeres con las que salís son demasiado fáciles o demasiado idiotas.
El comentario le ganó un empujón, más molesto que violento.
-¡Epa! Tampoco seas así conmigo, algo debo tener.
Lo miró de nuevo y, mientras encogía los hombros, le sonrió sincera en un acto más de camaradería que de consenso.
-Es verdad, lo tengo que reconocer: sos un ganador.
Pausa.
-No, no te equivoques. Si fuera un ganador todavía estaría con mi ex, la única mujer a quien amé.
Ella le pasó la bebida, aun intacta, sin que mediara palabra.
Veo lo que creo ver y no veo más / de lo que pueda contar no recuerdo nada
no hay necesidad de hablarlo más
Another Turn of the Screw
- Brave New World, by Aldous Huxley.Actual happiness always looks pretty squalid in comparison with the overcompensations for misery. And, of course, stability isn't nearly so spectacular as instability. And being contented has none of the glamour of a good fight against misfortune, none of the picturesqueness of a struggle with temptation, or a fatal overthrow by passion or doubt. Happiness is never grand.
martes, 18 de octubre de 2011
Vacuum
Una de esas cosas (como la filosofía, o la literatura) cuyo genio siento que (debería, pero) no puedo terminar de apreciar simplemente porque la cabeza no me da. Porque no soy nada de lo que se supone que sea, de lo que debería ser.
Y de lo que no, tampoco.
lunes, 17 de octubre de 2011
Arre
- Metrópolis nueva, de Catupecu Machu.Te espero en el cruce y allá decidimos
si cara o cruz,
si suerte o destino;
si está todo escrito
o si escribimos de más...
Aire
No sé si verlo como algo bueno (si me tomó por sorpresa es que en algún momento logré separarme de ello) o algo terrible (no importa lo que haga, siempre vuelvo al mismo punto - la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo).
Creo que, simplemente, prefiero olvidarme.
How happy is the blameless vestal's lot!- Eloisa to Abelard, by Alexander Pope.
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd.
viernes, 14 de octubre de 2011
Pandora
We are so hopeful at the beginning of things, that it seems like there's only a world to be gained -- not lost.- Grey's Anatomy, 8x05
They say that the inability to accept loss is a form of insanity. It's probably true, but sometimes, it's the only way to stay alive.
Eulogy
Siento que algo se termina, o se terminó, o quizás nunca existió más que en mi cabeza. (o quizás el problema sea que en mi cabeza no existió nunca)
Nada sobrevive cuando uno lo da por perdido desde el principio. Nada puede revertir ese sentimiento, excepto la confianza. (a leap of faith, it always comes down to)
Hace algún tiempo encontré un blog que me dio miedo, porque sentí que podía haberlo escrito alguien que conozco - o conocer a quien lo escribe. (complejo de SupermanSupermanSuperman, y cuánta afición a los agujeros negros)
No hace mucho me di cuenta que quiero vivir la vida de una persona que, no dudo, me cambiaría el lugar en un segundo. Quiero viajes y bohemia, y discusiones apasionadas sobre cosas profundas, nunca triviales; quiero hablar y que me entiendan, al punto de no necesitar decir nada. Pero esa no es mi vida, porque esa no soy yo. Yo soy la que hace los chistes fáciles e idiotas porque no le da la cabeza para los otros; no escribo textos complejos llenos de referencias literarias y filosóficas. Yo soy simple. (fácil e idiota)
Y puedo ser lo que quiera (cambiar, evolucionar, reinventarme), pero no puedo escaparme ni evadirme.
Quise suicidarme de la peor manera posible, y no pude. Elegí suicidarme de la manera menos dolorosa, y ni siquiera eso me permitieron (yo TAMBIÉN quiero elegir con qué veneno envenenarme). Hay ciertos dolores que es necesario sufrir, parece. (necesario para qué, no tengo ni la más remota idea)
Estoy cansada. Quiero que se termine rápido. (they can't play this game forever; surely one of them will eventually die)
jueves, 13 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Narcolepsy
Usualmente mi tasa de publicación es directamente proporcional a mi crisis, o eso solía decir. Sin embargo, van dos personas diferentes que me han dicho que me ven mejor (¿tan mal estaba?).
Aparentemente, endurecerse es estar mejor.
O quizás no. Quizás es adaptarse, absorber, amortiguar. Aceptar. Ser flexible hasta - qué ironía - no perder la forma. No sé si estoy mejor, pero sí sé que me siento más yo de lo que me he sentido en los últimos tres meses, cuando (ahora lo veo) me diluí en el miedo a perder. Ahora que ya perdí, que no hay nada por hacer ni decir, que es mejor quedarse quieto / con el trago en la mano en un rincón, la versión de mí va mejorando de a poco (despacio, sin prisa) -- no por estar sola, sino por achicar el pánico.
(Nunca por estar sola: me quedo, igual, con la impresión de que la mejor versión de mí fue la de mayo/junio, que se sentía bien consigo misma y hasta - qué idiota - hermosa)
Vulnerable, All-knowing
Tener algo que recordar con esta canción vale la pena todo eso.
Lo bueno es que ya lo sabemos todos
Qué facilidad para hacerme querer ser diferente, mejor.
O mucho peor.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Bent
Hay un momento entre la oscuridad total del sueño y la conciencia plena del despertar en que recuerdo todo, y para cuando abro los ojos ya los tengo llenos de lágrimas. Siempre es difícil respirar a la mañana. Recuerdo haber estado peor muchas veces; haber llorado más, haberme enojado más, haberme sentido más desesperada. Esto es diferente, en verdad: me siento abatida, agotada, exhausta, golpeada. Golpeada hasta el cansancio, cansada hasta las lágrimas. Mi corazón no está roto -- eso sería un cliché, uno grande como una casa, y una mentira aun más gigantesca. Mi corazón no está roto, no puede estarlo. Si así fuera, habría pedazos, trozos con filo y punta que servirían, al menos, para lastimar. No es el caso. Está, simplemente, un poco desgarrado; lo suficiente como para no servir para absolutamente nada por ahora. Todo duele.
Y lo que más duele es no poder disfrutar de lo lindo, todo lo lindo que fue.
Porque fue lindo.
Fue hermoso.
Hermoso.
(Aun ahora, aun la forma en que me acomodaste el pelo el domingo, cómo me mirabas mientras me acariciabas la mejilla esa última noche - ouch
Pensar que con o sin razón te preocupás por que a mí no me duela, que me lastime menos - ouch ouch ouch)
Creo que la única cosa que aplaca un poco el dolor, es saber que vos también lo sentís así.
Esos son los únicos momentos de paz completa, cuando te abrís conmigo aunque sea un poquito. Y es difícil pensar que a vos te hace tan mal, que yo te hago tan mal, queriéndote tanto (me cuesta, soy terca, me cuesta, sigo pensando que-). Es lo único que me contiene, que hace que no te escriba, que no te llame, que dude en verte. Darme cuenta que soy yo. Bah, no soy yo, no es personal. Pero yo no ayudo. Entonces, por vos, me la banco. Aunque te extrañe tantotantotantotanto...
(También es miedo, siempre es miedo, de que finalmente no
Tengo que pensar que si quiero que alguna vez confíes en mí (¿lo hiciste alguna vez? yo creía que sí), entonces yo tengo que confiar en vos. Confiar en que al menos te vas a dar cuenta de que podés apoyarte en mí. Y yo, dejar de presionar.
Qué difícil saber qué es lo correcto con vos. Siempre fue más fácil besarte, como si eso te sanara de la misma forma que a mí.
martes, 13 de septiembre de 2011
Failing and Flying, de Jack Gilbert
It’s the same when love comes to an end,
or the marriage fails and people say
they knew it was a mistake, that everybody
said it would never work. That she was
old enough to know better. But anything
worth doing is worth doing badly.
Like being there by that summer ocean
on the other side of the island while
love was fading out of her, the stars
burning so extravagantly those nights
that anyone could tell you they would never last.
Every morning she was asleep in my bed
like a visitation, the gentleness in her
like antelope standing in the dawn mist.
Each afternoon I watched her coming back
through the hot stony field after swimming,
the sea light behind her and the huge sky
on the other side of that. Listened to her
while we ate lunch. How can they say
the marriage failed? Like the people who
came back from Provence (when it was Provence)
and said it was pretty but the food was greasy.
I believe that Icarus was not failing as he fell,
but just coming to the end of his triumph.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Remember Me
los círculos dan vuelta,
y los círculos se van.
Cuando yo creí que estaba todo bien,
en realidad, estaba haciendo TODO exactamente mal.
No es tan grave en verdad.
Las cosas van moviéndose
y se mueven a la larga porque sí.
Y si hoy ese perfume es el de la soledad...
Si no confiás no vas a ser feliz.
Y me hacés hablar.
A veces es mejor quedarse quieto
con el trago en la mano en un rincón.
(...)
Es tu vida no se puede tocar,
es una caja preciosa no se puede tocar.
Tendrías que saber quién soy.
Oh, confiá, nena, confiá.
Soy todo lo que quieras,
también tu suplicio y tu luz.
(...)
No te vendría mal saber que yo no quiero hacerte daño
y ya dejar de sufrir.
Y si me buscás, oh...
Vos sos tan incierta, yo también.
Y nadie sabe nada, y quién a quién vino a buscar.
Oh, toma my heart, decímelo;
contámelo, probame que me hiciste mal,
es una posibilidad.
Y todo lo que no contaste
es todo lo que alguna vez
con toda mi alma voy a confiar.
(...)
Y si algo aprendimos en el mundo
es que el mejor momento aún no vino.
Está por llegar, confiá.
miércoles, 24 de agosto de 2011
A Love Letter to Myself
Por ahora, al menos. Pero la idea original, que era que fuera un espacio para expresarme libremente, está completamente frustrada. Más que nada porque en este momento no tengo nada positivo para decir(te). No puedo darme ese lujo. Porque mañana tengo que ir a trabajar, e ir a la colación, y ver a mi vieja a los ojos, y poner mi mejor cara de "la vida no me cambió en dos o tres segundos de dos o tres meses", para lo cual necesito mantenerme enojada. Necesito despotricar y exagerar, y ponerme en drama queen.
Entonces, no puedo decir nada positivo. Y si uno no tiene algo positivo para decir no debería decir nada.
Es una visión irreal de la situación, porque todavía mantengo todo lo que [te] dije. TODO. Quizás, algún día [te] escribiré la carta que debo [escribir]. Pero no puedo ponerme a pensar en eso. No puedo ponerme a recordar lo bueno; no en este momento.
Cada uno tiene sus mecanismos de defensa, este es el mío. Nadie más debería pagar por ello. Así que me voy por un rato.
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
martes, 23 de agosto de 2011
Antes de empezar a decir, diré- Sonajeros, de Flopa Manza Minimal (discazo ese)
que suenan desde ayer
los sonajeros que dejaste colgando
de mi celda en este cuerpo
y no he dormido desde entonces
escuchando cascabeles o caballos
en remolino de risa alzada.
Sentir trepar por la nuca
el aliento suspendido en el aire
QUE YA NO ES, PORQUE HA SIDO...
QUE YA NO ES...
La Ciudad de la Furia
Posta, 28 años de carrera y todavía no lo
viernes, 19 de agosto de 2011
A Perfect Forest
sábado, 13 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
(Ayer fue un día raro. No paré un segundo hasta las... ¿22.30? ¿23? Y aunque eso no me gusta, y quizás no sea saludable, terminó siendo positivo. ¿Podría haber sido mejor? ¡Seguro! Pero la verdad es que le hubiera cambiado muy poco...)
miércoles, 10 de agosto de 2011
The Perfect Storm
Y aún entonces, ya muerta Alejandra, y después de haber mantenido con ella una relación tan intensa, no alcanzaba a ver con claridad en aquel gran enigma; y se solía preguntar qué habría hecho en aquel segundo encuentro si hubiera adivinado que ella era lo que luego los acontecimientos revelaron. ¿Habría huido?
Bruno lo miró en silencio: “Sí, ¿qué habría hecho?” Martín lo miró a su vez con concentrada atención y después de unos segundos, dijo:
—Sufrí con ella tanto que muchas veces estuve al borde del suicidio.
“Y, no obstante, aun así, aun sabiendo de antemano todo lo que luego me sucedió, habría corrido a su lado.”
“Por supuesto”, pensó Bruno. “¿Y qué otro hombre, muchacho o adulto, tonto o sabio, no habría hecho lo mismo?” —Me fascinaba —agregó Martín— como un abismo tenebroso y si me desesperaba era precisamente porque la quería y la necesitaba. ¿Cómo ha de desesperarnos algo que nos resulta indiferente?
- Frag., capítulo II.
La “esperanza” de volver a verla (reflexionó Bruno con melancólica ironía). Y también se dijo: ¿no serán todas las esperanzas de los hombres tan grotescas como éstas? Ya que, dada la índole del mundo, tenemos esperanzas en acontecimientos que, de producirse sólo nos proporcionarían frustración y amargura; motivo por el cual los pesimistas se reclutan entre los ex esperanzados, puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo, parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante aunque lo disimulen debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una nueva y brutal desilusión.
- Frag., capítulo V.
Y así (explicó Martín) empezó la terrible historia. Todo había sido inexplicable. Con ella nunca se sabía, se encontraban en lugares tan absurdos como el hall del Banco de la Provincia o el puente Avellaneda. Y a cualquier hora: a las dos de la mañana. Todo era imprevisto, nada se podía pronosticar ni explicar: ni sus momentos de broma, ni sus furias, ni esos días en que se encontraba con él y no abría la boca, hasta que terminaba por irse. Ni sus largas desapariciones. “Y sin embargo —agregaba— ha sido el período más maravilloso de mi vida.” Pero él sabía que no podía durar porque todo era frenético y era, ¿se lo había dicho ya?, como una sucesión de estallidos de nafta en una noche tormentosa. Aunque a veces, muy pocas veces, es cierto, parecía pasar momentos de descanso a su lado como si estuviera enferma y él fuera un sanatorio o un lugar con sol en las sierras donde ella se tirase al fin en silencio. O también aparecía atormentada y parecía como si él pudiese ofrecerle agua o algún remedio, algo que le era imprescindible, para volver una vez más a aquel territorio oscuro y salvaje en que parecía vivir.
—Y en el que yo nunca pude entrar —concluyó, poniendo su mirada sobre los ojos de Bruno.
- Frag., capítulo VIII.
El destino esta vez era un negro grandote y feroz, un esclavo de mi tataratatarabuelo, un negro Benito. Porque el Destino no se manifiesta en abstracto sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera.
- Frag., capítulo XII.
martes, 9 de agosto de 2011
Degausser
Estaba lleno de obviedades. Como yo.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Raw
Tengo que bajar un cambio.
Tengo que decidir qué hacer con mi tiempo, independientemente de lo que haga el resto del mundo.
Tengo que bajar un cambio.
Tengo que empezar a llamar más a mis viejos. Tengo que empezar a ahorrar más en comida y en transporte. Tengo que empezar a limpiar mi casa más seguido. Tengo que empezar a organizarme. Tengo que dejar de usar términos y frases vulgares. Tengo que empezar a leer más. Tengo que empezar a hacer los arreglos domésticos que hacen falta. Tengo que dejar de pasar tanto tiempo en casa. Tengo que empezar a bajar de peso. Tengo que conseguir internet en casa. Tengo que empezar a cocinar más. Tengo que depender menos.
Tengo que bajar un cambio.
Tengo que recordar qué quiero. Tengo que esperar menos. Tengo que dejar de esperar. Tengo que encontrar un término medio. Tengo que empezar a ser menos apática. Tengo que dejar de preocuparme por todo. Tengo que dejar de hacerme ilusiones. Tengo que dejar de tolerar cosas que me parecen intolerables. Tengo que empezar a decir «no». Tengo que animarme a decir basta. Tengo que aprender a admitir la derrota. Tengo que abrazar la soledad.
Tengo que querer filtrar y volver a ponerme la máscara. Tengo que volver a ser más yo.
Tengo que bajar un cambio.
lunes, 1 de agosto de 2011
Hunting Rabbits
Cuando un barco no sabe hacia dónde va, ningún viento le es favorable.
(Sí, ya sé que estoy antropomorfizando al barco, pero es una metáfora. Sue me ¬¬)
viernes, 22 de julio de 2011
Empathy
Un par de cosas al respecto de Harry Potter and the Deathly Hallows - part II (spoilers ahead, duh):
- Severus Snape (L): Para todo lo que se comieron las películas respecto a la Verdadera Historia de Severus Snape (TM), y lo realmente obvio que era el rollo con Lilly y los Marauders, sus flashbacks post mortem estuvieron muy logrados y fueron lo mejor de la peli (sí, lloré - sue me).
- En términos generales, me gustó. Quizás menos que la parte I, o que Azkaban, pero también existe la posibilidad de que yo haya estado más distraída que de costumbre.
- La muerte de Voldemort me resultó casi tan anticlimática como la de Bellatrix. Y en cuanto a esto último, que haya sido Molly Weasley no resultó tan desubicado, pero la caracterización me pareció over the top. Hubo escenas descolgadas; quizás también hubo en las otras pelis, pero nunca me enteré ^^
- Aunque sigo siento Team Charlie, debido a que las películas decidieron ignorar completamente al domador de dragones, la reflexión que me invadió los primeros 20' de película fue «Bill Weasley, no podés estar tan bueno». Eso, y otras cosas que no se pueden transcribir (y que pueden o no tener que ver con Clémence Poésy).
- Dan y Bonnie tienen cero química. CERO. Me alegra que todos nos hayamos dado cuenta, productores y guionistas incluidos, y no hayan intentado forzarnos a comprar. Claro caso de less is more.
- Maldito epílogo del averno. Totalmente innecesario en los libros, totalmente innecesario en la película. 1) WTF ALBUS SEVERUS - Tu viejo te odia; si te puso ese nombre, te odia; 2) Claro, está bien ir a Slytherin, particularmente cuando absolutamente TODO en los 7 libros indica que son seres deleznables y cobardes. Sigo pensando que lo único que podría haber redimido semejante muestra de prejuicio hubiera sido que Tonks fuera Slytherin -- eso hubiera demostrado que Snape no era una mera anomalía.
- Y hablando de Tonks, sorprendentemente, no me molestó tanto lo de Remus y ella. Claro, tampoco me dolió su muerte: en las pelis es una mera adición a Lupin, un anexo, una nota al pie. Así que es casi apropiado que también se ignore a Charlie. Él no deja de ser un segundo Snape (ironía -- segundo, siempre segundo... there's a fic waiting to happen somewhere in there).
- Sin embargo, lo más shockeante fue mi falta de reacción (léase «náuseas») a R/Hr. Puede ser que Rupert Grint me caiga mejor que Ron. O puede que el Ron de Rupert me caiga mejor que el del libro. En realidad, creo que en DH Pt. I bajaron un cambio con el pumpkin pie y pintaron la relación entre ellos de una forma más clara y no tan negativa. Y sin embargo, en algún momento hubo una mirada, un gesto, una reacción que indefectiblemente me hizo pensar: «Te compro una relación adolescente, pero dame tres años y dos séptimos de los Weasley empiezan a capturar wi fi, televisión satelital, señal para el celu, todo».
Conclusión: ODIO a James Potter. Sí, no sé qué tendrá que ver.

Y después la gente se pregunta cómo es que Snape es mi favorito...
jueves, 21 de julio de 2011
Tu luz y mi fin
- Moneda corriente, de Estelares.Y me abrazaste fiel,
y entrecortada dijiste:
«Quisiera vivir bajo el sol
con vos».
miércoles, 13 de julio de 2011
Porota tiene 96 años y su médico dice que bien podría llegar a los 110, así que, sola en casa, ayer decidió remediar la situación.
Con una gilette y entre 6 y 8 Alprazolam.
Y yo sigo sin entenderlo.
martes, 12 de julio de 2011
Acción y reacción
Ojo, esto es independientemente de si te estás comportando como HDP o sos una mera víctima de un ataque de Síndrome Pre/Pos/menstrual. Y, simplemente, porque esa respuesta no ayuda en ninguno de los dos casos. Si la estás tratando mal, es muy probable que no te des cuenta (quiero pensar) y por lo tanto asumas un rol de víctima que sólo enfurecerá más a la dama. Además, siempre queda la posibilidad de que no hayas hecho nada en ese momento preciso, pero sí hace una o dos (o diez) semanas. Y si sos una víctima de las circunstancias, ella igual no se va a dar cuenta, y tu respuesta - yet again - sólo la enfurecerá más.
¿Qué hacer, entonces? ¿Cuál es la respuesta correcta, o al menos la más viable? A mi entender, siempre hay dos opciones.
La primera es achicarse. Puede no parecer la opción más valiente, pero esta quizás sea la respuesta más inteligente. Meter marcha atrás y pedir disculpas por lo que sea, sin ironías ni sarcasmos, es cortar el tema de raíz y poner la tapa. Más aun: en los casos de histeria más extremos, esta estrategia puede redundar en una actitud espejo por parte de la dama, quien se irá al mazo sin más miramientos, pedirá disculpas hasta por haber nacido y se ofrecerá a compensar la situación de algún modo. Nothing is so strong as gentleness and nothing is so gentle as real strength (Ralph W. Sockman).
La segunda opción es diametralmente opuesta: mandar a la persona en cuestión a freír churros. Dado que esta estrategia no está exenta de riesgo, cabe la aclaración de que debe hacerse con ganas y convencimiento para que surta el efecto deseado. El principio rector de esta acción es la consabida máxima «la mejor defensa es el ataque», pues, ante menudo exabrupto, la dama en cuestión procederá a 1) callarse la boca, 2) reevaluar la situación, 3) dejarse de hinchar por un tiempo. Claro que esto no garantiza un punto final a la cuestión, pero por algo se empieza.
La idoneidad de cada opción estará siempre dada por varios factores, entre ellos la dama en cuestión, la situación y el lugar, y las ganas que uno tenga de arriesgar a quedarse solo, je. No tiene el mismo efecto pegar cuatro gritos e irse de casa ajena que del propio hogar, ni tampoco son iguales las consecuencias -- puede ser más shockeante, pero a final de cuentas uno siempre tiene que volver a su casa. No es lo mismo irse a dormir al sillón a las doce de la noche, cuando aun hay tiempo para taparse como es debido y llegar a conciliar el sueño, que a las 4 de la mañana, cuando lo único que se logra es postergar la humillante vuelta al lecho conyugal, pero con una renovada tortícolis producto del frío y la embroncada repetición ininterrumpida de «¿por qué cuernos me tengo que ir YO de mi propia cama?».
Básicamente, no hay salidas fáciles ni respuestas perfectas. Pero bueno, eso ya lo sabíamos.
You do have a choice. It may not be a choice you like, but it's still a choice.
miércoles, 29 de junio de 2011
"A curious sensation of terror came over me. I knew that I had come face to face with some one whose mere personality was so fascinating that, if I allowed it to do so, it would absorb my whole nature, my whole soul, my very art itself."
lunes, 27 de junio de 2011
Relatividad
(-Vení, quedate acá, así... ¿Podemos quedarnos así para siempre?
Lo pensó, renuente, pero el nudo que tenía en la garganta no le permitió contestar otra cosa.
- Sí - Susurró, y en ese momento lo creyó.)
Y Dios lo hizo morir durante cien años
y luego lo animó y le dijo:
-¿Cuánto tiempo has estado aquí?
-Un día o parte de un día, respondió.
Alcorán, II, 261.La noche del catorce de marzo de 1939, en un departamento de la Zeltnergasse de Praga, Jaromir Hladík, autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicación de la eternidad y de un examen de las indirectas fuentes judías de Jakob Boehme, soñó con un largo ajedrez. No lo disputaban dos individuos sino dos familias ilustres; la partida había sido entablada hace muchos siglos; nadie era capaz de nombrar el olvidado premio, pero se murmuraba que era enorme y quizá infinito; las piezas y el tablero estaban en una torre secreta; Jaromir (en el sueño) era el primogénito de una de las familias hostiles; en los relojes resonaba la hora de la impostergable jugada; el soñador corría por las arenas de un desierto lluvioso y no lograba recordar las figuras ni las leyes del ajedrez. En ese punto, se despertó. Cesaron los estruendos de la lluvia y de los terribles relojes. Un ruido acompasado y unánime, cortado por algunas voces de mando, subía de la Zeltnergasse. Era el amanecer, las blindadas vanguardias del Tercer Reich entraban en Praga.
El diecinueve, las autoridades recibieron una denuncia; el mismo diecinueve, al atardecer, Jaromir Hladík fue arrestado. Lo condujeron a un cuartel aséptico y blanco, en la ribera opuesta del Moldau. No pudo levantar uno solo de los cargos de la Gestapo: su apellido materno era Jaroslavski, su sangre era judía, su estudio sobre Boehme era judaizante, su firma delataba el censo final de una protesta contra el Anschluss. En 1928, había traducido el Sepher Yezirah para la editorial Hermann Barsdorf; el efusivo catálogo de esa casa había exagerado comercialmente el renombre del traductor; ese catálogo fue hojeado por Julius Rothe, uno de los jefes en cuyas manos estaba la suerte de Hladík. No hay hombre que, fuera de su especialidad, no sea crédulo; dos o tres adjetivos en letra gótica bastaron para que Julius Rothe admitiera la preeminencia de Hladík y dispusiera que lo condenaran a muerte, pour encourager les autres. Se fijó el día veintinueve de marzo, a las nueve a.m. Esa demora (cuya importancia apreciará después el lector) se debía al deseo administrativo de obrar impersonal y pausadamente, como los vegetales y los planetas.
El primer sentimiento de Hladík fue de mero terror. Pensó que no lo hubieran arredrado la horca, la decapitación o el degüello, pero que morir fusilado era intolerable. En vano se redijo que el acto puro y general de morir era lo temible, no las circunstancias concretas. No se cansaba de imaginar esas circunstancias: absurdamente procuraba agotar todas las variaciones. Anticipaba infinitamente el proceso, desde el insomne amanecer hasta la misteriosa descarga. Antes del día prefijado por Julius Rothe, murió centenares de muertes, en patios cuyas formas y cuyos ángulos fatigaban la geometría, ametrallado por soldados variables, en número cambiante, que a veces lo ultimaban desde lejos; otras, desde muy cerca. Afrontaba con verdadero temor (quizá con verdadero coraje) esas ejecuciones imaginarias; cada simulacro duraba unos pocos segundos; cerrado el círculo, Jaromir interminablemente volvía a las trémulas vísperas de su muerte. Luego reflexionó que la realidad no suele coincidir con las previsiones; con lógica perversa infirió que prever un detalle circunstancial es impedir que éste suceda. Fiel a esa débil magia, inventaba, para que no sucedieran, rasgos atroces; naturalmente, acabó por temer que esos rasgos fueran proféticos. Miserable en la noche, procuraba afirmarse de algún modo en la sustancia fugitiva del tiempo. Sabía que éste se precipitaba hacia el alba del día veintinueve; razonaba en voz alta: Ahora estoy en la noche del veintidós; mientras dure esta noche (y seis noches más) soy invulnerable, inmortal. Pensaba que las noches de sueño eran piletas hondas y oscuras en las que podía sumergirse. A veces anhelaba con impaciencia la definitiva descarga, que lo redimiría, mal o bien, de su vana tarea de imaginar. El veintiocho, cuando el último ocaso reverberaba en los altos barrotes, lo desvió de esas consideraciones abyectas la imagen de su drama Los enemigos.
Hladík había rebasado los cuarenta años. Fuera de algunas amistades y de muchas costumbres, el problemático ejercicio de la literatura constituía su vida; como todo escritor, medía las virtudes de los otros por lo ejecutado por ellos y pedía que los otros lo midieran por lo que vislumbraba o planeaba. Todos los libros que había dado a la estampa le infundían un complejo arrepentimiento. En sus exámenes de la obra de Boehme, de Abnesra y de Flood, había intervenido esencialmente la mera aplicación; en su traducción del Sepher Yezirah, la negligencia, la fatiga y la conjetura. Juzgaba menos deficiente, tal vez, la Vindicación de la eternidad: el primer volumen historia las diversas eternidades que han ideado los hombres, desde el inmóvil Ser de Parménides hasta el pasado modificable de Hinton; el segundo niega (con Francis Bradley) que todos los hechos del universo integran una serie temporal. Arguye que no es infinita la cifra de las posibles experiencias del hombre y que basta una sola "repetición" para demostrar que el tiempo es una falacia... Desdichadamente, no son menos falaces los argumentos que demuestran esa falacia; Hladík solía recorrerlos con cierta desdeñosa perplejidad. También había redactado una serie de poemas expresionistas; éstos, para confusión del poeta, figuraron en una antología de 1924 y no hubo antología posterior que no los heredara. De todo ese pasado equívoco y lánguido quería redimirse Hladík con el drama en verso Los enemigos. (Hladík preconizaba el verso, porque impide que los espectadores olviden la irrealidad, que es condición del arte.)
Este drama observaba las unidades de tiempo, de lugar y de acción; transcurría en Hradcany, en la biblioteca del barón de Roemerstadt, en una de las últimas tardes del siglo diecinueve. En la primera escena del primer acto, un desconocido visita a Roemerstadt. (Un reloj da las siete, una vehemencia de último sol exalta los cristales, el aire trae una arrebatada y reconocible música húngara.) A esta visita siguen otras; Roemerstadt no conoce las personas que lo importunan, pero tiene la incómoda impresión de haberlos visto ya, tal vez en un sueño. Todos exageradamente lo halagan, pero es notorio -primero para los espectadores del drama, luego para el mismo barón- que son enemigos secretos, conjurados para perderlo. Roemerstadt logra detener o burlar sus complejas intrigas; en el diálogo, aluden a su novia, Julia de Weidenau, y a un tal Jaroslav Kubin, que alguna vez la importunó con su amor. Éste, ahora, se ha enloquecido y cree ser Roemerstadt... Los peligros arrecian; Roemerstadt, al cabo del segundo acto, se ve en la obligación de matar a un conspirador. Empieza el tercer acto, el último. Crecen gradualmente las incoherencias: vuelven actores que parecían descartados ya de la trama; vuelve, por un instante, el hombre matado por Roemerstadt. Alguien hace notar que no ha atardecido: el reloj da las siete, en los altos cristales reverbera el sol occidental, el aire trae la arrebatada música húngara. Aparece el primer interlocutor y repite las palabras que pronunció en la primera escena del primer acto. Roemerstadt le habla sin asombro; el espectador entiende que Roemerstadt es el miserable Jaroslav Kubin. El drama no ha ocurrido: es el delirio circular que interminablemente vive y revive Kubin.
Nunca se había preguntado Hladík si esa tragicomedia de errores era baladí o admirable, rigurosa o casual. En el argumento que he bosquejado intuía la invención más apta para disimular sus defectos y para ejercitar sus felicidades, la posibilidad de rescatar (de manera simbólica) lo fundamental de su vida. Había terminado ya el primer acto y alguna escena del tercero; el carácter métrico de la obra le permitía examinarla continuamente, rectificando los hexámetros, sin el manuscrito a la vista. Pensó que aun le faltaban dos actos y que muy pronto iba a morir. Habló con Dios en la oscuridad. Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo como autor de Los enemigos. Para llevar a término ese drama, que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos días, Tú de Quien son los siglos y el tiempo. Era la última noche, la más atroz, pero diez minutos después el sueño lo anegó como un agua oscura.
Hacia el alba, soñó que se había ocultado en una de las naves de la biblioteca del Clementinum. Un bibliotecario de gafas negras le preguntó: ¿Qué busca? Hladík le replicó: Busco a Dios. El bibliotecario le dijo: Dios está en una de las letras de una de las páginas de uno de los cuatrocientos mil tomos del Clementinum. Mis padres y los padres de mis padres han buscado esa letra; yo me he quedado ciego, buscándola. Se quitó las gafas y Hladík vio los ojos, que estaban muertos. Un lector entró a devolver un atlas. Este atlas es inútil, dijo, y se lo dio a Hladík. Éste lo abrió al azar. Vio un mapa de la India, vertiginoso. Bruscamente seguro, tocó una de las mínimas letras. Una voz ubicua le dijo: El tiempo de tu labor ha sido otorgado. Aquí Hladík se despertó.
Recordó que los sueños de los hombres pertenecen a Dios y que Maimónides ha escrito que son divinas las palabras de un sueño, cuando son distintas y claras y no se puede ver quien las dijo. Se vistió; dos soldados entraron en la celda y le ordenaron que los siguiera.
Del otro lado de la puerta, Hladík había previsto un laberinto de galerías, escaleras y pabellones. La realidad fue menos rica: bajaron a un traspatio por una sola escalera de fierro. Varios soldados -alguno de uniforme desabrochado- revisaban una motocicleta y la discutían. El sargento miró el reloj: eran las ocho y cuarenta y cuatro minutos. Había que esperar que dieran las nueve. Hladík, más insignificante que desdichado, se sentó en un montón de leña. Advirtió que los ojos de los soldados rehuían los suyos. Para aliviar la espera, el sargento le entregó un cigarrillo. Hladík no fumaba; lo aceptó por cortesía o por humildad. Al encenderlo, vio que le temblaban las manos. El día se nubló; los soldados hablaban en voz baja como si él ya estuviera muerto. Vanamente, procuró recordar a la mujer cuyo símbolo era Julia de Weidenau...
El piquete se formó, se cuadró. Hladík, de pie contra la pared del cuartel, esperó la descarga. Alguien temió que la pared quedara maculada de sangre; entonces le ordenaron al reo que avanzara unos pasos. Hladík, absurdamente, recordó las vacilaciones preliminares de los fotógrafos. Una pesada gota de lluvia rozó una de las sienes de Hladík y rodó lentamente por su mejilla; el sargento vociferó la orden final.
El universo físico se detuvo.
Las armas convergían sobre Hladík, pero los hombres que iban a matarlo estaban inmóviles. El brazo del sargento eternizaba un ademán inconcluso. En una baldosa del patio una abeja proyectaba una sombra fija. El viento había cesado, como en un cuadro. Hladík ensayó un grito, una sílaba, la torsión de una mano. Comprendió que estaba paralizado. No le llegaba ni el más tenue rumor del impedido mundo. Pensó estoy en el infierno, estoy muerto. Pensó estoy loco. Pensó el tiempo se ha detenido. Luego reflexionó que en tal caso, también se hubiera detenido su pensamiento. Quiso ponerlo a prueba: repitió (sin mover los labios) la misteriosa cuarta égloga de Virgilio. Imaginó que los ya remotos soldados compartían su angustia: anheló comunicarse con ellos. Le asombró no sentir ninguna fatiga, ni siquiera el vértigo de su larga inmovilidad. Durmió, al cabo de un plazo indeterminado. Al despertar, el mundo seguía inmóvil y sordo. En su mejilla perduraba la gota de agua; en el patio, la sombra de la abeja; el humo del cigarrillo que había tirado no acababa nunca de dispersarse. Otro "día" pasó, antes que Hladík entendiera.
Un año entero había solicitado de Dios para terminar su labor: un año le otorgaba su omnipotencia. Dios operaba para él un milagro secreto: lo mataría el plomo alemán, en la hora determinada, pero en su mente un año transcurría entre la orden y la ejecución de la orden. De la perplejidad pasó al estupor, del estupor a la resignación, de la resignación a la súbita gratitud.
No disponía de otro documento que la memoria; el aprendizaje de cada hexámetro que agregaba le impuso un afortunado rigor que no sospechan quienes aventuran y olvidan párrafos interinos y vagos. No trabajó para la posteridad ni aun para Dios, de cuyas preferencias literarias poco sabía. Minucioso, inmóvil, secreto, urdió en el tiempo su alto laberinto invisible. Rehizo el tercer acto dos veces. Borró algún símbolo demasiado evidente: las repetidas campanadas, la música. Ninguna circunstancia lo importunaba. Omitió, abrevió, amplificó; en algún caso, optó por la versión primitiva. Llegó a querer el patio, el cuartel; uno de los rostros que lo enfrentaban modificó su concepción del carácter de Roemerstadt. Descubrió que las arduas cacofonías que alarmaron tanto a Flaubert son meras supersticiones visuales: debilidades y molestias de la palabra escrita, no de la palabra sonora... Dio término a su drama: no le faltaba ya resolver sino un solo epíteto. Lo encontró; la gota de agua resbaló en su mejilla. Inició un grito enloquecido, movió la cara, la cuádruple descarga lo derribó.
Jaromir Hladík murió el veintinueve de marzo, a las nueve y dos minutos de la mañana.
viernes, 17 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Let me tell you something about Willow. She's a loser. And she always has been (...) The only thing Willow was ever good for... the only thing I had going for me were the moments - just moments - when Tara would look at me and I was wonderful. And that will never happen again.
viernes, 10 de junio de 2011
Now and Then
- A Tale of Two Cities, by Charles Dickens.It was the best of times,
it was the worst of times,
it was the age of wisdom,
it was the age of foolishness,
it was the epoch of belief,
it was the epoch of incredulity,
it was the season of Light,
it was the season of Darkness,
it was the spring of hope,
it was the winter of despair,we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way— in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.
jueves, 9 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
The Road Not Taken (Robert Frost)
Two roads diverged in a yellow wood
and sorry I could not travel both
And be one traveller, long I stood
and looked down one as far as I could
to where it bent in the undergrowth;
Then took the other, as just as fair,
and having perhaps the better claim
because it was grassy and wanted wear;
though as for that, the passing there
had worn them really about the same,
And both that morning equally lay
in leaves no feet had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I --
I took the one less travelled by,
and that has made all the difference.
domingo, 5 de junio de 2011
Coda
Nada pasa porque sí, ni por casualidad...
(Se desliza hasta caer
y se ata las manos,
sólo para no volverte a tener...
Y nos queda la duda
de que nunca nos volvamos a ver,
y ya se hizo de noche
y todo vuelve a suceder)
Suspended
Tengo tanto para decirte, y tanto miedo de la facilidad con que puedo dejar que me afectes. Tengo tantos sentimientos encontrados, y tantas ganas de creerte, y tantas ganas de volver el tiempo atrás, y tantas ganas de ignorar que la que lloraba era yo, y no vos... Tanta necesidad de acordarme que vas a estar bien, y que yo sólo necesito tiempo.
Me siento tan idiota por sentirme así, y tan sola...
¿Quién es la chiquita ahora?
miércoles, 1 de junio de 2011
Banquina
derrapar.Es difícil de explicar, difícil de cicatrizar...
(Del fr. déraper).
- intr. Dicho de un vehículo: Patinar desviándose lateralmente de la dirección que llevaba.
- prnl. Ven. Comportarse de manera contraria a los cánones tradicionales de una sociedad.
martes, 31 de mayo de 2011
Hello Time Bomb
Ron: Well? How was it?(Still, Ron's assessment of the situation isn't necessarily wrong...)
Harry: Wet. I mean, she was sort of crying.
Ron: That bad at it, are you?
Hermione: I’m sure Harry’s kissing was more than satisfactory. Cho spends half her time crying these days.
Ron: You’d think a bit of snogging would cheer her up.
Hermione: Don’t you understand how she must be feeling? Well, obviously she’s feeling sad about Cedric, and therefore confused about liking Harry, and guilty about kissing him. Conflicted because Umbridge is threatening to sack her mum from her job at the Ministry, and frightened about failing her O.W.L.s because she’s so busy worrying about everything else.
Ron: One person couldn’t feel all that, they’d explode!
Hermione: Just because you’ve got the emotional range of a teaspoon doesn´t mean we all have.
jueves, 19 de mayo de 2011
Silent Hill
Entonces quizás recuerde que no sirve. Y quizás así deje de llenar los silencios, y las ausencias de información, y deje de imaginarme cosas (y cuando no las imagine, que nadie pueda culparme por no haberlo hecho).
Dale, que me lo tomo como una señal, y me callo.
domingo, 8 de mayo de 2011
27 (Las viejas I)
En fin. El jueves 19 de junio de 2008 me encontraba junto a las Srtas. Mercau, Mata y Errozarena en la casa de esta última (incluiría fotos y referencias personales para que todos se ubiquen con quién es quién, pero mis impulsos autodestructivos y suicidas todavía no se han desarrollado lo suficiente -- básteme decir que son tres de mis pobres amigas / compañeras / psicólogas / cheffs / mártires de la causa que se mudaron a Mardel al mismo tiempo y para lo mismo que yo) cuando recibo una llamada telefónica. Era una de las ya mencionadas compañeras de trabajo, Valeria, que me avisaba gentilmente que al día siguiente me iban a pasar a buscar veinte minutos antes (7.35) porque teníamos que abrir nosotras. La llamada pasó sin pena ni gloria (yo estaba demasiado preocupada quejándome del exámen que habíamos tenido quince minutos antes, y de la vida en general, como para darle demasiada importancia), cruzamos dos palabras y corté relativamente rápido.
El problema se presentó la mañana siguiente: lluvia. Mucha lluvia sobre el tinglado de mi balcón. Y viento. Me levanté con tiempo de sobra, me vestí tranquila y bajé al hall del edificio (vivo en el 9no. piso). No estaba ni el encargado del edificio del frío que hacía; afuera no se veía nada, aparentemente se había cortado la luz del alumbrado público. Si bien yo tenía que caminar solo unos veinte metros hasta la esquina por donde me pasan a buscar usualmente, decidí que lo más inteligente era esperar adentro y pedir mediante las maravillas de la tecnología de telecomunicación celular que las chicas me avisaran cuando estuvieran cerca con el auto, así no me mojaba ni tomaba frío. No había terminado de enviar el mensaje cuando me llamó Valeria, para avisarme que en cinco minutos estaban en mi esquina. Así que, fiel a mi plan original, intenté maximizar el refugio que me ofrecía el edificio y esperé adentro tres minutos más. Luego me aventuré a la intemperie. Ya eran las 7.35.
Sorprendentemente, no hacía tanto frío y apenas garuaba. Sin embargo, el cielo encapotado amenazaba con chaparrón y el alumbrado seguía cortado, así que (temiendo que se largara a llover del todo, el tránsito se enloqueciera y mis buenas compañeras tuvieran dificultades para ver dónde estaba) decidí guarescerme en la esquina más reparada e iluminada: la esquina de la Farmacia, enfrente a mi cuadra. Esperé un par de minutos tanteando el celular en el bolsillo de la campera de jean (si, esa que tengo desde los quince -- todos ustedes la han visto alguna vez) cuando algo llamó mi atención. Desde la cuadra de mi edificio una mujer de unos treinta y uno, treinta dos años (quizás menos, pero bien disimulados por el paso del tiempo que no la perdonó en nada) cruzó la calle rápidamente y se me acercó sin titubeos.
"Hola! Mucho gusto! Mi nombre es María Celeste, encantada!" me dijo con entusiasmo, mientras me encajaba un beso en la mejilla derecha. Yo, con mis habilidades sociales intactas (es decir, sin estrenar), tan corta como siempre y desconcertada por el exceso de confianza demostrado por la desconocida, solo atiné un "hola" desabrido, saqué la mano del bolsillo e inconscientemente apreté contra la cadera el bolso que llevaba colgado. Y es que después de tantas historias de celulares robados en colectivos, acosadores con buzo blanco y/o azul y menores armados con navajas que gustan de asaltar a estudiantes universitarias... uno nunca puede ser demasiado cuidadoso.
Mi primer pensamiento fue: "si esta mina (sic) saca un arma me va a robar todo lo que tengo", lo cual incluía la billetera (que no tenía dinero pero si los documentos, el carnet de conducir, la recomendación y las tarjetas para el colectivo), el teléfono celular, las llaves del departamento (me imagino lo que hubiera sido ir a buscar el otro juego de llaves...), el tupper con el almuerzo (mi guiso de lentejas! no!!) y ahora que lo pienso, el estuche con todos mis CDs de MP3s. Me preocupó pensar que mis compañeras de trabajo estaban por llegar y si la mujer sacaba un arma y después veia que me llegaba ayuda, se podía desesperar y lastimar a alguna de ellas (el auto es un Gol tres puertas. Valeria se tiene que bajar para dejarme pasar al asiento trasero). Quizás si en el momento me hubiera dado cuenta que los CDs estaban en peligro hubiera hecho algo estúpido como pegarle un puntinazo a la mujer y salir corriendo. Pero básicamente, no me dio tiempo. María Celeste me sonrió y sin más miramientos fue directo al punto.
"¿Estás trabajando?"
La miré. La miré y no terminé de entender nada de lo que implicaba la pregunta. O quizás sí lo entendí pero no pude creer que me lo estaba preguntando a mí, porque atiné a balbucear algo como "no... sí, no... estoy esperando que me pasen a buscar para trabajar... digo! para ir a trabajar!". Y debo haber puesto cara de algo (horror, desconcierto, descreimiento, elijan) porque ella enseguida se dio cuenta de que había cometido un error y se puso a dar las disculpas del caso.
"¡Ah! ¡No! ¡Disculpame! Lo que pasa es que como yo trabajo esta esquina, te vi parada y pensé: 'otra chica se vino a trabajar acá', ¡y vine a presentarme! ¡Disculpame! ¡Ay, qué vergüenza, que papelón! ¡Un gusto igual"
Y sin que yo pudiera articular otra cosa que "No, está bien..." cruzó la calle justo en el mismo momento que lo hacía el auto de mis compañeras. Valeria se bajó del auto y yo me zambullí en el asiento trasero sin siquiera un hola, largando la carcajada.
"No van a creer lo que me acaba de pasar..."
Así que bueno, por supuesto que eso fue lo unico de lo que se hablo en la oficina durante. Hasta decidieron que yo necesitaba un nombre de trabajo, en caso de que se me ocurriera hacer "horas extras"!
Hablando en serio, yo saco algunas conclusiones profundas de esta experiencia:
1) El gremio está venido a menos (no, en serio. ¡¡Yo tenía puestos mis jeans 3 talles más grandes que los últimos que me compré!! ¡La campera de jean!).
2) La cobertura oftalmológica de la Obra Social de Profesionales de la Calle y Afines es muy deficiente.
3) Esta es, evidentemente, una profesión muy sacrificada. ¿7.40 a.m.? Es algo como para que reflexionen todas aquellas que lo están considerando: no se pueden levantar a las 10 a.m....
En defensa de mi nueva amiga voy a decir que en alguna ocasión trasnochada, volviendo por Falucho, yo había visto que alguien paraba ahí. De hecho hay un par de paradas más por la misma calle, pero yo pensé que eran todos travestis. Quiero decir, hasta ese momento solo había visto travestis...
¡Y después dicen que es difícil conseguir trabajo!



